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Viernes, 9 de agosto de 2013

La feroz impunidad

Violencias A un año de la violación y femicidio de la adolescente Lieni Itatí Piñeiro a la salida del colegio, en Misiones, su madre sigue encabezando marchas en un reclamo de justicia, que acompaña la hermana Martha Pelloni. Ambas sospechan de los hijos del poder, en un crimen que parece la réplica siniestra del caso María Soledad Morales.

 Por Luciana Peker

La chica sale del colegio. La chica es buscada por sus compañeros de colegio, sus docentes, su madre y una monja. La chica habría sido asesinada por hijos del poder. “Para mí es idéntico al caso María Soledad”, le dice Martha Pelloni a Las 12 y pide que la prensa nacional acompañe la cobertura del caso de Lieni Itatí Piñeiro, “Tati”, en Puerto Esperanza, entre Posadas y Puerto Iguazú.

Esa monja ya se había animado a desafiar el miedo y los escalones sociales en Catamarca, hasta que el crimen de María Soledad Morales obtuvo justicia. Ahora vive en Goya, Corrientes. Pero va hasta Puerto Esperanza porque su presencia es irremplazable cuando la verdad se vuelve una trama compleja y la sangre se lava para ocultar esa verdad. Su voz entonces es un eco que pide justicia para que la palabra no sea un grito sin fondo. Martha Pelloni ya tiene 72 años. Pero es incansable. Trabaja en la Red de Infancia Robada, en un comedor, en un centro de apoyo escolar y en la fundación Santa Teresa, con extracción de miel, capacitación de los campesinos, y ciclo de hilado al telar y queso saborizado. “Un poco de todo”, describe ella, que está donde la necesitan. Y la necesitan en esos crímenes invisibles, donde si alguien como ella no ayuda a que se visibilicen para que no queden impunes, si su voz o sus pasos no rompen el cordón del poder, simplemente no pasa nada, como una doble continuidad de la muerte.

La necesitan las jóvenes como María Soledad o Itatí para que Martha Pelloni repita su nombre hasta que no quede manchado doblemente con la sangre de la injusticia. El 12 de julio se cumplió un año de la muerte de Itatí. Sus familiares hicieron una marcha en la que pidieron justicia y acusaron del asesinato a los hijos del poder que, según su hipótesis, harían fiestas sexuales donde habrían entregado a Itatí, que terminó sin vida con tan sólo 18 años. Ni la familia de la víctima ni los docentes de la escuela nocturna a la que concurría creen que el asesino sea un compañero de colegio que se suicidó o lo suicidaron en la cárcel –Hernán Céspedes–, que, incluso, sus familiares comparten la marcha con la familia de Itatí. Podría haber sido el entregador, pero no creen que haya sido su asesino. La presunción es que los involucrados están ligados con lugares más altos del poder. Martha Pelloni estuvo allí. Una vez más, caminando, para que la muerte no sea tan injusta.

¿Cómo fue la muerte de Itatí?

–El 11 de julio a la noche salió del colegio y habría salido en la moto de un compañero, Hernán Céspedes. Primero lo detuvieron al hermano de Itatí porque tenía una moto parecida, y después detuvieron a ese compañero. Hernán Céspedes estaba en el celular de Itatí. Lo tuvieron preso, lo torturaron, lo largaron, llegó a su casa, dijo que era inocente y lo volvieron a detener y lo suicidaron.

¿Por qué dice que lo suicidaron?

–Este chico es íntimo amigo de un diputado y de un sobrino del intendente (Alfredo) Gruber, de Puerto Esperanza, a mitad de camino entre Misiones y Posadas. Es una población de 20 mil habitantes. Rosita, la mamá de Itatí, dice que su hija tenía un mechón de cabello rubio, y Céspedes era morocho, así que sostiene que de ninguna manera era este chico. Hay un periodista que está sufriendo amenazas. Los hijos del poder manejan la droga, el alcohol. Pueden quedar impunes los casos, como está queriendo ocurrir ahora. Eran varios los chicos que tenían el número de Itatí y deben ser investigados.

¿Cuál es el clima que se vive en Puerto Esperanza?

–Están todos amenazados. La escuela salió a pedir justicia. En algún momento en la marcha hubo dos mil personas. Esto ha dejado a las claras que el crimen se está encubriendo. El intendente tenía sumo interés en hablar conmigo pero a solas; yo no quise. Que vaya con todo el mundo, que él vaya a la plaza si no tiene nada que esconder. Ya hay muchas cosas que no cierran y la gente no es tonta.

¿Ustedes de quiénes sospechan?

–Se sospecha del hijo del diputado, del sobrino del intendente. Por otra parte, conozco la metodología de ponerle a la familia abogados truchos. Y el abogado de la familia de Itatí no se presentó ni nada y se sacó una foto conmigo muy trajeado, que no pegaba con nada en la marcha. Es abogado de Itatí como de Céspedes, de quien dice que la mató. La mamá, Rosita, me decía en la marcha que hace un año no investiga absolutamente nada y que ahora le pide 50 mil pesos. Y ella va a poner en venta su casita. Me llama mucho la atención. Por eso le hemos sugerido que lo saque y le recomendamos el servicio gratuito de una abogada del Foro de Infancia Robada. Hay un clima de miedo, de temor, de sospecha y de desconfianza muy grande.

¿Itatí podría haber sido entregada?

–La chica fue llevada a un baile donde entregaban los buzos de los egresados, pero eran todos compañeros. Por otra parte, este chico que se suicidó o lo suicidaron en la comisaría pienso que fue un entregador, por eso lo torturaron para que se entregara como que fue el matador. Aunque eso no está claro.

¿Cómo era el tema de las fiestas sexuales?

–Eso pasó con María Soledad y se sigue repitiendo cuando, en un momento, se les muere una chica.

¿Había un aprovechamiento de los chicos ricos hacia las chicas pobres?

–Sí.

¿Siente que lo que pasó con María Soledad se sigue repitiendo?

–Para mí es idéntico. El tema de la noche, los chicos que tienen dinero con padres que tienen poder y los chicos que se sienten dueños de las fiestas, de la noche y del dinero. Si a eso le sumás la droga, es terrible.

Y también, en contrapartida, la escuela que se moviliza para pedir justicia.

–Sí, el 12 de julio estaban todos los compañeros que se movilizaban para pedir justicia.

En Buenos Aires se habla mucho de los femicidios que ocurren en la ciudad, pero se olvida a las chicas que son asesinadas en el interior. ¿Cómo pedir ayuda para que el crimen de Itatí no quede impune?

–Se tiene que conocer lo que pasa en el interior del país para que no se sepa sólo lo que pasa en Buenos Aires. La prensa nacional para el interior es fundamental, si no queda todo encubierto. Al no tener prensa nacional muere todo, porque la impunidad es muy grande.

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