SOCIEDAD › LA MARCA CON NIVEL MAS ALTO DE UN CANCERIGENO

Marlboro, siempre el Nº 1

Un estudio del gobierno de EE.UU. encontró que los cigarrillos Marlboro tienen mayor proporción de un factor cancerígeno que otras marcas. En la Argentina aún se desconoce su composición.

 Por Pedro Lipcovich

La marca de cigarrillos Marlboro, la más vendida en el mundo, tiene niveles “considerablemente más altos” que otras marcas de un importante factor cancerígeno: así lo indica un estudio del Centro de Control de Enfermedades (CDC), entidad oficial de Estados Unidos. Pero no sólo esa marca sino, en todo el mundo, las de cigarrillos elaborados con los métodos “americanos” tienen más proporción de este factor –llamado “nitrosamina”– que las fabricadas con otros métodos. ¿Y en la Argentina?: aquí es imposible saber lo que se fuma porque la comisión encargada de analizar los componentes de los cigarrillos, que debía estar en funcionamiento desde 1997, todavía no pudo constituirse por causas que un especialista vincula con presiones de las compañías tabacaleras. Precisamente hoy es el Día Mundial sin Tabaco, y este año la OMS focalizó su preocupación en la publicidad encubierta en el cine: “La industria cinematográfica es objetivo del marketing de las tabacaleras” (ver aparte).
El estudio sobre los Marlboro fue dirigido por David Ashley, investigador del Centro Nacional de Salud Ambiental del CDC, se publicó ayer en el Journal of Tobacco and Nicotine Research y en el diario Washington Post. La investigación encontró que los niveles de nitrosaminas eran mucho más altos en los Marlboro que en las marcas propias de otros 21 países. Por ejemplo, los niveles eran 22 veces superiores a los de las marcas chinas de cigarrillos. Una segunda fase del estudio, con métodos más precisos y restringida a marcas de las 13 naciones más fumadoras del mundo, estableció que los niveles de nitrosaminas eran por lo menos dos veces más altos en los Marlboro que en las marcas locales de 10 de esos países.
Las nitrosaminas están entre los más poderosos agentes cancerígenos; se producen “durante el procesamiento y la combustión del tabaco”, según precisa la investigación de la CDC; se registra su presencia en fumadores y en personas expuestas al “humo de segunda mano”.
No se trata sólo de los Marlboro: Ashley señaló que “el procedimiento norteamericano para mezclar los tabacos da como resultado niveles más altos de nitrosamina. La mayoría de los cigarrillos norteamericanos tiene la misma particularidad”.
El informe comenta también que el consumo de cigarrillos de tipo americano crece en todo el mundo: mientras la demanda de cigarrillos en general aumenta aproximadamente un 1 por ciento al año, la de cigarrillos “americanos” crece un 3 por ciento, especialmente en los países en desarrollo. Matthew Myers, presidente de la Campaña por Niños Libres de Tabaco, observó que “cuando Philip Morris introduce los Marlboro en un nuevo mercado, a menudo produce un cigarrillo que imita la marca local líder, con niveles más bajos de nitrosamina que el norteamericano; más adelante, cuando ganan participación en el mercado, cambian el proceso de manufactura y aumentan sus niveles de nitrosamina”.
En la Argentina, “no existe un estudio comparable y en realidad no hay estudios toxicológicos del tabaco que se consume”, advirtió Isidoro Hasper, coordinador de la Comisión de Tabaco de la Secretaría de Salud de la Ciudad de Buenos Aires. Desde 1997 debería funcionar una comisión creada para ese fin, pero “por demoras que pueden vincularse con la voluntad de las tabacaleras, todavía no entró en funcionamiento”, reveló Hasper, que integra esa comisión: “Primero, misteriosamente se extravió el expediente con los nombres de los representantes de las empresas en la comisión; éstos se presentaron años después, y entonces impugnaron todo lo que se había hecho en su ausencia”.
Para saber qué hay en el humo de tabaco hay que recurrir a las “máquinas de fumar”, que hacen pasar corrientes de aire a lo largo del cigarrillo produciendo un efecto similar al de la pitada del fumador. Tiene que ser así porque “en el momento de pitar, la brasa adquiere temperaturas cercanas a los 900 grados, donde aparecen productos que previamente no estaban en el tabaco”.
Una de las funciones del análisis que no se puede hacer en la Argentina es “prevenir que se agreguen al tabaco sustancias perjudiciales –señaló Hasper–. Un ejemplo, que aparece en la película El informante, es el amonio, que si bien no es muy tóxico en sí mismo, modifica las condiciones químicas de la nicotina (causante de la adicción al tabaco), de modo que el organismo la absorbe en mayor proporción. De las 4000 sustancias que incluye el humo del tabaco, casi un tercio se agregan en la elaboración”.

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En vísperas del Día Mundial sin Tabaco, 600 chicos marcharon contra el cigarrillo en Formosa.
En el país no se conoce lo que se fuma porque la comisión encargada de determinarlo nunca se formó.
 
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