SOCIEDAD › CONSECUENCIAS DEL CALENTAMIENTO GLOBAL VISTAS DESDE EL ESPACIO

Cómo prevenir desastres vía satélite

Asociada con la NASA, la Argentina construye un satélite para medir el impacto del cambio climático. Advertencias de los expertos.

Más inundaciones y tormentas, temperaturas más cálidas, retroceso de los glaciares e incremento de enfermedades infecciosas. Estas son sólo algunas de las consecuencias que puede generar en la Argentina el cambio climático, un fenómeno que preocupa a la mayoría de los gobiernos de todo el mundo. El film El día después de mañana, que pronostica un alarmante calentamiento global, desató la polémica sobre el impacto que puede provocar este cambio, producido por el efecto invernadero. Con el objetivo de conocer más a fondo estas variaciones, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) ya puso en marcha junto con la NASA el desarrollo del satélite SAC-D/Aquarius, que medirá el nivel de salinidad del mar, lo que permite predecir el impacto que tendrán los fenómenos asociados con el cambio climático.
“Estas variaciones están generadas por el aumento en las emisiones de gases en el último siglo, como producto de los combustibles que se queman, que son luego depositados en la atmósfera”, explicó a Página/12 Gary Lagerloef, investigador principal de la NASA para el satélite Aquarius. “Estos gases, como el dióxido de carbono, propagan el calor, por lo que la temperatura aumenta. Una de las formas de estudiar estos cambios –agregó el especialista– es a través de los océanos, que inciden en el clima a través del ciclo del agua.”
Los países que mayor responsabilidad tienen en esta emisión son los más industrializados. Sin embargo, aquellos que no se sumergieron en los privilegios del Primer Mundo, como Argentina, también se ven afectados. “En Mendoza, un grupo de investigadores descubrió el retroceso en 48 glaciares de la Patagonia Andina. Además, hay un aumento en las temperaturas mínimas, por lo que se redujo la amplitud térmica. Incluso, hacia el sur del país, el aumento del calor es notable. En el último siglo, la temperatura aumentó dos grados en la zona de glaciares”, explicó a este diario Mario Núñez, director del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA).
Las consecuencias no sólo tienen que ver con las modificaciones térmicas, sino que también se trasladan al campo de la salud: el aumento de la temperatura también “tiende a propagar las enfermedades transmitidas por vectores, como el dengue y la malaria”, sentenció Núñez. Ante la posibilidad de la existencia de un mayor número de enfermedades y de inundaciones, desde el Ministerio de Salud de la Nación comenzaron a diseñar un plan para ver “dónde deben ubicarse más centros de emergencias, puentes y caminos”, según indicó el titular de la Unidad de Cambio Climático de la Secretaría de Medio Ambiente, Hernán Carlino.
El funcionario señaló que “la variabilidad climática se ve claramente desde los años ’70 hacia estos días, aunque comenzó mucho antes, con la industrialización de los países. Actualmente, la concentración de emisión de gases en la atomósfera asciende a 400 partículas por millón, lo que representa una cifra inédita en el mundo”. Según Carlino, los cambios que han sufrido las temperaturas en los últimos años “provocan una elevación en el nivel de mar. Y Argentina, específicamente, posee muchos kilómetros de costas, por lo que podría verse afectada, sobre todo en los desagües y en la elevación del nivel de las napas”.
Para conocer el movimiento de las aguas y predecir los cambios futuros, la Conae puso en marcha el proyecto para el lanzamiento del satélite Aquarius, que entrará en órbita en 2008. Mediante este proyecto, diseñado enteramente por técnicos argentinos, “se van a poder realizar mediciones de todos los océanos que servirán para estudios científicos y para formular predicciones más seguras sobre las variaciones del clima” en el mundo, puntualizó Raúl Colomb, investigador principal del proyecto por parte de la Conae. El proyecto fue elegido por la NASA entre 18 diseños presentados por otros tantos países, entre ellos, la Argentina, para financiar parte de su puesta en órbita. Para eso, el centro espacial estadounidense desembolsará 180 millones de dólares, mientras que Argentina invertirá otros 60 millones.
La preocupación del país por las consecuencias del cambio climático no sólo genera proyectos científicos. En diciembre de este año, Argentina será sede de la décima conferencia de la Convención Marco sobre Cambio Climático, de la cual participarán representantes de 180 países, con el objetivo de “estabilizar la concentración de gases como producto del efecto invernadero”. Los países que formarán parte de la convención son aquellos que integran el Protocolo de Kyoto, el tratado de las Naciones Unidas que, para 2012, pretende que se reduzcan las emisiones de dióxido de carbono en un 30 por ciento. Sin embargo, Estados Unidos, uno de los principales emisores de gases a la atmósfera, decidió no adherirse a la última ratificación del protocolo, realizada en 2001.
De todos modos, la preocupación por las consecuencias que puede generar este fenómeno llegaron a los oídos de George Bush. Días antes de estrenarse la película El día después de mañana, que vaticina una suerte de era de hielo para el planeta, trascendió que la Casa Blanca prohibió a los científicos de la NASA que den entrevistas o comenten la película, ante la posibilidad de que los espectadores se alarmen lo necesario como para culpar de la situación ambiental a la administración Bush.
En la Argentina, los especialistas coinciden en que “recién ahora” se están comenzando a realizar los primeros estudios científicos sobre el impacto que provocará este fenómeno. Y aunque aún no hay resultados certeros, Rodolfo Iturraspe, del Centro Austral de Investigaciones Científicas, explicó que en el país se pronostica “un aumento de temperatura, de precipitaciones y tormentas, sobre todo, en la Pampa Húmeda”. “En otras zonas, en cambio, se puede generar menor cantidad de precipitaciones, lo que puede producir una menor actividad hídrica –agregó el especialista–. Esto reduce la cobertura vegetal, que es la protección de los suelos, por lo que la tierra se deteriora y se amplían las zonas desérticas. En los últimos años, esto se ha producido de manera importante en Santa Cruz y en la zona norte de Tierra del Fuego.”
Informe: Maricel Seeger

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Los especialistas vaticinan inundaciones, retroceso de glaciares y aumento de enfermedades.
 
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