SOCIEDAD › APELAN LA SUSPENSION DE UNA MUESTRA EN LA RECOLETA

“Intento de censura previa”

Los creadores de la instalación que iba a presentarse en el cementerio a partir del lunes enviaron un fragmento de la obra a la jueza que hizo lugar al pedido de los vecinos.

“Sin ir más lejos, el 24 de junio en el cementerio de la Chacarita tocaron y cantaron tangos a Gardel en su honor. Durante todo el día. Y la noche. Que se sepa no hubo ninguna queja de Carlitos ni de sus deudos”, consideró Nicolás Varchausky, que junto a Eduardo Molinari compuso las 120 horas de Tertulia, creación artística que hace referencia a 40 habitantes del cementerio de Recoleta pertinentes a la historia de Argentina. El recorrido previsto incluye dictadores, presidentes, poetas, músicos, escritores, políticos y caídos en la guerra del Paraguay. De momento, la jueza Lidia Lago suspendió la instalación, que como parte del Festival Internacional de Buenos Aires debería hacerse del 19 al 21 de este mes. Así, hizo lugar a la acción de amparo presentada por 15 vecinos del barrio, ofendidos de que se quebrara el silencio de la muerte. La Secretaría de Cultura porteña apeló la medida y, para que la magistrada sepa de qué trata la obra, le enviaron una muestra de doce minutos de lo que sería Tertulia. “Espero que podamos hacerla en algún momento”, dijo Varchausky. El secretario de Cultura porteño, Gustavo López, indicó que la obra “nunca fue un show, sino un recorrido histórico”.
“Queremos hacer preguntas”, anunció Varchausky, que es director y compositor musical de Tertulia. Junto a Molinari, director de imágenes de la obra, abrieron una veintena de cuestiones. “Son preguntas que nos guiaron en todo este tiempo. Queríamos compartirlas con ustedes”, contaron. Y explicaron: “El arte para nosotros es un territorio que abre preguntas. Para nosotros, su función no es responder ni ilustrar”. La primera de ellas fue “¿Qué significa ser notable?” (ver aparte). La hoja que leía el músico mostraba a la asistencia la sílaba “Not-”, mientras en la del artista visual figuraba “Able”. El juego de palabras reside en que “not able”, en inglés, quiere decir “incapaz”.
“Se opinó sobre algo que se desconocía. Los motivos expuestos en el amparo son totalmente distorsionados”, evaluaron durante la rueda de prensa, transcurrida en el Teatro San Martín. “Podemos entenderlo como un intento de censura previa”, sostuvo Varchausky. Por su parte, López dijo que “la ciudad de Buenos Aires apeló al amparo. Ahora se verá si la jueza hace lugar”. Para que tuviera más precisiones sobre qué decide, la acción legal fue acompañada por un fragmento de 12 minutos de Tertulia. “Creemos que la obra guarda respeto estético y ético. No es un espectáculo de luces y sonido, sino un recorrido por la historia argentina acompañada de sonidos incidentales –afirmó el funcionario–. La jueza dirá si le parece adecuado.” En el piso noveno del edificio se mostró la porción enviada a Lagos “para que cada uno saque sus conclusiones”, según López.
Tertulia demandó a sus creadores un trabajo de seis meses. Trabajaron con sonidos del Archivo General de la Nación y registros obtenidos por Varchausky, que va por la vida grabando conversaciones y sones callejeros. Lo mismo hace Molinari, pero con imágenes y objetos diversos deplorados en la vía pública.
Cada uno de los 40 parlantes que serían distribuidos en el cementerio contendrían tres horas de registro. En total, son 120 horas de grabación. Refieren acontecimientos del país a través de semblanzas de Juan Bautista Alberdi, Martín de Alzaga, Pedro Eugenio Aramburu –cuyo ataúd con él dentro alguna vez fue sustraído–, Jorge Luis Borges, Eva Duarte, el comisario Ramón Falcón, Macedonio Fernández, el boxeador Luis Firpo, Oliverio Girondo, José Hernández, Martín Karadagián, Juan Lavalle, Eduardo Lonardi, Vicente López y Planes, Bartolomé Mitre, Alfredo Palacios, Juan Manuel de Rosas –para cuya grabación Andrés Rivera leyó su novela El farmer– y Domingo Faustino Sarmiento, entre otros.
Entre sus preguntas, los artistas mencionaron sin nombrarlos a algunos de los firmantes de la acción legal que mantiene en suspenso a la obra. “¿A quién representa un embajador de un gobierno de facto?”, dijeron sobre Carlos Ortiz de Rozas, diplomático en Inglaterra durante la última dictadura. A Molinari le sorprendió encontrar entre las 15 firmas adversas a la de Juan José Cresto, director del Museo Histórico Nacional. “Es hipócrita y cínico un historiador que se niega a hablar con los muertos”, dijo a Página/12. Entre los que pidieron amparo aparecen los apellidos Anchorena y Levingston, junto a integrantes de la Asociación de Amigos del camposanto. En su presentación expresaron su temor de que el tránsito de personas dentro del cementerio fuera en desmedro del patrimonio arquitectónico de la necrópolis. Pero los organizadores del festival aclararon que para esas noches habría afectadas 60 personas a tareas de vigilancia.
Para Varchausky, “es un poco pobre el mundo de ideas de esta gente”. Advirtió que “si se impide que la nuestra circule estamos en problemas”. Molinari, en cambio, consignó que la acción de amparo de los vecinos pone de manifiesto la “falta de curiosidad de los notables. Son personas poco curiosas”.

Informe: Sebastián Ochoa.

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Los artistas Nicolás Varchausky y Eduardo Molinari, en la presentación pública de su trabajo.
 
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