SOCIEDAD › COMENZO EN JUJUY EL XXI ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES

Las mujeres tienen la palabra

En el acto de apertura del encuentro, hubo miles de representantes de organizaciones de todo el país. Aborto, Tejerina y López.

 Por Carlos Rodríguez
Desde San Salvador de Jujuy

“Conmigo no han de jugar/ conmigo no han de poder/ yo no soy ninguna escoba/ conmigo no han de barrer/ Hemos juntado mujeres/ pa’ pensar y debatir/ pa’ luchar todas unidas/ y pa’ dejar de sufrir.” Cuatro mujeres, copleras de la puna jujeña, algunas de traje típico, entonaron golpeando sus cajas la canción que cerró el acto de apertura del XXI Encuentro Nacional de Mujeres, realizado en el enorme andén-salón cubierto de la vieja estación de trenes del Ferrocarril Belgrano. El lugar fue desbordado por miles de representantes de organizaciones de mujeres de todo el país.

“Nada ni nadie ha podido impedir que nos encontremos. Ni las campañas de algunos sectores que pretenden hacernos ver como demonios en contra de la vida, ni los medios de difusión nacionales para los que parecemos no existir.” El párrafo le apuntó por igual a la ausencia de los grandes medios y a una campaña de afiches de la Iglesia Católica jujeña, que salió a rechazar la despenalización del aborto, uno de los reclamos centrales del encuentro. En declaraciones periodísticas, el obispo de Jujuy, Marcelo Palentini, advirtió que la jerarquía eclesiástica “no puede aprobar aspectos que rompan estructuras establecidas (...) y que se creen culturas de muerte”. Aunque las cuestiones relacionadas con la salud reproductiva, la masificación de los métodos anticonceptivos y el aborto despenalizado “libre y gratuito para no morir” siguen siendo temas que tienen prioridad uno, otras cuestiones fueron las que despertaron las respuestas más entusiastas por parte de las asistentes al comienzo del encuentro.

En esta ciudad están reunidas más de quince mil mujeres de todo el país, muchas de las cuales se quedaron en la antesala del acto, porque la vieja estación quedó chica. El caso de Romina Tejerina, condenada a 14 años de prisión por la muerte de su bebé, gestado a partir de una violación cuyo autor fue absuelto, atrajo la atención de la mayoría. El incentivo fue la presencia fugaz de la mamá de la joven, Elvira Baños, quien se retiró muy rápido, conmovida por la recepción que le brindaron (ver aparte).

Otro de los temas sensibles fue la desaparición de Jorge Julio López, testigo del juicio en el que fue condenado el represor de la dictadura militar Miguel Etchecolatz, que está a consideración de la comisión “Mujer y Derechos Humanos”. A cada mención sobre el caso, se reflotó una consigna blindada, creada por las Madres de Plaza de Mayo, que lamentablemente sigue vigente en el país: “Ahora, ahora, resulta indispensable, aparición con vida y castigo a los culpables”. Y por Tejerina se reformuló un cántico de la misma época: “A los violadores la cárcel ya, para Romina la libertad”. Respecto del aborto, las consignas de la multitud lo tomaron varias veces, pero no tuvo demasiado eco en sectores locales. El tema, en una sociedad cerrada como la de Jujuy, sigue siendo motivo de controversias, aun entre los grupos que se juntaron para realizar el encuentro.

Luego de las adhesiones, se leyó una carta de Romina desde la cárcel, en la cual agradeció el apoyo que le brindan y dijo que está “esperando la libertad”. El momento más formal fue el del Himno Nacional, ejecutado en quena y otros instrumentos autóctonos. Lo distintivo, sin embargo, fue el fervor que le pusieron las miles de gargantas reunidas, a diferencia de los tibios actos oficiales o de la escuela. Aquí se vio a mujeres alzando el puño o entrelazando sus manos, mientras sentían que les pertenecía el párrafo que habla de hacer eternos los laureles que (ellas) supieron conseguir. Así se llegó a la lectura del documento de apertura, que fue consensuado por todas las organizaciones que asisten al encuentro. Se dejó sentado en el texto que el primer logro ha sido, sin duda, el haber podido realizar esta multitudinaria reunión.

Pero también hubo alusiones a entredichos, sobre todo con algunos de los partidos políticos que estuvieron presentes y que enfocaron los reclamos hacia la figura de Néstor Kirchner, entre ellos el que se hace por la desaparición de López y el desmantelamiento del aparato represivo. En el documento se dijo que “los encuentros siguen vigentes porque las urgencias de las mujeres jamás fueron las urgencias de los gobiernos (...), siguen vigentes porque siguen vigentes las violaciones a nuestros derechos”.

Luego se hizo una larga enunciación de merecimientos. “Nos merecemos: Jubilaciones sin aporte como amas de casa porque trabajamos toda la vida en tareas domésticas sin cobrar salario; trabajo, porque más de la mitad de la población argentina está bajo la línea de pobreza y la mayoría somos mujeres. Más de la mitad de los salarios en negro corresponden a mujeres. El Gobierno aprieta a los pequeños empresarios para que blanqueen a sus empleados, pero el propio gobierno es el mayor empleador en negro.”

La lista siguió con la exigencia de “trabajos acordes a nuestra capacidad” y capacitación para tenerlos mejores. También “trato digno, sin acosos laborales ni sexuales; la tierra que trabajamos; trato igualitario siendo inmigrantes; salud gratuita, porque en Argentina hay un millón de abortos clandestinos por año, y uno de cada tres termina con la muerte de mujeres; trato digno en nuestras casas sin violencia física ni psicológica; que nunca más la corrupción del Estado provoque otro Cromañón; que no haya más tragedias como la de Romina Tejerina, porque todos los días miles de mujeres son violadas y abusadas, muchas de ellas en el seno de sus propios hogares y aun por sus propias parejas”.

Después se recordó al de 1976 como “el golpe de Estado más sangriento” de la historia y se afirmó que fueron las mujeres las que salieron al frente para reclamar justicia. Por eso se manifestaron “conmovidas por la desaparición de Jorge Julio López”. Se dijo que el Gobierno “sabía que Etchecolatz no estaba solo” porque “no se aplastó a la derecha en los organismos de seguridad del Estado, ni en la SIDE, ni en el ejército, ni en las policías”. A López “no se le protegió y la derecha fascista se reorganiza, llama a actos reivindicativos de su accionar de hace 30 años”. En el final, las mujeres advirtieron que para marchar no necesitan “tutores”. Declararon que la historia de Argentina y de todos los pueblos del mundo “muestran a la mujer a la vanguardia de todas las gestas colectivas, hombro a hombro con los hombres, con sus hijos, luchando por las causas populares de sus épocas, defendiendo siempre la vida, pero una vida digna, en una sociedad justa”.

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En Jujuy hay más de quince mil mujeres que debaten sobre sus derechos y urgencias.
Imagen: Gentileza El Tribuno
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