PSICOLOGíA › EL DOKTER VINTZIQUER PSIQUENBAUM NUEVAMENTE EN ACCION

Llegada del casamentero

por rudy

El Dokter Víntziquer estaba cómodamente esperando ansioso la llegada de otro paciente que quisiera ir al baño, se equivocara de puerta e iniciara así un vínculo terapéutico, que no sería de los mejores, transferencialmente hablando, pero eran “lo que hay”. Para variar, alguien vino. Uno hombre de unos 50 años, que entró, ansioso:
–Dokter, tiene que ayudarme.
–Ah, no, si quiere ir al baño, usted ya está grandecito como para ir solo.
–Dokter, yo no solamente voy al baño solo, sino que ayudo a hombres y mujeres.
–¿A ir al baño? ¿Es usted un perverso, o qué?
–Los ayudo a casarse, dokter, no sé si eso será perverso, pero, usted debe saberlo, soy Jolodetz Saltzn, el casamentero.
–Tiene razón, no sé si es peor ayudar a la gente a casarse, o a ir al baño. Por lo menos, la gente necesita ir al baño.
–También necesita casarse, Dokter. No es bueno que el hombre esté solo.
–O sea que, cuando se casa, usted dice que el hombre deja de estar solo.
–Así, es, pasa a estar con los demás hombres casados, que se reúnen a estudiar la Torá y a quejarse de sus mujeres.
–No es mala su idea, Jolodetz, pero ¿por qué me vino a ver? ¿No querrá usted casarme, no?
–Bueno, no estaría mal la idea, y tengo una chica que no sabe cocinar, pero eso acá no importa porque lo único que hay es papas, y que es muy gastadora pero tampoco importa porque igual plata no hay, no es demasiado linda por fuera, pero lo que usted mira es lo de adentro, y tiene una gran virtud: ¡le encanta hablar!, ¡así que ella podría hablar todo el día, y usted interpretarle! ¡Gran pareja!
–¿Me puede decir por qué vino a verme y pedirme ayuda, Reb Jolodetz?
–Sí, disculpe. Bueno, el tema es que ¡yo quiero ayudar a la gente a que se case, pero, desde hace un tiempo, ellos no quieren más que los ayude, quieren casarse por su propia cuenta!
–Ajá.
–¿Se da cuenta de lo terrible que es esto? ¿Acaso algún mandamiento dice “elegirás a tu propia mujer”? ¿Cómo pueden ser tan irresponsables? ¡Elegir a la mujer con la que se casan, es como si eligieran a qué Dios venerar, o a que gobierno obedecer! ¿Dónde se ha visto eso en la historia?
–Bueno, hay países...
–Sí, hay países, pero nosotros vivimos en un pueblito, no en un país, y respetamos las tradiciones: “el casamentero elige a los novios; los padres pagan, los novios se casan, y después, los casados se quejan”. A ver, ¿a quién le va a reclamar un hombre si después la mujer no le gusta? ¿A él mismo? ¿Al rabino? Seguro que le dice: “Vos te pusiste en el lugar de Dios y quisiste inventar tu propio mundo, ahora arreglátelas”.
–Se supone que si uno elige a su mujer o a su marido, es porque le gusta.
–Dokter, usted es todo un doctor vienés, y yo un pobre casamentero tsureliano, pero ¡usted es soltero, y yo casado hace 20 años! ¿Entiende?
–Bueno, sí. Pero, si no le gusta la mujer que eligió, ¡se puede divorciar!
–Ay, Dokter, usted no entiende nada. Si se divorcia, estamos como al comienzo. Otra vez tiene que elegir.
–Bueno, ¿qué me propone?
–Mire, tengo una chica... no sabe cocinar, pero...

Visite al dokter en www.tsuremberg.com.ar

Compartir: 

Twitter

 
PSICOLOGíA
 indice
  • COMO NOS ENGAÑAMOS Y COMO DEBERIAMOS SABER
    “Yo solía pensar...”

Logo de Página/12

© 2000-2022 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.