SOCIEDAD › RECHAZAN EL PEDIDO DE BARREDA DE VIVIR EN LA CASA DE OTRA MUJER

A seguir los días en prisión

El dentista había vuelto a la cárcel después de que el juez le retirara el permiso para seguir viviendo en la casa de su pareja en Belgrano. Luego, una nueva mujer que argumentó razones religiosas le ofreció cobijo. Pero el magistrado no aceptó la propuesta.

El odontólogo Ricardo Barreda continuará detenido en la cárcel de Olmos, porque la Justicia rechazó un pedido de excarcelación para que el hombre, condenado a perpetua por matar a cuatro mujeres integrantes de su familia, cumpliera prisión domiciliaria en la casa de una mujer que se había ofrecido a darle cobijo. Sonia García, de 49 años, una piadosa mujer que realiza actividades religiosas, se había presentado aunque sólo tiene una relación circunstancial con Barreda, a quien conoció en la cárcel cuando ella iba a visitar a un familiar. El camarista Raúl Dalto, quien tiene a su cargo el seguimiento de la ejecución de la pena de Barreda, rechazó la solicitud de la mujer por sus “condiciones personales”. Esto es así porque se trata de una persona que no conocía con anterioridad al odontólogo y que “no cuenta con medios de subsistencia ni ingresos fijos”; al mismo tiempo, ella vive en un domicilio que tiene varios dueños y no todos estaban de acuerdo con la presencia de Barreda en el lugar.

El rechazo a la excarcelación de Barreda fue confirmado por el abogado del dentista, Eduardo Gutiérrez, quien señaló que “el juez no hizo lugar al pedido de esta vecina, pero dejó abierta la posibilidad de que se presente un nuevo domicilio para alojar a Barreda”. El abogado sostuvo que el juez Dalto rechazó la solicitud luego de analizar “las condiciones particulares de la mujer que ofrecía el domicilio”.

Sonia García había ofrecido en forma voluntaria su vivienda, ubicada en la calle 173, entre 41 y 42, de Lisandro Olmos, partido de La Plata, para alojar al odontólogo, a quien dijo que conoció en sus visitas a prisión.

El juez se entrevistó con ella el jueves de la semana anterior y envió a realizar un informe ambiental sobre la vivienda, de dos dormitorios, living-comedor y unos 70 metros cuadrados.

La mujer realizó su ofrecimiento luego de que, en diciembre pasado, el mismo juez Dalto le revocó a Barreda la libertad de la que gozaba por considerar que existían “serios riesgos” en la relación de convivencia que tenía con su pareja, Berta André, dueña del departamento del barrio porteño de Belgrano en el que ambos vivían.

Si bien para acceder a la libertad el odontólogo no necesita un garante, sí debe aportar un domicilio donde pueda estar ubicable y ser monitoreado por el Patronato de Liberados, tal como establece la ley. Dalto consideró que el domicilio de García “no es el adecuado a la luz de las características del hecho por el cual Barreda fue condenado y las causas por las cuales se ha revocado el beneficio de la libertad condicional”.

Dalto precisó, en su fallo, que García “habita un domicilio cuya propiedad ostenta junto con sus hermanos, lo que podría generar eventuales conflictos en cuanto a las decisiones de los propietarios sobre quiénes pueden allí residir”. Precisó que en la entrevista que tuvo con García ella le manifestó “la preocupación de uno de sus hermanos, que actualmente se encuentra privado de la libertad, respecto de que este ofrecimiento podría generarle rechazos a beneficios que él eventualmente solicitara”.

Dalto sostuvo que a la situación habitacional “se le suman circunstancias de orden económico debido a que García vive de la beneficencia, perdió la ayuda social de la Iglesia a la que asistía, no tiene trabajo y padece algunas enfermedades cuyo tratamiento no puede costear”. Al mismo tiempo señaló “una situación de fragilidad de las características personales de la mujer que, según sus dichos, se encuentra inmersa en un estado depresivo desde la muerte de su padre y toma medicación para descansar”.

Por otra parte, señaló que “la relación de Barreda con García es incipiente y estriba ante todo en una convicción religiosa de la mujer de socorro hacia el prójimo sin reparar en alguna otra consideración”. El defensor de Barreda se limitó a decir que los argumentos del juez “son cuestionables”.

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La mujer que ofreció albergar a Barreda lo conoció en la cárcel cuando visitaba a su hermano.
Imagen: DyN
 
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