SOCIEDAD

Un doble submarino seco antes de la muerte de la pareja de docentes

Por ese dato se sospecha de algún ex integrante de una fuerza de seguridad. En la casa de Del Viso había cien carpetas con información sobre propiedades. La postura de los familiares.

Allegados de Angel Marcos, el dirigente gremial docente y asesor de un senador provincial que apareció asesinado junto a su pareja en Del Viso, salieron al cruce de las hipótesis del crimen mafioso. La escena del doble homicidio reunía según los investigadores todos los condimentos para orientar la pesquisa en ese sentido. Ayer, el fiscal de la causa, Eduardo Vaiani, reveló a Página/12 que secuestró de la casa de Del Viso más de cien carpetas con información, entre las que se encontraron documentos de una treintena de propiedades. Además, de la autopsia surge que Marcos y su novia murieron asfixiados como consecuencia de lo que se denomina submarino seco, un método de tortura que podría indicar la participación de un ex integrante de alguna fuerza de seguridad. Los investigadores pretenden encontrar alrededor de la víctima el hilo que los lleve a los asesinos.
“El no andaba en nada raro, era una persona de trabajo. Mi cuñado no es nada de la mafia”, aseguró Raúl Martínez, esposo de la hermana de Marcos. En el mismo sentido se manifestó Carlos Albedro, compañero de Marcos en la Unión de Docentes de la provincia de Buenos Aires. De esa manera intentaron rebatir las sospechas en torno de los asesinatos del maestro y de Nancy Nolasco, su novia desde hacía un año.
Ayer, la investigación recolectó fuertes indicios de que los asesinos eran conocidos de Marcos y que por eso los dejó entrar. La puerta de la casaquinta no tenía marcas de violencia; los perros enmudecieron ante la presencia de extraños y los testigos aseguran que el dueño de casa era de una extrema meticulosidad en materia de seguridad, por lo que no habría dejado pasar a cualquiera. Así, con 11.500 pesos sobre una mesa y caros artículos de electrónica despreciados por los delincuentes, la hipótesis de un robo nunca cobró importancia.
La autopsia mostró que ambos fueron golpeados. Incluso Nolasco presenta una quemadura en su cara. También quedó comprobado que murieron por asfixia, luego de que con bolsas les sacaron el aire y los dejaron respirar alternativamente mediante un submarino seco –un método de tortura practicado por fuerzas de seguridad durante la dictadura–, con el que podrían haber intentado extraerles algún tipo de información.
“Los asesinos no fueron preparados para matarlos de esa manera. Utilizaron bolsas que estaban en la casa y los ataron con un cable de teléfono y otro de una PC que encontraron en el lugar”, explicó Vaiani. Eso hace pensar que dejó pasar a los visitantes y más tarde se desencadenó alguna situación que encontró su final en los dos cadáveres.
El trabajo fuerte del fiscal será analizar las cerca de 130 carpetas con documentación y el contenido de la computadora que encontró en la vivienda de Marcos. Parte de los papeles están relacionados con propiedades, aunque aún debe determinarse si eran de él, si sólo las administraba o si cumplía con el rol de testaferro.
Ayer brindó voluntariamente su testimonio José Manuel Molina, senador provincial del Frente para la Victoria, de quien Marcos era asesor en temas de educación. No obstante, sus dichos no aportaron datos de importancia para la investigación.
Los análisis de la fiscalía también apuntan a los cruces de las llamadas telefónicas que salieron desde la casa y los que se realizaron desde los cuatro celulares que poseía la víctima en las horas previas a las muertes. El punto sobre el que se quiere profundizar son las relaciones de Marcos. Una de las hipótesis hace foco en un familiar que habría pasado un tiempo en la cárcel y que podría haber extorsionado a la víctima.
Sin agotar ninguna posibilidad, los investigadores estudian posibles cuentas bancarias de la víctima y sus movimientos financieros. Con ese objetivo llevaron adelante diligencias ante el Banco Central y comenzó a intervenir en el caso la División Delitos Económicos de la Policía Bonaerense.
Otro elemento que logró clarificarse tiene que ver con los supuestos viajes de la víctima a Bolivia. En Gendarmería no figuran salidas del país recientes: la última registrada es de 1997.
Y aunque no se logró comprobar aún, un testigo aseguró que Marcos llevaba siempre un arma en la cintura y otra en la guantera de la camioneta. Una muestra más de lo preocupado que estaba por su seguridad.

Informe: Lucas Livchits.

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Los familiares salieron al cruce de la hipótesis de que el crimen fue un mensaje mafioso.
 
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