SOCIEDAD › LA TEORIA DE LA RELATIVIDAD DE ALBERT EINSTEIN DEMOSTRADA CIEN AÑOS DESPUES

La comprobación no es relativa

Un observatorio de ondas gravitacionales en Estados Unidos detectó partículas enviadas a años luz. El descubrimiento permitió confirmar en la práctica la Teoría de la Relatividad desarrollada por Einstein hace un siglo.

Un grupo de científicos detectó por primera vez las ondas gravitacionales –que Albert Einstein predijo hace un siglo en su Teoría de la Relatividad General– de manera directa el pasado 14 de septiembre. Así lo anunció ayer en Washington la argentina Gabriela González, responsable del proyecto LIGO (Observatorio Avanzado de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales) y el descubrimiento “abre la puerta a lo que se denomina astronomía gravitacional”, explicó el investigador del Conicet Fernando Lombardo. “Señoras y señores, hemos detectado las ondas gravitacionales. Lo hemos conseguido”, fueron las palabras de anuncio del director ejecutivo del laboratorio LIGO David Reitze, durante una conferencia de prensa muy esperada en el ámbito científico que fue realizada ayer al mediodía.

“Hemos tardado meses en ver que realmente eran las ondas gravitacionales. Pero lo que es verdaderamente emocionante es lo que viene después, abrimos una nueva ventana al Universo”, añadió.

Lombardo, director del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, contextualizó que “todo lo que Albert Einstein pensó él solo hace 100 años, con la simple ayuda de un lápiz y un papel, es lo que estamos viviendo hoy”.

Tras destacar que en el campo científico no existe otro caso semejante, explicó el fenómeno de la onda gravitacional de la siguiente manera: “Cuando hay objetos que tienen muchísima atracción gravitacional, miles de veces lo que genera el sol, este efecto gravitatorio viaja como si fuera una onda y llega a todas partes del universo. Podríamos equipararlo como una ola en el océano que llega hasta nosotros como si estuviéramos en la orilla”, esa ola es la que llegó a los detectores de LIGO.

“A partir de ahora podremos ver el universo de una manera que antes no se podía ver, es otro tipo de detección”, subrayó Lombardo, por lo que consideró que el descubrimiento “abre la puerta a lo que se denomina astronomía gravitacional: es como si un sordo pudiera escuchar de otra manera”. Las ondas gravitacionales contienen información sobre sus orígenes y sobre la naturaleza de la gravedad que no pueden obtenerse de ninguna otra manera.

Los físicos concluyeron que las ondas detectadas se produjeron durante la fracción final de un segundo de la fusión de dos agujeros negros en uno más masivo, una colisión que había sido predicha. Según los expertos, las ondas vienen de la colisión entre un agujero negro 29 veces más grande que el Sol y otro 3 veces mayor, que crearon uno nuevo con 62 veces la masa de la estrella solar. El evento pudo ser “escuchado” por LIGO y es lo que se corroboró en los últimos meses.

Además, según el comunicado, “la fusión sucedió hace 1300 millones de años” y una parte de su masa se transformó en energía, como lo había predicho Albert Einstein (ver aparte).

Como esa clase de sistemas son poco frecuentes, ese tipo de fuentes se encuentran a distancias de años luz. Por tanto, la búsqueda de ondas gravitacionales implica intentar encontrar los minúsculos efectos de algunos de los sistemas astrofísicos más energéticos en las profundidades del Universo. Se trata de una herramienta que permitirá “estudiar el Universo y todos los objetos astrofísicos que existen dado que ahora podrán detectarse objetos que resultaban imperceptibles para su medición y estudio”, explicaron los investigadores de LIGO en sus declaraciones.

Según Lombardo, a partir de este descubrimiento se podrán mejorar “los sistemas de detección, la tecnología satelital, y el almacenamiento de grandes cantidades de datos”.

Además, esta experiencia permite un avance “importante en el mejoramiento de la interferometría láser, que hoy se usa en telecomunicaciones, en tecnología satelital, como nuestros satélites Arsat I y II que tienen bases tecnológicas que se pueden emparentar con estos desarrollos”, resaltó Lombardo.

El investigador del Conicet calificó el anuncio, que ya circulaba como rumor en la comunidad científica desde diciembre pasado, como “asombroso” debido a que la gran dificultad para lograr lo que se comprobó radicaba en “medir algo que estaba extremadamente lejos, con una distancia más pequeña que la del núcleo de un átomo”.

Las ondas fueron detectadas el pasado 14 de septiembre por los dos detectores de LIGO, uno localizado en Livingston (Luisiana) y otro en Hanford (Washington), en Estados Unidos. Sin embargo, requirió varios meses corroborar que se trataba de esas emisiones y no otras.

Lombardo se refirió también como “un orgullo” al hecho de que la presentación del anuncio estuvo a cargo de Gabriela González, una científica argentina que conduce el LIGO. “Para nuestra ciencia local es una palmadita en el hombro, es una demostración más de lo que están haciendo los argentinos en el mundo”, destacó.

El descubrimiento fue resultado del “trabajo de muchas personas, con un desarrollo tecnológico de décadas, que más allá de la repercusión en la comunidad científica ha logrado que miles de personas hablen del tema por redes sociales”, señaló el científico.

Lombardo también indicó que esta comprobación “es una de las grandes noticias, y que podría ser objeto de un Premio Nobel: Abre la puerta a episodios más importantes de acá al futuro, estudiar el universo de una manera que no conocíamos sin telescopios ni antenas de radio”.

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Albert Einstein desarrolló la teoría de la existencia de las ondas gravitacionales.
 
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