SOCIEDAD › UN SUBMARINO RUSO BAJO EL MAR CON SIETE PERSONAS

Con el fantasma del “Kursk”

Se enganchó en Kamchatka con la base de una antena a 190 metros de profundidad. Aún no pudieron rescatarlo. Tiene oxígeno hasta hoy.

Para los siete marineros rusos que permanecen adentro del submarino que encalló el jueves al este de Rusia, la opción es única: permanecer quietos en posición horizontal y evitar cualquier consumo de energía innecesario. Sus mentes no deben poder pasearse por tópicos demasiado agradables, teniendo en cuenta los 190 metros de océano que presionan sobre sus cabezas y los cinco grados de temperatura que pueden sentirse dentro del submarino. Encerrados en ese espacio reducido, los ronda la posibilidad de quedarse sin oxígeno, una amenaza que se torna bien concreta a medida que transcurren las horas. Estados Unidos y Japón ya colaboran con el rescate, que se volvió más complicado de lo previsto. Hace cinco años, 118 rusos murieron cuando la estructura de otro submarino, el “Kursk”, quedó reposando en el fondo del mar tras un accidente (ver aparte).
Los miembros de la tripulación del “AS-28” –un pequeño submarino de 13 metros de largo por 3,8 de alto– comenzaron a vérselas negra el jueves, cuando en la Argentina eran las 20. En ese momento realizaban ejercicios militares en la bahía de Berezovaia, a 100 kilómetros de la península de Kamchatka. Pocas horas después, la hipótesis sobre la cual trabajaba la marina rusa era que el propulsor del aparato había quedado atrapado en unas redes de pesca. Sin embargo, con los primeros intentos de salvataje quedaría en claro que el problema era bastante más complejo: en realidad el submarino estaba enganchado a una antena de vigilancia costera. Y también a un ancla de sesenta toneladas, encargada de sostener la antena. Inicialmente se pensaba en hacer explotar ese ancla para arrancar todo el sistema y así permitir el ascenso de los siete hombres.
Pero anoche a última hora se supo que se había podido arrastrar al submarino un kilómetro, incluso junto con la pesadísima ancla. El encargado de dar la buena noticia fue el comandante de la Flota del Pacífico de Rusia, Victor Fiodorov. Los rusos proyectaban llevar el “AS-28” hacia una zona de menor profundidad y, una vez allí, un grupo de buzos se encargaría de revisarlo y de rescatar a los marineros. Sin embargo, esta información no había sido confirmada por otras fuentes oficiales.
Se calcula que los siete marineros tienen reservas de agua y comida para cuatro días, pero las preocupaciones están centradas en el oxígeno, un eje sobre el cual se brindó información cruzada a lo largo de la jornada de ayer. A primera hora, el vocero de la marina rusa, el capitán Igor Dygalo, había señalado que los hombres podrían respirar sólo 24 horas. El dato fue refutado más tarde por Fiodorov, quien aseguró que los siete marineros tendrán oxígeno hasta esta noche. Sea como fuere y en esas circunstancias, el tiempo es enemigo de toda tarea de salvataje: los generadores de electricidad también se extinguen lentamente, segundo a segundo.
Hace cinco años, el hundimiento del submarino nuclear “Kursk” causó 118 muertos en Rusia. Curiosamente, el submarino “AS-28”, que posee una capacidad de inmersión de 1000 metros, había participado de las tareas de rescate del “Kursk”. Aquel episodio provocó una gran conmoción pública por la actitud del gobierno de Vladimir Putin, que en ese momento demoró en lanzar pedidos de ayuda a otros países. En esta oportunidad, las autoridades no tardaron en pedir apoyo a Estados Unidos y a Japón, que aportaron el equipamiento técnico más adecuado. La marina estadounidense envió ayer en avión dos vehículos submarinos robóticos de rescate. Ambos serán anexados a un buque en Rusia que los llevará hasta el lugar. En tanto, ayer podía verse una flotilla japonesa rondando la zona del hecho, junto a una decena de buques de la flota rusa.
De acuerdo con la información difundida por la marina rusa, los rescatistas no tenían contacto telefónico pero sí comunicación “técnica” con la tripulación de la nave. El almirante Fiodorov aclaró que se trataba de contactos “sonoros” que se efectuaban cada 30 minutos y precisó que los siete oficiales y suboficiales atrapados estaban todos vivos e ilesos. Además, añadió que se les pidió permanecer en posición horizontal y reducir al mínimo el consumo de energía hasta que sean liberados. En cuanto al frío, se aseguró que cuentan con el abrigo necesario.

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El pequeño submarino, en un barco que lo transporta, en 2000.
 
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