SOCIEDAD › BERGOGLIO CELEBRARA UN OFICIO JUNTO A ORGANIZACIONES DE CARTONEROS Y VICTIMAS DE LA TRATA

Una misa para los excluidos

Por primera vez, víctimas del tráfico de personas y trabajadores excluidos participarán de una misa “por una sociedad sin esclavos ni excluidos”. Fue convocada por el arzobispado porteño y dos organizaciones que vienen denunciando casos de trata.

Inmigrantes indocumentados, mujeres en situación de prostitución, habituales víctimas de la trata de personas y trabajadores cartoneros participarán este martes, por primera vez en conjunto, de una misa que se celebrará bajo la consigna “Con esperanza, denuncia y compromiso, por una sociedad sin esclavos ni excluidos”. La ceremonia se llevará a cabo el martes y estará a cargo del arzobispo de Buenos Aires, el cardenal Jorge Bergoglio. Están invitados los sacerdotes de las villas y las monjas que trabajan en la asistencia de víctimas de redes de prostitución. Pero lo inédito de la convocatoria es que fue organizada, en forma conjunta, por el arzobispado porteño y la Cooperativa La Alameda y el Movimiento de Trabajadores Excluidos, dos organizaciones que vienen denunciando casos de explotación y trata de personas en talleres textiles clandestinos y en burdeles.

“Nos une la preocupación por las personas que sufren la esclavitud, la trata y los que son víctimas del tráfico de drogas, que por lo general son los más pobres”, explicó a Página/12 el sacerdote Mario Videla, párroco de Nuestra Señora Madre de los Emigrantes, en el barrio de La Boca, donde se llevará a cabo el encuentro. “Sabemos que estas organizaciones civiles vienen haciendo su trabajo, y la Iglesia lo hace por su lado. La idea es aunar esfuerzos, levantar la voz en conjunto para que las víctimas no se sientan tan solas.”

La propuesta fue del arzobispado, pero a partir de una iniciativa de La Alameda. “Invitamos al cardenal Bergoglio a nuestro acto por el 1º de Mayo, pero como no pudo asistir nos invitó a organizar esta misa”, dijo a este diario Gustavo Vera, presidente de la Cooperativa. Aunque los dirigentes de La Alameda no son creyentes, entre sus seguidores –muchos pertenecientes a la comunidad boliviana– hay muchos católicos practicantes. Por esa razón aceptaron la invitación.

La cooperativa La Alameda y el Movimiento de Trabajadores Excluidos, que nuclea a cooperativas de cartoneros, vienen realizando denuncias contra talleres de costura clandestinos que explotan a inmigrantes indocumentados y los someten en algunos casos a condiciones de reducción a la servidumbre. En los últimos meses, también apuntaron contra locales que funcionan con la fachada de whiskerías pero que presuntamente encubren actividades de prostitución. Las organizaciones aseguran que tanto los talleres como estos locales cuentan con protección policial.

En efecto, hace dos meses realizaron una denuncia penal contra un local ubicado en la Avenida Rivadavia y San Pedrito, en Floresta, y semanas atrás realizaron similar procedimiento en tres boliches de Monserrat, ubicados a tres cuadras del Departamento Central de Policía. El primero sigue abierto. En Monserrat, dos de los locales están clausurados y uno de ellos fue habilitado provisoriamente por la Justicia, pero sigue cerrado.

“Cada vez nos estamos metiendo en escenarios más pesados –advierte Vera–, por eso necesitamos apoyo y ayuda, y nos parece que la Iglesia viene trabajando hace tiempo en estos temas.”

De hecho, en la ceremonia religiosa participarán las congregaciones religiosas de las Hermanas Oblatas y de las Hermanas Adoratrices, que trabajan con mujeres en estado de prostitución y víctimas de la trata en los barrios de Constitución y Flores, respectivamente.

Desde La Alameda sostienen que tanto los talleres clandestinos como los prostíbulos, que operan con la trata de personas migrantes, constituyen “modelos de acumulación de fortunas que ya dejan de ser un tema delictivo para convertirse en una forma de acumulación económica del que está surgiendo una nueva burguesía”, argumenta Vera. Y relaciona esos dos negocios con “el crecimiento del narcotráfico a gran escala, que incluye a buena parte de las escuelas y los boliches de la ciudad, y que en la práctica se está llevando puesta a una generación de adolescentes”.

Cartoneros y costureros ya habían hecho un acto conjunto el 1º de Mayo en el Teatro Verdi, de La Boca, junto a excluidos y esclavizados. Ahora se les suma la Iglesia. El oficio religioso será el 1º de julio, Día de los Derechos de los Trabajadores Migrantes, a las 17, en la iglesia ubicada en Necochea 312, La Boca.

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“Con esperanza, denuncia y compromiso, por una sociedad sin esclavos ni excluidos”, es la consigna.
Imagen: Pablo Piovano
 
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