SOCIEDAD › DETUVIERON AL MAESTRO MAYOR DE OBRAS DE BERISSO

Dueño para el doble crimen

Sostienen que el constructor Walter Olmos mató a la pareja, porque no podía pagarles una deuda. Hallaron una lapicera y un llavero de las víctimas a metros de la casa del detenido.

 Por Raúl Kollmann

Sobre la base de un serie de pruebas categóricas, ayer al atardecer fue detenido el maestro mayor de obras Walter Olmos, imputado por el asesinato de la joven pareja de la ciudad de Berisso que apareció muerta en Punta Lara. En un descampado ubicado al lado de la vivienda de Olmos se encontró una lapicera Parker de Marcela Basualdo, la mujer que fue ahorcada, y un llavero de Jorge Torres, su marido, asesinado aparentemente a golpes. Junto a los cuerpos enterrados de la pareja se detectó arena que no se correspondía con el llamado “camino negro” de Punta Lara y también hojitas de eucalipto y tilo, que tampoco eran del lugar. En el allanamiento realizado a una de las obras que estaba haciendo Olmos se encontró ese tipo de arena, además de las plantas de eucalipto y tilo de las que caían hojas sobre la arena. Los investigadores están convencidos de que Olmos mató a la pareja, puso a sus víctimas en la camioneta, las tapó con arena para que nadie viera que llevaba los cuerpos y después los arrojó en el camino negro.
Estas pruebas y otras fueron recolectadas por la Departamental de Investigaciones de La Plata y finalmente, tras algunas vacilaciones, el fiscal platense Sergio Delucis pidió la detención de Olmos, que fue convalidada por el juez de Garantías, Guillermo Atencio. Por lo que se sabe hasta el momento, Jorge y Marcela fueron el viernes pasado a reclamar al constructor que les devolviera 4300 pesos que le habían adelantado. La hipótesis de los investigadores sostiene que, como no tenía el dinero, los mató. Sucede que la pareja vivía con los padres de ella, pero querían construirse su vivienda. Para ello habían combinado con el constructor que iniciara las obras, pero éste no cumplió con lo pactado pese a que ellos le habían entregado el adelanto. En un diálogo telefónico, Olmos fingió que les devolvería el dinero y se acordó una cita para el viernes al atardecer. Después de ese encuentro, Jorge y Marcela desaparecieron, por lo que su familia hizo la denuncia. Todo derivó en el macabro hallazgo de ambos cuerpos a principios de esta semana.
Como es obvio, las miradas de inmediato se dirigieron a Olmos, quien adujo que los jóvenes habían estado con él y que les devolvió el dinero, exhibiendo un comprobante que, supuestamente, fue firmado por Marcela. Ese recibo está siendo peritado. De todas maneras, el constructor declaró que la pareja fue al encuentro acompañada por un abogado y un primo, algo que le sonó raro a la familia Torres-Basualdo.
Con el correr de las horas, la DDI de La Plata, que funciona bajo la órbita de Esteban Marino, subsecretario de Investigaciones del Ministerio de Seguridad bonaerense, recolectó una cantidad de pruebas que entre los investigadores consideran irrefutables:
- Se determinó la correspondencia entre la arena, el eucalipto y el tilo encontrados en el lugar donde fueron enterrados los cuerpos y la arena, el eucalipto y el tilo hallados en una de las obras de Olmos.
- Un peritaje demostró que una huella de neumático encontrada en el camino negro de Punta Lara, junto al lugar donde estaban los cuerpos, se corresponde con uno de los neumáticos de la camioneta de Olmos.
- Un testigo declaró judicialmente que vio al constructor, el viernes pasado, paleando arena de la obra hacia la camioneta. Eso indicaría que estaba tapando los cuerpos que minutos más tarde trasladaría a esa zona apartada de Punta Lara.
- Allanada la vivienda de Olmos, en un predio ubicado al lado se encontró la lapicera Parker y el llavero. Una hermana de Marcela declaró que ella le regaló esa lapicera a la víctima.
De acuerdo con la impresión de los investigadores, Olmos no contó con cómplices, aunque habrá que avanzar todavía más en la investigación. Lahipótesis es que, como no tenía el dinero para devolverles, directamente los asesinó.
Una de las mayores preocupaciones de los investigadores fue la demora en concretar la detención del constructor. Las pruebas estaban recolectadas ya el martes, pero el fiscal Delucis –que judicialmente es el director de la investigación– quería esperar más elementos, sobre todo periciales, con lo que se corría el riesgo de que Olmos escapara. En realidad, un fiscal no necesita tener toda la prueba, sino más bien indicios, sospechas, para proceder a una prisión inicial. Luego, antes de dictar la prisión preventiva, necesita más elementos, pero la prueba acabada, decisiva, tiene que presentarse en el juicio oral. Ayer al mediodía, Delucis resolvió que había suficientes evidencias para detener al constructor, que hasta entonces sólo era testigo de la causa. “Espero que quien asesinó a los chicos se pudra en la cárcel –dijo Luis Basualdo, padre de Marcela, antes de la detención de Olmos–. Yo tengo la convicción de quién es el culpable, pero será la Justicia quien les ponga nombre a los asesinos. Sólo un enfermo mental puede hacer lo que hicieron con mi hija y mi yerno.”

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“Espero que el asesino se pudra en la cárcel”, dijo Luis, padre de Marcela, antes de la detención.
 
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