SOCIEDAD › MAPUCHES Y SIN TECHO COMPARTIRáN UN LOTE EN SAN MARTíN DE LOS ANDES

La unión de culturas en un barrio

En el Parque Nacional Lanín, mapuches y Sin Techo compartirán un lote de 100 hectáreas. Aguardan la sanción de una ley.

La lucha de la comunidad mapuche Curruhuinca por la restitución de sus tierras ancestrales y la de la Asociación Civil Vecinos Sin Techo y Por Una Vivienda Digna, que exige una resolución a la problemática habitacional para las familias de la localidad neuquina de San Martín de los Andes, confluyen en un inédito proyecto común: lograr que una parcela de cien hectáreas protegidas del Parque Nacional Lanín se conviertan en la primera experiencia argentina de un barrio de propiedad comunitaria intercultural. Ambos espacios se movilizaron al Congreso Nacional para pedir a la Cámara de Diputados que apruebe el proyecto de ley, que ya cuenta con media sanción del Senado. “Hay un enorme consenso entre los bloques políticos, sólo falta que los legisladores se sienten a debatir”, aseguraba en pleno centro porteño Ariel Epulef, lonko (líder) del pueblo indígena.

La iniciativa se remonta a 2004, cuando la organización de los vecinos sin vivienda, que suman unas 2500 familias en San Martín de los Andes, realizaron una alianza con la comunidad mapuche, para alcanzar el doble objetivo de resolver la problemática habitacional y lograr la restitución de tierras. Un año después y con la presencia del ex presidente Néstor Kirchner se lograba la aprobación de un convenio marco con el Concejo Deliberante, el Parque Nacional Lanín y la Secretaría de Obras Públicas de la Nación para la creación del Sub Proyecto Viviendas Interculturales.

En febrero de 2010, el proyecto, impulsado como texto de ley nacional por la senadora neuquina Nanci Parrilli (FpV), obtuvo media sanción y pasó a la Cámara de Diputados, donde fue aprobado por las comisiones de Población y Desarrollo Humano, y de Legislación General. “En el Senado se aprobó por unanimidad por lo que esperamos que pase lo mismo en diputados”, afirmó Parrilli. “Kirchner abrió los juicios a las Juntas y habló de los derechos humanos; bueno, éste también es un gran tema de derechos humanos, estamos hablando de las famosas tierras que Roca sacó a las comunidades originarias”, disparó en diálogo con Página/12. Además contó: “Los vecinos sin techo y la comunidad Curruhuinca vienen con un trabajo de siete años, viendo cómo hacer viviendas sustentables. Se ha puesto mucho trabajo, mucho esfuerzo, y es hora de que los diputados respeten el trabajo de este pueblo, que necesita del apoyo de todos”.

El artículo uno del texto prevé que el lote 27 del Parque Nacional Lanín, unas 400 hectáreas –de las 420 mil que posee el parque– que habían sido cedidas en comodato desde 1943 al Ejército Argentino, sean transferidas “sin cargo” y a modo de “propiedad comunitaria” para la comunidad Curruhuinca. De esas 400 hectáreas –dice la norma–, 109 hectáreas deberán destinarse al desarrollo de un conglomerado habitacional intercultural ecológico, que quedará también como “propiedad comunitaria” de los dos sectores. Este espacio estará destinado a alojar unas 250 familias en emergencia habitacional, mapuches o no indígenas, mientras que se destinarán otras 10 hectáreas para uso de la Municipalidad de San Martín de los Andes, con destino al “uso recreativo, cultural, sanitario y educacional”.

Para Epulef, lonko de la comunidad, la transferencia de la propiedad legal a su pueblo y la financiación por parte del gobierno nacional y municipal de un barrio intercultural significa “una reparación del Estado argentino a los pueblos originarios, concretamente al pueblo mapuche, una remediación a todo el daño que se hizo con la mal llamada conquista del desierto”.

Desde el punto de vista “mercantilista”, continúa, el lote que se restituiría a los curruhuincas tienen un gran valor inmobiliario. Pero eso a la comunidad no le interesa, explica: “A pesar de que muchas viviendas van a ser para las familias pobres de la sociedad blanca, todos los terrenos serán comunitarios, por lo tanto, nadie va a poder especular con tierras que son del pueblo originario mapuche”. “Y sentimos orgullo de que un sector de la sociedad blanca comience a entender nuestros valores y empiecen a imitarlos”, agrega en referencia a la asociación Vecinos Sin Techo.

Su compañero en la batalla por el pedacito de tierra neuquina, Juan Bustamante, presidente de la Asociación Civil Vecinos Sin Techo, opina que habitar el Barrio Intercultural “no va a ser vivir en un barrio más”. “Va a ser una verdadera comunidad de cambio, donde nosotros, el pueblo pobre, pondremos en valor los conocimientos del pueblo marginado y del pueblo mapuche, que es un pueblo milenario con una sabiduría ancestral y una cosmovisión de la vida que realmente nos genera admiración.” El referente social neuquino confía en que “la relación entre ambos se va a basar en valores y no, como se hace hasta ahora, en intereses”, y por eso será una experiencia “ejemplificadora” para el país.

Informe: Rocío Magnani.

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Miembros de la comunidad mapuche y de los vecinos Sin Techo se concentraron frente al Congreso.
Imagen: Télam
 
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