SOCIEDAD › ESPERAN LAS DECISIVAS PERICIAS SOBRE RASTROS EN UñAS DE LA VíCTIMA, SANGRE Y PELOS

Indicios que cierran el círculo

Los investigadores esperan las pruebas científicas que corroboren la hipótesis que consideran firme. Se trata del análisis de muestras recogidas en el sótano, el auto del encargado y el cuerpo de la víctima.

 Por Raúl Kollmann

Los elementos que llevaron a la fiscal Paula Asaro a imputar al encargado Jorge Mangeri constituyen una base –aparentemente sólida– del caso, pero se requiere todavía de pasos judiciales y algunas confirmaciones adicionales que deben provenir de la ciencia, en especial a través del hallazgo de pelo, rastros en las uñas, sangre o huellas digitales en los lugares clave donde habrían ocurrido los hechos. Esto hace prever que el expediente tiene por delante un recorrido que no será breve. El diagnóstico adelantado el domingo por Página/12 sigue vigente: “El caso no está esclarecido, estamos muy encaminados, pero falta prueba científica para confirmar todo”, dijo a este diario uno de los principales responsables de la investigación.

¿Dónde se habría desarrollado la pelea que llevó a la muerte de la chica?

Por lo que creen la fiscal y los hombres de la División Homicidios de la Policía Federal, en el subsuelo del edificio de la calle Ravignani. En el comunicado de Asaro se menciona que Mangeri la abordó en el hall, pero la idea es que los hechos ocurrieron en el subsuelo. En el allanamiento de la madrugada del sábado se hizo un levantamiento de rastros cuyo resultado –huellas o sangre o pelo– debería estar entre hoy o mañana.

¿Cómo se llevó el cuerpo al container de la basura?

La fiscal dice que Mangeri aprovechó la circunstancia de que no sólo trabajaba en el edificio donde vivía Angeles, sino también en otro ubicado enfrente, en el que se estaban haciendo refacciones en las cañerías, usando bolsas grandes de residuos para sacar los escombros. Esto le habría facilitado la oportunidad de sacar el cuerpo dentro de una de esas bolsas sin llamar demasiado la atención.

Hay una cuestión que requiere todavía de análisis. Se calcula que la muerte se produjo en el camión compactador, es decir al anochecer del lunes 10, pero parece extraño que, desde las 10 de la mañana hasta el anochecer, la chica haya estado con vida en el sótano del edificio. Nuevamente las pericias, los estudios científicos, dirán la última palabra.

¿Cómo se transportó el cuerpo?

En principio, la idea es que Mangeri cargó el cuerpo, metido dentro de una bolsa negra de residuos de consorcio y con otra bolsa verde de supermercado cubriéndole la cabeza, hasta su Renault. Con el vehículo, el encargado habría hecho el recorrido hasta el contenedor. Como se vio en la madrugada del sábado, los peritos se llevaron las alfombras del Renault y buscaron rastros dentro del coche. Habrá que ver los resultados de esas pericias seguramente hoy.

¿Se sabe el móvil del crimen?

El primer objetivo es confirmar quién fue el autor del homicidio. Está dicho que las evidencias apuntan al encargado. Como adelantó este diario el domingo, en diálogo con los policías que lo trasladaron, Mangeri habría recurrido al arsenal de prejuicios esgrimidos en casos de violencia de género: que la culpa de lo ocurrido fue de ella, que era muy provocativa, que él tenía una relación con “la Mumi” (en todo momento la nombró de esa manera en la declaración testimonial), que no tuvo intención sexual y que no quiso matarla. Ante este cuadro de situación, es posible que Mangeri la haya abordado, que ella lo hubiera rechazado y como consecuencia se produjo el desenlace. Nada de esto tiene valor judicial porque el encargado no lo declaró, de manera que el móvil sigue oficialmente sin esclarecerse. La fiscal Asaro reiteró ayer que la chica no fue violada y que ello está certificado en el informe de autopsia firmado por el doctor Héctor Konopka.

¿Cómo sigue la causa judicial?

El expediente salió ayer de las manos de la fiscal Paula Asaro y quedó en las del juez Roberto Ponce que subroga a Javier Ríos, titular de ese juzgado. Ríos está de licencia y volvería en los próximos días. El magistrado tiene ahora diez días para resolver la situación procesal de Mangeri. En ese plazo se volcará a una de las siguientes dos opciones: o lo procesará por homicidio y le dictará la prisión preventiva o, si considera que no hay evidencias suficientes, dictará una falta de mérito, que significa que las pruebas no alcanzan y que hay que seguir investigando.

Para la fiscal, lo que ya hay en la causa es suficiente para la imputación. Un elemento que ella considera concluyente es que Angeles entró en el edificio, algo que se constata por una cámara de seguridad. Y junto a ello, que no entró al departamento familiar, porque allí estaba Dominga, la doméstica, quien asegura que la chica no llegó esa mañana. De manera que está claro que todo ocurrió en el edificio y quien estaba allí era Mangeri. En segundo lugar están las lesiones de arañazos en los brazos y las supuestamente falsas explicaciones que dio el encargado sobre esas marcas. Primero dijo que fueron torturas de los policías y luego que le cayeron gotas de ácido cuando arreglaba el auto. Los médicos lo desmintieron e incluso señalaron que tal vez virtió el ácido sobre los arañazos para disimularlos. Para la fiscal, la bolsa del supermercado Día% también es incriminatoria porque el encargado hacía sus compras en ese comercio. Si a todo esto se le suma la autoincriminación –que no tiene valor judicial, porque la formuló en su declaración testimonial–, el cuadro de probanzas –dice la fiscal– resulta suficiente.

Habrá que ver si Mangeri vuelve a declarar. El sábado, con la asistencia del defensor oficial Carlos Garay, se negó a declarar y anoche circulaba la versión de que designaría un defensor particular. Tal vez eso signifique que en algún momento pida declarar.

¿Pericia clave?

En la fiscalía creen que puede haber material genético que dé un resultado cierto en las uñas de Angeles. Ese resultado no es seguro porque a veces hay material genético, pero no es suficiente para obtener el ADN del agresor. Además, el cuerpo de la chica pasó por un largo y tenebroso proceso en el que estuvo expuesto a todo tipo de contaminaciones: pasó primero por un contenedor donde la arrojaron en un principio, luego por un camión compactador, una tolva, otro camión y la planta separadora de José León Suárez. Deberá verse entonces si esta pericia arroja resultados, algo que se sabrá seguramente hoy. De todas maneras se supone que se puede encontrar evidencia científica, además, en el subsuelo, en el auto, en las bolsas, algún container y tal vez en la ropa de la chica.

La realidad es que hay incógnitas que no están disipadas, pero en la fiscalía creen que son piezas menores del rompecabezas. Habrá que esperar los próximos días para ver si la investigación se redondea o si aparecen elementos que pongan en duda lo que en el expediente se da por seguro.

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El viernes, los investigadores recogieron muestras en el edificio de la calle Ravignani.
Imagen: Télam
 
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