SOCIEDAD › UN GRUPO DE PUESTEROS DESALOJADOS EL LUNES CORTO PUENTE LA NORIA

Protestas junto al Riachuelo

Los trabajadores y algunos dueños de puestos piden recuperar el lugar que ocupaban, sobre la Ribera Sud. A diferencia de los que se fueron voluntariamente, no aceptan la reubicación. El corte duró ocho horas y se repetiría hoy.

 Por Emilio Ruchansky

Un centenar de puesteros y vendedores de la Feria de la Ribera, que el lunes pasado levantaron sus puestos en cumplimiento de un fallo judicial, cortaron ayer el Puente La Noria durante ocho horas. “No queremos otro lugar, no-sotros creamos esa feria y queremos seguir ahí, aunque sea a un costado de la ribera”, pidió Orlando Pereyra, quien dijo tener quince puestos en la feria recientemente desarmada. “Ahí bancamos la crisis de los ’90 y el 2001, lo único que queremos es armar y desarmar los puestos en el día”, agregó Isabel Vázquez, feriante y dirigente de las Madres contra el Paco. En diálogo con Página/12, el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, aseguró que “el 90 por ciento fue reubicado”. Hoy temprano, agregó, recibirá a los dirigentes disconformes, quienes a esa hora planean un nuevo corte. “La Ribera Sud tiene que quedar despejada, se puede pensar en que armen puestos en las calles laterales”, propuso.

El corte comenzó al mediodía, del lado de provincia, en el Camino Negro. Incluyó bombos y quemas de neumáticos y paralizó el tránsito hasta las 20. Cientos de pasajeros de los varados colectivos de las líneas 21 y 28 cruzaban a pie para continuar su camino. A un costado del puente, en una camioneta Fiat Adventure, Pereyra aseguró: “A noso-tros no nos reubicaron, nos desalojaron”. Mientras el humo se fundía con el atardecer anaranjando, en el corte, el vendedor Walter Chamorro exigía “puestos móviles hasta que haya un predio definitivo”.

Jorge Martínez, otro ocupante de la camioneta, planteó que el saneamiento de la Cuenca Matanza-Riachuelo, ordenado en 2006 por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, se realiza perjudicando a los más pobres primero. “Dicen que hay que liberar la Ribera Sud para respetar el camino de sirga, al costado del río. ¿Por qué no sacaron a las empresas multinacionales antes que a nosotros?”, se preguntó. La orden de despeje de la avenida Ribera Sud dada por juez federal de Quilmes Luis Armella en 2009 se cumplió el lunes pasado, sin mayores inconvenientes.

Según detalló Insaurralde, quienes protestaban son parte de un grupo minoritario que manejaba un estacionamiento de la Feria de la Ribera y varios puestos. “Reclaman, como es lógico, tener lo mismo. En dos días ya reubicamos los puestos que dan sustento a seis mil familias, tratamos de trabajar con equidad. No queremos agotar el diálogo”, dijo el intendente. Agregó que buena parte de los vendedores fueron derivados a un playón de la feria Urkupiña, y otros a una estacionamiento a dos cuadras de esa feria, en un predio municipal sobre la calle Virgilio.

El municipio prometió montar cinco tinglados de mil metros cuadrados cada uno antes de que termine este año, según aseguró el lunes pasado Juan José Mussi, secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y representante de la Cuenca Matanza-Riachuelo. Este ente fue creado a partir del fallo de la Corte Suprema e integrado por el gobierno nacional y de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires. Mientras tanto, la idea es que las demás ferias de La Salada absorban a los vendedores que no entren en los playones dispuestos por la municipalidad de Lomas de Zamora.

“El problema es que los traslados son para los vendedores, no para los dueños de varios puestos, que negociaban un porcentaje con los otros dueños de las ferias de Urkupiña y Punta Mogotes. Ese porcentaje bajó y por eso hay bronca”, confió a este diario un camionero del barrio, que el lunes pasado ayudó a desarmar varios puestos. Tras desmovilizarse, los manifestantes hicieron una pequeña asamblea, donde podían verse varias camionetas nuevas. Allí, Darío Moreno, hijo de un dirigente de la Feria de la Ribera, pidió juntar más gente para el corte de hoy, que comenzaría a las 9 en el Puente La Noria y duraría solo una hora.

“La Ribera es de nosotros y nadie nos la puede sacar”, gritó Moreno, cuando ya anochecía. El joven dirigente, en plan de levantar el ánimo del público, aseguró que el reclamo “llegó muy arriba, hasta la Presidenta”. Luego insistió en que los cortes seguirán hasta que haya “un papel firmado para que podamos tener una feria vecinal acá mismo, en el asfalto”. A dos cuadras, un patrullero custodiaba este pequeño corte sobre la Avenida Ribera Sud, al que también asistieron frentistas que antes vendían refrescos, cuidaban coches o cobraban para usar el baño.

Insaurralde prometió que las obras para la reubicación definitiva comenzarán el lunes y juzgó “entendible” la preocupación de este grupo “por las bajas ventas que hay en verano y los problemas lógicos de cualquier reubicación”.

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Miles de pasajeros de colectivos cruzaron a pie el Puente La Noria, cortado durante ocho horas.
Imagen: Joaquín Salguero
 
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