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Viernes, 12 de junio de 2015

#NIUNAMENOS > QUE NO PASE EL TEMBLOR

El travesticidio también es femicidio

 Por Lohana Berkins*

Si tengo que poner una palabra a mi experiencia en la marcha fue “emoción”, como luchadora de derechos humanos, de los derechos de las mujeres y de nuestros derechos como travestis el ver esa multitudinaria marcha fue muy fuerte. Encontrarse con la gente y sus muy personales carteles fue muy interesante, cada quien, respetando la consigna original, expresaba desde su punto de vista, su mensaje. Y también como víctima de la violencia fue muy impactante. Nosotras hicimos un cartel propio que decía #Niunamenos Basta de travesticidios, como apropiándonos de esa categoría política de femicidio pero también pensando en que la sociedad empiece a tener en cuenta las discriminaciones por nuestra condición de travestis. Todo esto generó además un interesante debate en nuestra propia comunidad: unas decían que teníamos que ir bajo el paraguas del femicidio, otras decíamos que de ese modo quedábamos, una vez más, invisibilizadas...

#Niunamenos permitió debatir que el patriarcado y su aliado, el capitalismo, generan un sentido común, que para mi es “el peor de los sentidos” (porque quien lo dice, qué justifica), que es la subordinación; una estructura que se legitima a través de este sentido común y naturaliza que las mujeres no sirven para determinadas tareas, no tienen raciocinio.... Acá hubo un claro desafío a este sentido común, un desafío de las oprimidas, de las víctimas, y una clara denuncia de la desigualdad de todas: grandes, niñas, de distintos sectores sociales, distintas religiones, todas poniendo el cuerpo a decir “no somos parte de ese sentido común violento”.

La complicidad que hubo en esa plaza, ver cómo de alguna manera, sin expresarlo directamente, todas habíamos sido violentadas. Ahí había una hilaridad que nos entretejía a todxs pero sobre todo a las mujeres, que de alguna manera habíamos sido atravesadas en primera persona por la violencia, todas sabíamos de qué se hablaba, no hacía falta que nadie nos explique qué es la violencia (económica, social, política, institucional, religiosa, o la que sea). Esa mirada de solidaridad, de sororidad de las mujeres y las travas me impactó muchísimo, para mí era la primera vez que ocurría, porque si bien es cierto que hubo otras muchas marchas generalmente siempre somos las mismas... La diversidad fue mágica, y como una vez dijo Nadia Echazú “cuando menos nos sentimos miradas es cuando mejor nos miran”.

El 3 de junio se plantó una semilla en la sociedad, pienso que es la primera interpelación masiva sobre esta temática. Se habló en todos lados, mis sobrinas me mandaron fotos del sur y del norte del país de gente que fue a la marcha, es un tema que hay que tratar y tratarlo ahora, no que sea el agregado de una agenda que se pone por políticamente correcta. Ahora mi anhelo es que las instituciones, el Estado y la sociedad tomen compromiso con este tema, porque si no vamos a quedarnos con la foto, y a esa foto hay que darle contenido y cada unx desde su lugar tiene que hacerla real. Primero entender que la cuestión de género es transversal a cualquier política pública, no solo tener políticas públicas sino tenerlas de buena calidad. Otra cuestión fundamental es económica: si no logramos que las mujeres se empoderen económicamente y no dependan de un varón, sin la disyuntiva de bancarse los golpes o quedarse en la calle, no va a haber ningún avance. Y el gran debate debe ser dado en los propios medios. A mí que Tinelli se haya puesto con el cartelito me reventaba el hígado: un señor que se ha vuelto multimillonario cosificando el cuerpo de las mujeres, haciendo chistes sobre si las travestis tenemos barba o calzamos 43: esos son los prejuicios que hay que desarmar. Y si no cambiamos las currículas escolares las escuelas van a ser expulsivas. La diversidad empieza en la escuela, y lo que realmente va a modificar algo es convivir con la diferencia, no que la diferencia siga siendo una teoría. Tenemos excelentes teóricas feministas pero ahora para mí lo revolucionario es la práctica directa, porque la teoría ya la tenemos, y celebramos si aparecen más reflexiones, pero para mí la apuesta es práctica.

Seguir hablando del aborto y poner el acento en la educación de las niñas y los niños, porque ellos también tienen el derecho y la responsabilidad de decidir si quieren o no tener hijxs. El tema de la prostitución, que hay gente que tiene que poner el cuerpo para poder subsistir, también debe ponerse en discusión: que cada quien se acueste con quien quiera y cuando quiera sin dinero de por medio.

Y con esta premisa maravillosa del feminismo que lo personal es político.

Yo soy optimista. A mí me conmovió, yo que vengo de la nada, de ser ignorada, ahora vivir estas situaciones me hacen sentir que estamos avanzando.

* Responsable de la Oficina de Identidad de Género y Orientación Sexual en el Observatorio de Género del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires. Presidenta de la cooperativa Nadia Echazú.

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Imagen: Constanza Niscovolos
 
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