PSICOLOGíA › SOBRE LOS FENóMENOS DE UNA CIVILIZACIóN QUE VA DE CRISIS EN CRISIS

Lo real, el deseo y el Otro

El tambaleo de las identificaciones es
un signo de época. Aportes de la clínica
en cuanto a los efectos en los sujetos.

 Por Gil Caroz*

La crisis tiene una relación con el tiempo. Hannah Arendt habla de la crisis como el lugar de reunión conflictivo entra el pasado y futuro. Este punto no es el presente. Hay que comprenderlo más bien como una brecha en el tiempo que surge cuando la tradición que enmarcaba hasta entonces lo real se desvanece, y cuando las nuevas coordenadas simbólicas del futuro todavía no son conocidas. El sujeto debe entonces jugar su partida frente a lo real que se precipita en este vacío creado en el intervalo entre dos sistemas simbólicos.

Encontraremos nuestro primer punto de apoyo en una definición que Jacques Alain Miller dio en una entrevista concedida en 2008 a la revista Marianne sobre la crisis económica. "Hay crisis en el sentido psicoanalítico cuando el discurso, las palabras, las cifras, los ritos, la rutina, todo el aparato simbólico, se revelan de repente impotentes para atemperar un real que de hecho no está más que en su cabeza. Una crisis es lo real desencadenado e imposible de dominar. El equivalente, en la civilización, de estos huracanes con los cuales la naturaleza viene periódicamente a recordar a la especie humana su precariedad, su debilidad fundamental". Con el mismo espíritu, en su Introducción a la erótica del tiempo, Jacques Alain Miller cita la propuesta de Deleuze según la cual "el tiempo pone la verdad en crisis". Es decir, la verdad no es eterna, se evapora con el tiempo. En esto se distingue de lo real sin ley, que no obedece a nada, ni incluso al tiempo. Que el tiempo ponga en crisis la verdad quiere decir que ésta se pone a vacilar en un momento dado cuando es alcanzada por un real que no puede tratar ni dominar. La crisis aparece entonces como un momento de ruptura en la línea del tiempo, un acontecimiento que extrae al sujeto de su rutina y le ordena elaborar una nueva relación con lo real. Es esta relación de la crisis con el tiempo la que nos hace hablar de "momentos de crisis".

Clínica de la crisis: ¿Cuáles son los ecos en el sujeto de estas crisis sin tregua como fenómenos de civilización? El ciudadano occidental es expuesto sin cesar a informaciones catastróficas que provienen de todos los rincones del planeta así como es provocado por objetos hiperseductores excitando sus pulsiones perversas polimorfas.

Para la psicosis sería sin duda interesante interrogar la cuestión de la crisis a partir del trío desencadenamiento, descompensación, desconexión. Los tres son modos de crisis, si se considera que implican una vacilación de lo simbólico, un surgimiento de un real, y luego una restauración de una nueva forma de simbólico.

En la neurosis, lo simbólico no está nunca completamente devastado. El desgarramiento del velo del fantasma es un momento de crisis que puede conducir al sujeto al análisis. El sujeto no saca más placer de su goce y está expuesto a la angustia debida a la irrupción del deseo del Otro.

Detengámonos particularmente sobre lo que hace crisis en la perversión. Tuvimos la oportunidad de vivir una minicrisis descubriendo la imagen del travesti austríaco Tom Neuwirth, apodado Conchita Wurst que se llevó el primer premio de Eurovisión 2014, nuestro imaginario todavía no dispone del compartimiento que permite insertar una imagen de mujer con barba como la de Conchita. Lo real de estos goces singulares que reivindican una identificación y un reconocimiento nos alcanzan sin cesar para ponernos en crisis. Conchita no esconde el placer que él o ella saca de esta vacilación producida en el Otro. Su espectáculo, las palabras de su canción, su comentario provocador y desafiante una vez ganado el primer premio, son una afirmación de su modo de goce y una contestación de las normas conformistas. Algunos políticos rusos no desaprovecharon la ocasión para denunciar la decadencia europea. Sin duda una pica lanzada hacia los ucranianos fieles a Kiev: Ustedes quieren ser europeos, bien, vean lo que es Europa en la figura (cara) de Conchita Wurst. Lo comprobamos, si en la psicosis y en la neurosis la crisis se sitúa del lado del sujeto, en la perversión es el Otro lo que se pone en crisis.

*Psicoanalista belga, Miembro de la AMP. Extracto de su nota "Momentos de crisis" del 15/01/2015.

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Tom Neuwirth (Conchita Wurst), premio Eurovisión 2014.
 
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