PSICOLOGíA › MOMMY MAKE OVER, OPERACIONES ESTéTICAS EN EL PARTO

Los mandatos sólo generan insatisfacción

 Por Carolina Rovere*

El fenómeno Mommy make over no puede pensarse al margen de la particularidad de nuestra época. Estos tiempos tienen su propia manera de expresarse en distintas prácticas que dan cuenta de cómo se vive.

Es sabido que el empuje al consumo que impone un mundo capitalista impacta de manera distinta en los sexos. En los hombres el foco aparece en el tener más y más, y principalmente se manifiesta en el campo de la tecnología. Del lado de las mujeres lo que predomina es la imagen, es decir ser cada vez más jóvenes, lindas y espectaculares. Al punto tal que podemos casi afirmar que mujer=imagen. Esta equivalencia nos aleja de la perspectiva de lo singular en una mujer, es decir: su estilo, su modo de andar y vestir, su creatividad, sus elecciones, en fin su propia manera de vivir.

El empuje a tener el cuerpo perfecto hace que las mujeres muchas veces se dispongan a cualquier cosa y paguen precios muy altos por entrar en los cánones globales de la belleza.

Pero pasemos puntualmente a esta tendencia, que como la moda, se está empezando a imponer en estos días. El Mommy make over es la programación anticipada del parto al octavo mes y con la participación conjunta de un cirujano plástico quien en el mismo acto intenta restaurar el cuerpo de esa madre. La fecha elegida no es azarosa, se trata de evitar el último mes de embarazo en donde el aumento de peso es notable y las modificaciones en el cuerpo más evidentes. Pero, ¿de qué se trata este aprovechamiento del parto para prácticas de cirugías reparadoras? Casi podemos decir que es un intento de borrar las marcas de un embarazo antes de que se hagan notar, ya que en el mismo instante en que una mujer da a luz, un cirujano plástico interviene ese cuerpo. ¿Qué lugar hay hoy para la maternidad? ¿Por qué las mujeres tienen hijos? ¿Qué hay del atractivo de una mujer embarazado o puérpera?

Tal vez podemos avanzar un poco más en la reflexión y lejos de hacer un juicio de valor: ¿esto es bueno o malo?, preguntarnos qué se pretende y qué resulta de estas prácticas que hoy son lideradas principalmente por las celebrities. En la búsqueda de alcanzar una imagen perfecta, y que reúna todos los atributos que nos trae el mercado, lo que finalmente se obtiene es una profunda insatisfacción: a más intervenciones en el cuerpo, más insatisfacción. Porque la belleza femenina no tiene que ver con los criterios que nos impone la moda, de hecho muchas mujeres que en este sentido son muy lindas, en ocasiones, pueden generar horror y espanto.

La belleza femenina tiene más que ver con un saber hacer singular. No se trata de copiar a las otras ni de buscar recetas, que por otra parte nunca alcanzan. Por supuesto que los cuidados en la salud, el cuerpo y el recurso a la cirugía muchas veces son valiosos instrumentos. Pero cada Una con lo que tiene puede hacer algo más que interesante, porque lo esencial es el consentimiento al vacío que habita nuestro cuerpo. Por eso Una mujer luce bella cuando inventa ella misma a partir de ese vacío su propio modo de habitar lo femenino.

*Psicóloga Psicoanalista. Autora de Caras del goce femenino. [email protected]

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