ESPECTáCULOS › PREMIOS EN LA HABANA

El cine argentino brinda con mojitos

Martel, Pecoraro, Aristarain y Solanas arrasaron ayer con el palmarés.

Argentina tuvo un lugar central en la premiación del XXVI Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana que concluyó ayer. Lucrecia Martel se llevó el Premio Coral a la mejor dirección por La niña santa, mientras que Susú Pecoraro fue consagrada como mejor actriz, por su protagónico en Roma, de Adolfo Aristarain, galardonado a su vez como mejor guionista. Por su parte, Whisky, Romeo, Zulu, del debutante Enrique Piñeyro, se llevó el premio a la mejor ópera prima, Memoria del saqueo, de Pino Solanas, al mejor documental, y Patoruzito, de los estudios Patagonik, al mejor film animado.
El largometraje Whisky, de los uruguayos Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella, obtuvo el primer Premio Coral de esta edición, en la que la producción chilena Machuca, del director Andrés Wood, obtuvo el segundo premio, y La niña santa, de Martel, el tercero. En Whisky, la segunda película del dúo de realizadores uruguayos que debutó tres años atrás con 25 watts, el espectador se encuentra con una comedia de un humor negrísimo que Stoll y Rebella han explicado como la búsqueda del “absurdo en la cotidianidad” de los personajes. “Intentamos sacar ese humor que se combina con las situaciones más melancólicas de la película”, dijeron en una entrevista publicada en el Diario del Festival de La Habana. El premio especial del jurado fue para la película Punto y raya, una coproducción de Venezuela, España, Chile y Uruguay, de la venezolana Elia Schneider.
Salvo Piñeyro, con Whisky, Romeo, Zulu, los ganadores argentinos tienen ya cierta tradición en el palmarés y en la memoria del público de La Habana. Martel ya había ganado en otro festival de la isla por su ópera prima La ciénaga. A su vez, Pecoraro irrumpió en las pantallas del festival de cine de La Habana en diciembre de 1984 con Camila, de María Luisa Bemberg. Acerca de su personaje en Roma declaró que tuvo que trabajarlo desde su interior: “Me convertí en mi madre, en mi abuela. Sin maquillajes para envejecimientos, sólo con cambios en el peinado. Y tuve que aprender a tocar el piano”, afirmó en La Habana. Su director, Adolfo Aristarain, de quien se recuerda en Cuba Lugares comunes, Martín Hache y Tiempo de revancha, también resultó galardonado con el premio al mejor guión, por Roma, que elaboró junto a su esposa, Kathy Saavedra, en colaboración con el director español Mario Camus.
En el apartado de documentales, el primer premio fue para Memorias del saqueo, de Pino Solanas, que con sus ficciones Tangos, el exilio de Gardel y Sur ya había sido premiado también en ediciones anteriores del festival cubano. Siempre en el apartado documental, el premio especial del jurado lo obtuvo Digna... hasta el último aliento, del mexicano Felipe Cazals, el segundo Coral lo ganó la película Nelson Freire, de Joao Moreira Salles, sobre el eximio pianista brasileño, y el tercero fue para el cubano Alejandro Ramírez, por deMoler.
En este Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana concursaron 120 films en los apartados de ficción, documental, animados, ópera prima, carteles y guiones inéditos. El jurado de ficción estuvo integrado por los cineastas Israel Adrián Caetano, de Argentina; el chileno Luis Vera, la mexicana Marcela Fernández Violante, el actor cubano Jorge Perugorría y el crítico peruano Isaac León Frías.
Los miembros del jurado señalaron a la prensa acreditada que en los galardones “están muy bien representadas tres generaciones de cineastas latinoamericanos”, y a su juicio las películas escogidas resumen lo mejor de la producción anual que se proyecta en La Habana. “Nuestra atención final estuvo sobre diez películas y nos ha sorprendido mucho que países muy pequeños en el volumen de su producción tengan ahora una presentación tan sólida en su cinematografía como por ejemplo Uruguay”, subrayó.
La película chilena Machuca acaparó la víspera cuatro de los premios colaterales concedidos por organismos e instituciones culturales en el Festival. Entre ellos, el premio Glauber Rocha de la prensa acreditada en el festival, auspiciado por la agencia Prensa Latina, y también el de laAsociación Cubana de la Prensa Cinematográfica. En la ceremonia de clausura se exhibió fuera de concurso Mar adentro, del español Alejandro Amenábar, con la aplaudida actuación de su compatriota Javier Bardem, que ha recibido quince candidaturas a los premios Goya del cine de España.

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Martel se llevó el Premio Coral a la mejor dirección por La niña santa.
 
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