SOCIEDAD › OPINION

Los pobres y la General Paz II

Por Alberto Balestrini *

En la columna de opinión de Página/12 del sábado pasado, el titular de la Comisión Municipal de la Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires se pregunta si las familias pobres de dicha ciudad tienen derecho a ser beneficiarias de un plan de vivienda en La Matanza.
La pregunta está, intencionalmente, mal planteada. Lo que debemos preguntarnos es por qué las familias pobres de la Ciudad de Buenos Aires son sistemáticamente expulsadas fuera de ella por los gobiernos porteños, ya se trate del intendente de la dictadura procesista Del Cioppo, como del actual “progresista” Jozami.
Unos y otros, todos, tienen la misma conducta fascista y discriminatoria. No quieren pobres en la ciudad Capital.
Espacio físico les sobra: el Parque Sarmiento, el Parque Roca, el actual asentamiento del Mercado de Hacienda de Liniers, próximo a ser recuperado por la Ciudad Autónoma. ¿Por qué desarraigar a la gente de su hábitat natural? ¿Por qué extrañarlos de su lugar de pertenencia, de sus afectos, del sitio en que muchos han nacido y crecido, donde tienen su escuela, su trabajo, sus amigos?
La experiencia histórica demuestra que la Ciudad de Buenos Aires, cada vez que ha expulsado pobres fuera de su perímetro, luego se ha olvidado de ellos. Pruebas al canto: los barrios Santos Vega, Almafuerte, San Petersburgo, entre otros, situados en el territorio de La Matanza, albergan hasta tres generaciones de argentinos corridos desde hace décadas por los gobiernos capitalinos para este lado de la General Paz.
El único auxilio por ellos recibido, la única asistencia ha sido de la Municipalidad de La Matanza. El gobierno porteño se desentendió de su suerte. Es hora de abandonar la hipocresía. La Ciudad de Buenos Aires debe asumir sus responsabilidades. Tiene que contribuir a resolver el problema habitacional de sus pobres en su propio ejido. Tiene similar superficie a la de La Matanza.
La Matanza tiene derecho a decidir su propia política poblacional y urbanística sin injerencias ajenas. Ejerce y ejercerá ese derecho sin condicionamiento alguno.
Respecto de las tierras matanceras que nominalmente titulariza la Comisión Municipal de la Vivienda, cabe decir que ha omitido escrupulosamente pagar las tasas municipales correspondientes, acumulándose al día de hoy una deuda de más de 20 millones de pesos.
La Matanza reivindica como propias esas tierras que fueron ilegítimamente expropiadas por la dictadura militar.
En su columna, el señor Jozami, citando al diario Ambito Financiero, pone en mi boca imputarle al gobierno porteño la intención de “llevarle villeros y la basura a La Matanza”. Jamás dije ni escribí tal expresión de canallesco sentido. Considero a los villeros como hermanos merecedores del mayor afecto, respeto y consideración, con los que estamos obligados a extremar nuestra solidaridad. Nunca tuve respecto de ellos una conducta o una expresión denigratoria.
Tampoco a mí me parece que pueda haber sobre esto lecturas distintas a los dos lados de la General Paz.

* Intendente de La Matanza.

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