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Viernes, 3 de octubre de 2014

MUSICA › EL NIETO DE ESTELA DE CARLOTTO SE PRESENTO EN EL CENTRO CULTURAL HAROLDO CONTI

Bienvenida la música, Ignacio Guido

Ignacio Montoya Carlotto se presentó por primera vez en Buenos Aires con su septeto y demostró que, más allá de las razones que lo hicieron público, su música tiene mucho para decir. El próximo 1º de noviembre volverá a actuar en el ND/Teatro.

 Por Karina Micheletto

¿Existiría esta nota, una crítica musical a un septeto de Olavarría que hace una música que a priori no puede encasillarse en ningún género o estilo, si no mediara el hecho extraordinario de que su líder fuese el nieto de Estela de Carlotto recientemente recuperado? La cronista no puede dar una respuesta sincera. Forzando esa sinceridad, piensa que la respuesta es no. Ahora que lo ha escuchado, que esas circunstancias extraordinarias lo han hecho posible –el miércoles pasado en el emblemático espacio del Centro Cultural Haroldo Conti, en la ex ESMA–, piensa también que esa omisión hubiese sido una pena y también algo del orden de la injusticia. Y que, si dos meses atrás ha escrito emocionada como tantos, Bienvenido Guido, vamos por muchos más, bien puede ahora escribir: Bienvenida tu música, Ignacio Guido Montoya Carlotto, entre tanta que falta dar a conocer.

La música de Ignacio Montoya Carlotto Grupo –tal la forma en que se presenta ahora este septeto con el que lleva un largo recorrido, después de pasar por otras formaciones– abreva en influencias varias, entre las que suenan más marcadas las de aires folklóricos. Son aires que aparecen no como lugar de pertenencia o de identidad única, sino por el contrario, como punto de partida, o más bien como referencia, desde la cual Montoya Carlotto se lanza a crear una música propia, original y cuidada en música y letra.

La tarea de composición y arreglos está a cargo de Montoya Carlotto, también al frente del piano, en una tarea que emprende junto a una formación con la que dialoga continuamente. Su música está hecha de diálogos: con distintas tradiciones y con sus compañeros, músicos versátiles capaces de encontrar los matices que cada tema necesita. En el sonido del grupo aparece una construcción colectiva que se traduce en el trabajo preciso de todos los intérpretes. Valentín Reinters en guitarra, Juan Simón Maddío en batería, Ingrid Feniger en clarinete, Luz Romero en flauta, Nicolás Hailand en contrabajo e Inés Maddío poniendo la voz en todos los temas les dan cuerpo homogéneo a estas canciones, trabajadas para que aparezcan en primer plano. Lo que suena, entonces, no son músicos mostrando cuán bien tocan, sino algo más importante: sus canciones.

Las letras abren un universo poético increíblemente resignificado a la luz de la historia excepcional que ahora se sabe que tuvo Ignacio Guido Montoya Carlotto. Está la más explícita, “Para la memoria”, un tema que, cuenta, compuso luego de ver una muestra fotográfica que oponía escenas de familiares con el blanco que habían dejado en sus vidas los desaparecidos.

Cargando en ancas los hombros
vanse quedando los años
no se han cerrado las puertas
ni las heridas de antaño.

Está también “Déjà vu”, de gran belleza melódica:

Vuelvo, siempre
a este costado perdido.
No fuera que, de casualidad,
ande enojado conmigo
Porque tal vez,
me vuelva a pasar que me voy
a coquetear con otros caminos
que pone el destino en mis pies...

Y hasta aquellos versos que tomó de Romildo Risso, en uno de los pocos temas que no llevan su letra, y que llegaron a él, cuenta, en una compra casual de usados, son leídos ahora de otra manera. Registrado en su disco Musa rea con otra formación, Liliana Herrero le da una hondura especial a esas líneas. De justicia poética habló en un momento el protagonista de esta noche, que en escena mostró cancha para manejar emociones, humor y esa frescura con la que anunció al país que era quien es. Dedicó el concierto “a las dos familias nuevas, pero que no son nuevas, son de siempre”, y en particular “a sus naves insignia, Estela y Hortensia”. De inmensa, inconmensurable, feliz justicia poética puede calificarse la escena que se vivió en el Haroldo Conti, con Estela de Carlotto y Hortensia de Montoya sonriendo ancho en primera fila, rodeadas de una nutrida y bulliciosa familia, con varios chiquitos dando vueltas por ahí. En este lugar donde se sabe que Laura Carlotto pasó una semana secuestrada, hoy su hijo ha venido a traer su música. “Qué suerte. Este nieto debe ser lo más parecido a lo que Estela hubiera imaginado o soñado”, tradujo el sentimiento colectivo Eduardo Jozami, director del Haroldo Conti, en la apertura del concierto. Qué suerte. Qué suerte este nieto y esta música.

* Ignacio Montoya Carlotto Grupo se presentará nuevamente en Buenos Aires el próximo 1º de noviembre en el ND/Teatro, Paraguay 918, CABA.

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La música de Montoya Carlotto abreva en influencias varias.
Imagen: Dafne Gentinetta
 
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