SOCIEDAD › EL EXAMEN A CONDUCTORES DE TRENES METROPOLITANOS QUE SE REALIZA DESDE OCTUBRE

Uno de cada diez motormen no aprueba

El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, informó ayer que de 229 conductores de trenes evaluados, 27 no cumplieron con las exigencias, un 11,8 por ciento. Se trata de casi todo el personal del Mitre y el Sarmiento.

Al menos uno de cada diez conductores de trenes no está en condiciones de desempeñar su función. Ese es el resultado preliminar de la evaluación que el Ministerio de Interior y Transporte realiza sobre el personal de conducción de trenes de todas las líneas ferroviarias. Ayer, el ministro Florencio Randazzo reveló que de 229 conductores de trenes evaluados hasta ahora, 27 no cumplieron con las exigencias que se aplican desde julio en los exámenes a los motormen para prestar ese servicio. El personal que se sometió a examen es prácticamente el total del que cumple funciones en las líneas Mitre y Sarmiento, revelaron fuentes de esa cartera.

“Ya se ha evaluado a 229 motormen, de los cuales 27 (un 11,8 por ciento) no han cumplido con el rigor de los exámenes, por eso estamos evaluando cuáles de ellos necesitan un plan de adaptación y quiénes no”, informó Randazzo. El ministro presentó el reporte en la Casa Rosada al informar sobre la modernización que se hará en las líneas ferroviarias Sarmiento y Mitre con la adquisición de nuevos vagones de fabricación China (ver aparte).

“Realizamos los estudios para darles mayor seguridad a los pasajeros, porque los motormen tienen la responsabilidad de llevar a 2000 o 3000 personas”, aseveró Randazzo.

En octubre de 2013, el Gobierno dispuso que los motormen fueran examinados en el Instituto Nacional de Medicina Aeronáutica y Espacial de la Fuerza Aérea. La decisión fue adoptada luego de que se conocieran filmaciones en las que se observaba a conductores de trenes hablando por celular o con severos signos de cansancio.

Las medidas se enmarcan en la sucesión de accidentes de trenes. El más grave, el que se produjo en la estación de Once el 22 de febrero de 2012, donde murieron 51 personas y más de 700 resultaron heridas. Pero el 13 de junio de 2013 se registró un nuevo choque, esta vez entre dos formaciones, a la altura de la estación Castelar, en el que fallecieron dos pasajeros. Y el 19 de octubre del mismo año, otra formación embistió nuevamente el andén de la estación Once, sin ocasionar víctimas fatales, pero sí unos 80 heridos. En todos los casos, pero sobre todo en los dos últimos, quedó bajo la lupa el comportamiento de los maquinistas. En el caso de Castelar, las filmaciones y la caja negra indicaron que el motorman desatendió al menos tres señales de detención y en lugar de reducir la velocidad, la aumentó. En el segundo choque de Once quedó demostrado que el conductor extrajo la caja negra del tren, que quedó inutilizada.

El Ministerio del Interior y Transporte dispuso a principios de julio del año pasado la instalación de cámaras en el interior de la cabina, para monitorear el comportamiento de los conductores mientras manejaban la formación. Así se descubrieron varios casos –que se hicieron públicos– de motormen que eran vencidos por la somnolencia en plena conducción, o bien leían un libro o enviaban mensajes de texto, desatendiendo el panel de mando y las señales.

Después del segundo accidente de Once, en octubre, Randazzo anunció que los motormen de todas las líneas ferroviarias metropolitanas deberían someterse a un control psicofísico similar al de los pilotos de aviones. Y advirtió que sin ese certificado de aptitud no podrían conducir una formación.

Esos estudios, que se hacen cada seis meses, son realizados “bajo la supervisión de la Fuerza Aérea”, por intermedio del Instituto Nacional de Medicina Aeronáutica Espacial. Los motormen que pasan la prueba reciben “un certificado de aptitud psicofísica y psicofisiológica” para poder conducir un tren. Entre otras pruebas, se les hace un análisis completo de sangre y estudios oftalmológicos, auditivos, neurológicos, radiográficos, nutricionales y controles cardiovasculares: electrocardiogramas, ergometrías, junto con un chequeo médico general. Un equipo de psicólogos realiza estudios para detectar problemas de insomnio, adicciones o cualquier inconveniente traumático que pueda afectar su desempeño.

El examen es considerado “uno de los más estrictos, porque están en juego la vida del piloto y la de cientos de pasajeros”, informaron fuentes de la Fuerza Aérea.

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Randazzo dio la información al anunciar un plan de obras y la llegada de nuevos trenes para el Sarmiento.
Imagen: DyN
 
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