SOCIEDAD › PARA UN POLICIA DE LA METROPOLITANA, QUE QUEDO LIBRE

Preventiva para un gatillo fácil

 Por Emilio Ruchansky

Enzo Alvarez, el oficial de la Policía Metropolitana que mató de un disparo a Bruno Pappa hace dos semanas, fue procesado por “homicidio simple” y excarcelado, según informaron ayer fuentes judiciales. En el fallo, al que accedió Página/12, no se menciona ningún agravante: ni el uso de arma de fuego ni el hecho de que Alvarez sea policía y se identificó como tal, aunque estaba fuera de servicio, cuando fue asaltado por Pappa con “arma de notable parecido con una auténtica”. Según la jueza, “Alvarez no actuó ni en defensa propia ni exceso de ella”. En la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación aguardan para el lunes una copia de la causa para evaluar si intervienen como parte querellante.

“Pappa había sido detenido y reducido mediante el accionar del ahora indagado y de dos desconocidos más, con lo cual, y pese a la excitación que pudiera tener el imputado, la resistencia y peligro que pudiera ofrecer había cesado, estando en el suelo o muy cerca de él y rodeado por tres personas que activamente lo habían neutralizado”, se describe en el fallo. Alvarez aseguró que no quiso disparar ni oyó el tiro por el nerviosismo que tenía por una supuesta pelea cuerpo a cuerpo que mantuvo con Pappa.

Sin embargo, tanto las pericias como los dichos de dos testigos directos confirman que el acusado, de 25 años y ex oficial de Prefectura, ultimó a Pappa a menos de 50 centímetros de distancia, lo que contradice la versión de que se le escapó el disparo, que atravesó el pómulo derecho del joven. El hecho ocurrió el mediodía del 12 de septiembre pasado, en Lemos al 200, en Chacarita. Pappa venía de asaltar la tienda Narciso, de donde solo se llevó ropa e increpó con su arma de juguete a Alvarez, quien se dirigía a su puesto de trabajo, en Concepción Arenal y Corrientes.

Según relató el oficial y confirman los testigos, el joven le robó un bolso donde estaba la billetera de Alvarez y huyó en bicicleta. El policía lo persiguió con su arma reglamentaria en la mano y martillada –es decir, lista para disparar, según el peritaje– y efectuó un primer disparo, que en sede policial dijo que era de advertencia, pero según indica el fallo “muy posiblemente atravesara el propio bolso que llevaba Pappa”, con ropa que había robado de Narciso. El caso, según la resolución de la jueza Alicia Iermini, “no puede ser encuadrado en otra figura que no sea la del homicidio simple”, delito que prevé penas de entre 8 y 25 años.

La ausencia de agravantes, que podrían extender la pena a prisión perpetua, resulta llamativa. O contradictoria. La magistrada entiende que “no puede dejarse de lado” que el acusado tiene entrenamiento policial, “el cual necesariamente debe incluir el respeto al semejante, el autodominio en situaciones de violencia y prudencia en el uso de las armas asignadas”. También señala que el ser policía “lo faculta y obliga a perseguir y detener autores de ilícitos, pero no a disparar contra personas cuando la situación no lo ameritaba ni justificaba”.

¿Cuándo cumple funciones un policía? “En principio siempre”, aseguró un abogado de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Iermini excarceló al acusado entendiendo que no existe peligro de fuga o entorpecimiento de la investigación y éste deberá asistir una vez por semana al juzgado para conservar el beneficio. Es probable que la instrucción se cierre antes de que la jueza concurra al Consejo de la Magistratura, el 29 de septiembre próximo, por la recusación en su contra en el caso de Walter Bulacio, muerto también por manos policiales.

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