SOCIEDAD › LA VIDA DE PATRICIA CHAVEZ, TRAS SER ABSUELTA POR LA JUSTICIA

La maestra quiere escribir su verdad

Patricia Chávez, la maestra acusada de seducir a un alumno de 11 años y absuelta en diciembre definitivamente por la Justicia, es la nueva voz de Punta Alta. La escuchan en la radio, por la mañana, los abuelos. Y por la tarde, durante una hora, los niños. Esas son las temáticas de los programas que conduce desde este verano: la tercera edad y la infancia. Pero no es sólo ésa su nueva ocupación, después de que fue cesanteada como docente mientras duró el proceso judicial por corrupción de menores. Ya le saca punta al lápiz para contar su historia en un libro del que aún prefiere ocultar el título: “las presiones que recibió, los apoyos, las traiciones de sus colegas, el sufrimiento de ser inocente pero sentirse juzgada por la sociedad”, según su abogado, Ramón de Dios, le contó a Página/12.
“Patricia está muy contenta porque fue confirmado el fallo de primera instancia y salió absuelta por la Sala 2 de la Cámara de Apelaciones de Bahía Blanca de la denuncia presentada por la fiscalía”, le dijo De Dios a este diario. El criterio de los jueces para dejarla libre del cargo de corrupción tuvo una argumentación diferente a la que ya habían esgrimido los magistrados en la primera instancia, allá por junio del 2001. Entonces la decisión del juez de Transición Nro 1 Raúl López Carmelo fue absolverla por falta de pruebas. En ambas instancias la Justicia consideró, de acuerdo a las pericias y a las declaraciones del propio chico, que existió una relación entre él y su maestra pero que ésta “le causó satisfacción al menor y no perturbación de su psiquis, por lo que el hecho no dejó huellas en el tiempo”. A partir de ello, ocurrido el 12 de diciembre, la docente comenzó a tramitar ante la Dirección General de Educación Bonaerense la restitución de su cargo y el pago de los salarios de 370 pesos que dejó de cobrar desde que fue acusada y separada de su puesto.
La traumática historia de Patricia comenzó en 1998 cuando el padre de su supuesto seducido de 11 se presentó a la Justicia con una manojo de cartas de amor escritas por ella y la acusó de abuso deshonesto. Ese delito pasó a mayores; luego se la sindicó como sospechosa de corrupción de menores, por lo que cuando llegó el momento del juicio, la fiscal Olga Herro pidió que se la condenara a siete años de prisión. En el medio, y a través de los medios, se conocieron las famosas cartas de la maestra. “Te tengo a mi lado, enamorado como siempre, cumpliendo el mayor deseo de mi vida. Amor, no te imaginás lo que siento cada vez que nos abrazamos. Cuando mis manos te acarician y siento la suave piel de tu cuerpo una sensación de felicidad invade mi corazón”. Hasta hoy Chávez asegura que esas cartas -al menos profusa fue la correspondencia– las escribió “de puño y letra” pero para ayudar a una compañerita del nene, enamorada de él.
En cuanto a lo que le hizo mal al chico, según el último fallo en la Cámara de Apelaciones, no fue justamente Patricia y sus palabras “sino la exposición pública a la que se vio sometido por la acción de los adultos”, en relación a sus padres, Vicente y Julia Correa. Dejaron entonces en claro que la relación con la profesora era percibida como algo “gratificante y no displacentero”. Pero ella, según sus declaraciones, desde la denuncia vivió “sintiendo vergüenza”. Pero la absolución limpió su imagen; ahora es conductora de los dos programas dedicados a los extremos de las edades de la vida: niños y adultos mayores. Le va bien, dicen, aunque su marido sigue cobrando 600 pesos como bombero y continúan viviendo en un departamento prestado. Pero no importa: prepara, con su abogado, el libro de su verdad, que ya empezó a contar, a mano, como las cartas que durante un tiempo la condenaron.

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