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Para el fiscal, en Arequito no hubo un crimen sino un homicidio en riña

La muerte del custodio Luis Cignoli no habría sido producto de un asalto o un ataque sino el resultado de una pelea, según la opinión del fiscal de la causa. Los vecinos, en cambio, rechazan esa calificación, que tiene una pena menor a la de homicidio simple. Hoy se reúnen con Reutemann.

El fiscal de Rafaela Juan Carlos Curto, que investiga el homicidio de Luis Cignoli, el custodio cuyo caso provocó una pueblada en Arequito, aseguró que la tragedia se produjo “en el marco de una pelea” y que el joven “no fue sorprendido, ni estaba en situación de indefensión”, descartando la posibilidad de una emboscada o de un robo seguido de muerte. Las declaraciones tuvieron inmediata repercusión en Arequito, donde anoche se realizó una asamblea vecinal para definir la postura que llevarán hoy a una reunión sobre seguridad que mantendrán en Santa Fe con el gobernador Carlos Reutemann. La maestra Griselda Re, vocera habitual de la asamblea, dijo a Página/12 que los vecinos “rechazan la carátula de homicidio en riña y quieren la de homicidio simple”, que tiene una pena mayor, pero aclaró que el tema “debe ser tomado por la familia de Cignoli y no por nosotros”. En ese marco, desde Buenos Aires, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, llamó a “desalentar” puebladas como las que ocurrieron en Arequito y Arrecifes porque “las consecuencias pueden ser terribles”, por el riesgo latente de convertirse en inmanejables.
El fiscal Curto confirmó ayer que “cuatro testigos, entre ellos un amigo de Cignoli, acreditaron que se trató de una pelea que ninguno de los dos involucrados (la víctima y el acusado, Carlos “Mocoví” Núñez) trató de evitar o rehuir”. De acuerdo con lo dicho por el fiscal, que habló con la agencia Télam, “ya había indicios previos de que la pelea iba a ocurrir”. Cignoli y Núñez, en presencia de testigos, tuvieron un entredicho en un boliche llamado El Viejo Ciervo y después se volvieron a encontrar en la calle, frente al local de Status, donde la víctima solía trabajar como custodio. Cignoli se bajó del auto que conducía y buscó el enfrentamiento con Núñez, según surgiría de los testimonios aportados al fiscal.
De acuerdo con esta información, Cignoli iba acompañado por un amigo suyo, Héctor Rufini, uno de los testigos junto con Jorge “El Pelado” Bled, quien acompañaba a Núñez. “De entrada esto se perfiló como una pelea de dos, donde ninguno se retiró ni rehuyó seguir allí. Había un problema previo”, dijo el fiscal. Afirmó que “no se trató de un caso de tentativa de robo” y que Cignoli “no fue sorprendido al momento de la pelea, ni estaba en situación de indefensión total”. Incluso se creía que, luego del primer entredicho, los dos podrían haber pactado una pelea en el lugar donde esta se produjo, pero la versión no pudo ser confirmada.
Desde el comienzo, la causa está caratulada como “homicidio en riña”, un delito que tiene una pena de dos a seis años de prisión, aunque el deseo de los vecinos de Arequito sería que lo calificaran como “homicidio simple”, que tiene una condena de 8 a 25 años de prisión. Fuentes de la fiscalía dijeron que, a pesar de que hubo una pelea y no un intento de robo seguido de muerte, todavía “es posible” que se pueda acreditar que fue homicidio simple. La pelea comenzó sin exhibición de armas por parte de ninguno de los dos hombres, hasta que Núñez sacó un puñal de entre sus ropas y le asestó a Cignoli dos heridas mortales.
Los vecinos desconfían tanto de Bled, el compañero de Núñez, como de Rufini, de quien dicen que era “amigo de los dos”, es decir de la víctima y del victimario. Respecto de Bled, aunque no tienen elementos que corroboren sus dichos, afirman que “sabía que estaba armado y no le avisó nada” al joven Cignoli. Hay quienes creen, incluso, que el cuchillo lo llevaba Bled y se lo dio a Núñez porque este llevaba las de perder en la pelea a puño limpio. En su declaración ante la Justicia, Núñez dijo, como posible atenuante, que apeló al cuchillo porque Cignoli “tenía conocimiento de artes marciales y eso le daba una ventaja”.
Griselda Re admitió ayer a este diario que a los vecinos “no les gusta que esto quede como una riña callejera” y adelantó que van a “seguir presionando para que se haga justicia”. De todos modos, recordó que los vecinos no tienen intervención directa en la causa: “Eso es de interés de la familia, que tiene su abogado y que sabe muy bien cómo reclamar en el marco de la investigación”. Re dijo que de la autopsia realizada en el cuerpo de Cignoli “no surgirían rastros de lucha” y por tal motivo sonmuchos los que creen “que no hubo tal pelea”. Además de Rufini y de Bled, hay “otros dos testigos”, según explicó el fiscal Curto.
Desde Buenos Aires, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, advirtió que “hay que desalentar bajo todo punto de vista” las puebladas “porque las consecuencias pueden ser terribles”. El funcionario nacional sostuvo que “no es bueno que sucedan estas cosas porque son disparadores y uno no sabe cómo terminan”. Reconoció que en la reacción popular, tanto en Arequito como en Arrecifes, “es seguro que hay alguna razón de fondo”, pero insistió en que “es mucho más importante desalentarla”. Recordó que se trata de “poblaciones chicas donde se conocen todos con todos y es peor cuando el que es asesinado goza del respeto de la gente”.

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Alicia Galo, la mamá del custodio asesinado, integra la comitiva que hoy se reúne con el gobernador.
 
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