SOCIEDAD › UN RECORRIDO POR LA MUESTRA CUERPO HUMANO, EN TECNóPOLIS

La lección de anatomía

En dos pabellones se distribuyen cuerpos humanos reales y órganos rigurosamente preservados. La muestra, que impacta fuerte en los visitantes, puede verse en forma gratuita.

“¿Ven ese tubo grueso que sobresale ahí? Bueno, ésa es la aorta, justo antes de ramificarse en arterias. Más abajo está el corazón, y a los costados los pulmones, ¿los ven? Muchas veces pensamos que el corazón está del lado izquierdo de nuestro cuerpo, pero no es así. Tiene, es cierto, una leve inclinación en la punta hacia ese lado, pero el corazón está ubicado justo acá.” Con la mano, el guía se toca el centro del pecho y mira directo al público. Algunos imitan el gesto y enseguida vuelven a fijar la atención sobre una tarima de vidrio. En el interior de la tarima, un corazón, ya sin sangre, descolorido, se apretuja entre dos bolsas oscuras, grisáceas. La pieza, exhibida en un perfecto estado de conservación, forma parte de una impactante muestra de anatomía y biología humana con especímenes reales que se presenta en el país. Organizada en Tecnópolis, la exposición cuenta con más de 130 restos humanos minuciosamente preservados. Hígados, pulmones, cerebros, intestinos delgados, músculos: todas las partes del cuerpo dispuestas para la observación directa, para una verdadera exploración descarnada. “¿Seguimos?”, propone, entonces, el guía.

La muestra se distribuye a lo largo de dos amplios pabellones, divididos entre los diferentes sistemas –nervioso, reproductivo, digestivo, circulatorio y respiratorio–. Cuenta, también, con un espacio dedicado a los más de doscientos huesos que conforman el esqueleto y otro sector donde se relata la historia de la medicina en el mundo y los avances científicos de los exponentes más destacados del país.

Para poder presentarlas, las más de ciento treinta piezas fueron previamente sometidas a un proceso químico que evita su degradación (ver aparte). La exposición tiene el objetivo de transmitir saberes acerca de las características de las diversas partes del cuerpo. En ese sentido, se explica la forma en la que los músculos se relacionan con los huesos para permitir la movilidad; el rol de la piel como aislante del cuerpo; el papel de los nervios y el cerebro como coordinador de todo el sistema y conductor de las señales nerviosas; y la función del sistema urinario que filtra la sangre y facilita el equilibrio interno.

A lo largo de todo el recorrido, se resaltan, a su vez, la importancia del cuidado del cuerpo y las consecuencias de los malos hábitos. “Acá pueden ver la diferencia entre un pulmón sano y uno que sufrió cáncer de pulmón. No es para que se asusten los fumadores, pero quizá los haga reflexionar”, aclara el guía, Marcos Caputo, estudiante de Medicina de la Universidad de La Matanza. Esa institución brinda el staff de guías para la exposición, que como el resto de las atracciones en Tecnópolis, es con entrada libre y gratuita. El pulmón enfermo, a diferencia del sano, tiene una estructura abollada, irreconocible, y unas manchas blancas que crecen desde el centro hasta la parte superior del órgano.

El grupo de visitantes que recorre la muestra junto al guía se queda unos segundos mirando las piezas. No faltan las fotos con el celular o la camarita digital. Más adelante, en el espacio dedicado al sistema nervioso central, pueden observarse distintos cortes del interior del cerebro humano. “Estoy impresionada”, confiesa Maricel Alanda, docente de la escuela agrotécnica Nº 380 de María Juana, provincia de Santa Fe. “Desde la parte de los huesos hasta la de los nervios y los órganos, todo es muy impresionante, es como verlos en directo.” Junto a una delegación de alumnos, la docente se trasladó hasta Buenos Aires en un viaje de estudio que incluyó la visita al predio de Tecnópolis, en Villa Martelli. “Allá no tenemos la posibilidad de ver esto. Es súper impactante. Debe ser porque estamos acostumbrados a ver todo en los libros y no así, tan de cerca”, sostiene la docente.

Luego, en el sector dedicado al sistema digestivo, se compara, primero, un hígado sano con uno con patología; y después pueden observarse un par de disecciones de intestino delgado e intestino grueso. “Esto es bueno para los jóvenes también: quién te dice, algún pibe que ve esto, y se decide a estudiar Medicina”, estima Jorge Lanzillot, un vecino de Villa Urquiza, de 65 años que, según cuenta, “cada vez que paso con el auto y tengo un tiempito recorro una parte” del predio.

Entre los visitantes también hay algunos chicos; en su mayoría, al igual que los adultos, se sorprenden con cada una de las piezas. “Lo que más me gustó fue la parte de las venas y el corazón”, dice Mariano, alumno de la escuela agrotécnica de Santa Fe. En los últimos espacios de la muestra se exhibe quizá lo más impactante de todo: un par de fetos anencefálicos de 20 semanas de gestación, cuyo tamaño bien podría caber en la palma de una mano.

Los visitantes, luego de media hora de recorrido, se acercan al final de la muestra. “Por último –dice el guía y, con el brazo extendido, señala dos cabinas de vidrio paradas en el medio del pasillo– como para sintetizar todo lo que vimos hasta ahora, tenemos acá un especimen masculino y allá uno femenino. Los dos con los huesos, los músculos, las arterias, los órganos, todo.” Por primera vez en toda la muestra, el público mira de frente, sin tener que bajar la cabeza, la pieza completa. Parecen estar, de pronto, frente a un espejo que les devuelve una imagen extraña, equívoca.

Informe: Nicolás Andrada.

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Imagen: Pablo Piovano
 
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