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Lunes, 11 de julio de 2016

FúTBOL › LA ASAMBLEA DE LA AFA PARA REFORMAR EL ESTATUTO CONTINúA HOY EN EL PREDIO DE EZEIZA

El día clave de la Superliga

Condicionados en su mayoría por la escasez de recursos económicos, los dirigentes votarán a favor o en contra de darle vía libre a un nuevo formato de torneo, que viene de la mano de una manera diferente y cuestionada por muchos de repartir el dinero que genera el fútbol.

 Por Gustavo Veiga

Hoy se define el futuro del fútbol argentino, de una tendencia que podría ser irreversible en las próximas décadas. Parece grandilocuente, pero no lo es. La votación que se presume para modificar el estatuto de la AFA y aprobar con ello la Superliga no convalidará solamente un cambio de formato en los campeonatos. Si gana el sí al nuevo statu quo, los clubes recibirán más dinero –todavía no se sabe cuánto–, pero también quedará entreabierta la puerta para que se transformen en sociedades anónimas en un país donde esa salida tiene casi nulo respaldo. También permitirá que las instituciones más convocantes negocien por su cuenta los derechos de televisión, algo que las dejaría a enorme distancia de las demás. El gobierno nacional y sus socios más poderosos, todos los clubes grandes a excepción de Independiente, pusieron casi de rodillas al resto. En el predio de Ezeiza, 75 asambleístas deberán decidir entre aceptar el modelo organizativo español de torneos, donde casi siempre salen campeones los mismos equipos, o cobrar menos dinero del Fútbol para Todos (FPT). Un dilema que se parece a tener que elegir entre saborear una anchoa o comer maní salado en el desierto.

La Superliga necesita para empezar a jugarse que cuatro de los cinco quintos de los asambleístas estén de acuerdo con aprobarla. O sea, 60 votos. El presidente de Lanús, Nicolás Russo, le dijo a este cronista el sábado: “Para mí se va a aprobar”. Esa es la sensación mayoritaria que impera, incluso entre quienes –como varios dirigentes del Ascenso– se sintieron avasallados por las imposiciones del Gobierno y los clubes más poderosos. Sin embargo, la B Nacional en bloque estaría dispuesta a patear el tablero. A sus asambleístas no les cierra la oferta que recibieron de 1.010.000 pesos mensuales y por club. El desafío que tienen los mentores de la Superliga es que esa suma ascienda hasta 1.500.000 como mínimo. La cifra saldría del contrato entre la AFA y TyC Sports y un aporte extra de la Primera División. De no ser así, el nuevo formato de torneo se caería.

Como fuere, la última palabra la tendrá la FIFA y su difundida exigencia de que el dinero por los derechos televisivos lo administre la AFA. Es una traba mayúscula para el proyecto que se votará a las seis de la tarde. Los directivos que impulsan la Superliga quieren el control de la caja. Ahí se estancaría cualquier progreso hacia el modelo con que se identifican los dirigentes más activos: Marcelo Tinelli, Daniel Angelici y Rodolfo D’Onofrio.

Cuentan con el apoyo del presidente Mauricio Macri, lo que no es poco. Además levantan la bandera del desprestigio generalizado de la dirigencia y la institución que la representa: la AFA. Pero quienes apuestan a la Superliga también están desacreditados. Sus colegas sospechan de que se quieren llevar la mayor tajada del contrato que pagará el grupo Turner (ver aparte). Por eso les costó demasiado recoger adhesiones. Aunque quizá no tanto por el formato de campeonato, pero sí por lo que sostienen los dos artículos que intentarán aprobarse en la asamblea clave de Ezeiza.

Son el 17 y el 19 bis. El primero modifica uno anterior y menciona que “la Superliga tendrá la facultad de explotar comercialmente cuantos derechos y productos sean inherentes o consecuencia de las competiciones que organice, respetándose en todo caso el derecho de contratación individual de los clubes”. El flamante artículo 19 bis señala en su inciso 3 que “los derechos de televisación en cualquiera de los formatos presentes y aquellos futuros que debieran surgir a tenor del avance de la tecnología de los torneos organizados por la Súperliga, son de exclusiva propiedad de la Superliga”. Deberán votarse así como están o con cambios, pero nunca se podrán agregar otras modificaciones al resto del estatuto. La convocatoria a la asamblea lo dice taxativamente. Y viene de un cuarto intermedio, no es una asamblea nueva.

Aunque no se votará en esta instancia, el nuevo estatuto de la Superliga –un copy paste del que rige en España– le abriría la puerta a las sociedades anónimas deportivas, así como se las conoce en Europa. En el artículo 1° del proyecto que circula entre la dirigencia se cita a nuestro Código Civil y Comercial y los clubes son mencionados antes que las sociedades anónimas deportivas o SAD (como se las conoce allá) bajo la aclaración “en caso de corresponder”. Está escrito así porque en la Argentina no existen las SA en el fútbol. No son contempladas en el estatuto de la AFA, que sólo permite los gerenciamientos. Esa es la llave para que ingresen capitales foráneos al fútbol y avancen sobre el patrimonio histórico de los clubes. Quedarían en manos de un multimillonario extranjero o un grupo local y sus socios pintados al óleo. En un principio, para que suceda esto la Superliga debería estar por afuera del marco normativo que tiene la AFA.

Un dirigente que defiende a las sociedades civiles sin fines de lucro definió lo que está pasando: “Lo que te venden es gambetear la estructura estatutaria de la AFA que les da poder a los más pobres”.

A los dos artículos que se votarán hoy se opone la FIFA, porque van contra sus propias normas. Ya lo dijo Primo Corvaro, el emisario que llegó desde Suiza y al que rebautizó Diego Maradona como Camargo: “Los derechos de TV deben quedar en la AFA”. Los CEOS de la Superliga que esperan al grupo Turner para que formalice una oferta no van a aceptarlo. Pero antes, claro, habrá que votar. Y en los cálculos previos, la elección favorable al proyecto estaría garantizada por algunos reacomodamientos entre los asambleístas.

El martes 28 de junio, en que se decidió pasar a un cuarto intermedio hasta este lunes, el bloque del Ascenso que estaba unido contra la Superliga se resquebrajó. Claudio “Chiqui” Tapia resultó clave para cambiar el voto de la categoría en que juega su club, Barracas Central. Marcelo Achile, presidente y asambleísta por Defensores de Belgrano, se lo hizo notar. Lo tomó como una traición. Pero perdió la votación para aceptar o no el cuarto intermedio 66 a 1. Esa tarde los opositores al nuevo formato tenían la mayoría para sepultar de manera definitiva a la Superliga. Pero aceptaron postergar la decisión hasta hoy. A partir de ahí el gobierno nacional y sus operadores redoblaron la ofensiva sobre la AFA.

Convocaron al emisario de la FIFA y a un grupo de dirigentes a la quinta de Olivos. La propuesta fue “tómala o déjala”. Casi 2700 millones de pesos a cambio de que 60 asambleístas acepten la Superliga. La negativa implicaría bajar aquella cifra sensiblemente hasta 1800 o 1700 millones. Los torneos volverían a jugarse como hasta ahora y la crisis se acentuaría. En ese escenario, las tesorerías de los clubes y de la propia AFA quedarían seriamente comprometidas mientras continúe el FPT en manos del Estado. A no ser que la FIFA le adelantara a nuestra asociación en medio del caos derechos de TV por su participación en los mundiales. Se dice que unos 70 millones de dólares para pagar las principales cuentas. Es una sensación que se parece bastante a las inversiones que llegarán al país para confirmar la teoría del derrame que pregona el Gobierno. Son incomprobables.

Mientras tanto, la AFA desembolsó 6000 pesos para saldar una boleta de luz, si no se la cortaban. O le pagó el jueves pasado 3200 pesos a cada empleado como adelanto del sueldo. La contracara de esa dificultad para obtener recursos es la suma de 1,3 millón de pesos mensuales que se gasta en una empresa de seguridad privada para el predio de Ezeiza. Se llama Federal Service y la recomendó Angelici. Reemplaza a otra que la AFA relegó hasta deberle ocho meses de ingresos. Hoy sus dueños reclaman lo adeudado bajo la amenaza de sumar un nuevo juicio a los más de 400 que ya tiene la casa. En la extensa lista que debe afrontar la asociación hay de todo: desde el pleito multimillonario que le inició el Grupo Clarín por la rescisión de los derechos de TV en 2009 a uno que le hizo un director técnico jujeño porque no conseguía trabajo. En ese marco se votará hoy una reforma del estatuto que muchos no perciben como decisiva porque sólo les interesa hacer caja o quedaron entrampados en la lógica extorsiva del Gobierno.

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Primo Corvaro (FIFA): “Los derechos de TV en la AFA”.
Tinelli, de candidato a presidente a postulante a CEO.

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El gobierno de Mauricio Macri juega fuerte para que salga la Superliga.
Hugo Moyano, referente de los opositores al nuevo formato.
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