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Viernes, 18 de junio de 2010

MONDO FISHION

CONTRA CALENDARIO

Moda con experimentos engomados, simulacros de insectos y futurismo desde un rascacielos porteño.

 Por Victoria Lescano

Al ascender al piso 20, de la torre del dique uno de Puerto Madero, donde un jueves por la noche transcurrió el desfile de Jessica Trosman bajo el título Gets High, y en el instante de descender en el único piso habilitado se percibía polvo de una obra en construcción, casi como un maquillaje de esos que la experta Vero Momenti trazó luego para la pasarela.

Había allí en lugar de sillas, una puesta de gradas con alfombras y almohadoncitos negros, a la altura del piso brillaban luces de neones dispuestas por oficio del experto Sergio Lacroix y que junto a las luces de la ciudad desde la torre con vistas a la Buenos Aires antigua, los remixes y los sonidos electrónicos de Jacho Lederkremer –quien esa noche cambió sus rulos y un célebre corte de pelo símil auriculares por un buzo con capucha– generan una locación difícil de situar en un calendario. ¿Presente, pasado o futurismo incierto presagiado por siluetas con los nuevos desarrollos textiles? –y que señalan una nueva etapa en la firma ideada por Jessica Trosman en 2003–.

Responde la diseñadora, antes de viajar a Italia, pues su marca se comercializa allí tanto como en Rusia, España, Francia, Italia, China, Hong Kong, Japón, Kuwait, Bélgica y Rumania: “Sentí que necesitaba hacer un cambio y no sólo referido a la estética de la marca sino personal. Apuesto por tomar un camino diferente, no sólo en el diseño sino también en ser más fiel a mí misma sin pensar tanto en los resultados económicos. Por primera vez mis tiendas de Buenos Aires van a tener la colección de verano que vamos a presentar en París en septiembre y que en Europa se muestra recién en febrero de 2011: mis colecciones ahora se van a vender acá antes que en el exterior”.

¿Cuáles son los ejes de los nuevos desarrollos textiles y las nuevas siluetas, que en tus palabras surgen de “una necesidad creativa de generar nuevas ideas ante los pocos textiles que tenemos en la Argentina”?

–Hubo un nuevo desarrollo textil basado en la goma o látex, que si bien puede ser reminiscente de una época pasada, lo siento como algo más anclado con el futuro. Las siluetas no tienen tanto volumen como solían tener. El volumen aparece en prendas de alta costura que parecen no estar terminadas, como si fueran un work in progress. En ellas el volumen se da sólo en partes que llamamos monstruos o bichos, pues se las aplica en zonas que ocupan tres cuartas partes del cuerpo. Pusimos más atención en las chaquetas y los sacos, entallamos mucho la silueta y la cintura. También tapamos cuellos, usamos capuchas... toda una visión Star Wars que creo que continúa con lo que define a Trosman: la exaltación del cuerpo humano, las costillas, los recortes, la simetría y asimetría, la combinación de lo orgánico con el látex. Es la colección que más me gustó en los últimos años. Seguimos con las molderías intrincadas, pero limpiamos el cuerpo, quisimos que hubiera faldas minimalistas y básicas, más lo rebuscado que hacemos siempre en cuanto a moldería. Parto de que la mujer está mucho más masculina que antes y eso a mí me encanta, pero le agregamos una cuota de sensualidad, mucha espalda o transparencias sin caer en algo fácilmente bello.

¿Y la decisión de llevar los avíos fundidos que ornamentan tus prendas a leggins y a texturas símil micro encaje?

–Fue un desafío llevar al límite el trabajo de la goma, nos parecía que queríamos esa sensación gelatinosa también en partes de abajo. El proceso es largo y lleva mucho tiempo, el último mes el equipo Trosman casi que durmió en la fábrica, pero con placer, pues nos divertimos mucho. Los modelistas casi ya estampaban y los estampadores casi que ya cosen, lo tomamos como un juego. Hacía mucho que no sentía esto de quedarme hasta las 3 de la mañana trabajando y disfrutándolo. Y sin duda las mejores prendas salían a partir de las 12 de la noche, pues a esa hora Trosman se convertía en murciélagos, en trajes de Batman...

¿Pensás que la presentación de Gets High, la combinación de luces con fondo de paisajes de Buenos Aires hubiera sido distinta de haber acontecido en otra ciudad?

–Con Wally Diamante del grupo Mass, quien además de ser mi PR se ocupa de la búsqueda creativa de los lugares, queríamos algo industrial. Después de charlas informales, me llevó a ver lo que para él era el lugar adecuado, decidimos seguir con pisos altos y seguir más alto: finalmente una vista de la ciudad con la ropa que parece más galáctica nos pareció el mejor casamiento. Gets High contiene miles de significados, así lo apodamos cuando me llevó a conocer Madero Harbour. Obviamente que esto, sin el equipo genial que se generó, no hubiera sido posible. Destaco las filmaciones de Pablo Franco y Brian Kazes, el estilismo de Eugenia Rebolini, la asistencia de Natasha Jonson, los peinados de Lucas Barbolla para estudio H, los zapatos Lonte y los anteojos Carla Disi y todos los modelos de las agencias locales.

¿Cúal es el textil más intrigante y por qué?

–Me propuse que hubiera un textil que se parezca visualmente a la caras de todas las personas que se insertan cosas, un poco dark y al mismo tiempo que pueda parecer una piel de un reptil, y generamos así una textura 3d en goma y en la que la goma llevase cosas por adentro. Lo que marca una diferencia de todo lo que hicimos con canutillos, donde el experimento pasa por fuera. Sumamos mostrar superficies internas y externas de los desarrollos textiles.

¿De cuántas piezas se compone la colección, y cuáles resumen hoy tu fondo de placard para celebraciones o el cotidiano?

–Hay entre 90 prendas que con los accesorios suman 110. Pero es difícil resumir mi fondo de placard: los sacos tienen mucha importancia, pero no sé si a medida que van surgiendo los trajes monstruos, ¡ellos no se vayan a comer a mis chaquetas!

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