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Lunes, 31 de julio de 2006

FúTBOL › CONTROVERSIAS CON LA PUBLICIDAD DE LA CAMISETA DE BOCA

La apuesta con el nuevo sponsor

El contrato de 13 millones de dólares con una empresa de apuestas por Internet viola una ley nacional y sería rechazado por la asamblea de representantes.

 Por Gustavo Veiga

El nuevo sponsor que Boca lleva en su camiseta, la compañía de apuestas virtual Betandwin.com, rebautizada el 13 de julio pasado como Bwin, no está autorizada a operar en el país ni a realizar publicidad por ninguna vía. Si lo hiciera, violaría una ley nacional, la 25.295, que regula el Prode. La información fue confirmada a Líbero por una fuente de Lotería Nacional, organismo que estudia la posibilidad de denunciar el caso en la Justicia, como ya sucedió con otra empresa semejante, Miapuesta.com. Asimismo, este acuerdo comercial en el que están en juego 13 millones de dólares a pagarse en cuatro años, sería rechazado por la asamblea de representantes boquense que se reunirá el próximo viernes. Con una particularidad: sus 210 miembros son oficialistas y, pese a ello, no aprobarían esta operación que fue acercada al club por el vocal Orlando Salvestrini, hombre clave en la estructura de poder del presidente Mauricio Macri.

Bwin, una sociedad de origen austríaco que cotiza en la Bolsa de Viena pero opera desde Gibraltar, un paraíso fiscal, patrocinó los partidos que Boca jugó en el exterior durante el receso y eso puso en alerta a Lotería Nacional y también a la Secretaría de Deportes, en cuyo ámbito funciona el Tribunal de contralor de los recursos de Pronósticos Deportivos. La ley 25.295 señala en su artículo 19 lo que sería una traba para el funcionamiento de la compañía: “Prohíbese en jurisdicción federal la introducción por cualquier medio, incluso postal, con fines de expendio o a título gratuito, al igual que el anuncio, propaganda, circulación o venta, de todo otro concurso de pronósticos deportivos que no sean explotados y/o comercializados por Lotería Nacional Sociedad del Estado”.

Bwin no tiene permiso para comercializar su vasta gama de apuestas en la Argentina, que abarcan desde las carreras de galgos hasta las elecciones para presidente en los Estados Unidos (ver aparte). Tampoco se sabe que haya tramitado una autorización, y en Lotería Nacional constataron que durante un par de conferencias de prensa ofrecidas por Macri, apareció detrás el logotipo de la empresa. En el organismo del Estado, también afirman que Bwin violaría los artículos 3º y 4º de aquella ley. El primero, por ejemplo, excluye de los pronósticos deportivos a las carreras de caballos, que la firma sí promociona en su página de Internet.

Además, la iniciativa de Salvestrini pone en un brete a la AFA, que mantiene un convenio vigente con Lotería por el Prode. El razonamiento es: ¿cómo Boca, uno de sus clubes afiliados, podría ser vehículo para promocionar a una empresa que compite con su socio en la oferta de apuestas y, lo que es peor, ni siquiera tiene permiso para desempeñarse en el país?

Según parece, este marco de legalidad poco le importa hasta ahora a Bwin. Y es que se ampara en un fallo del Tribunal de Justicia Europeo (saso Gambelli) que sólo permite en determinados casos una fuerte presencia del Estado en los sistemas de apuestas. En su página web apela a la libertad de mercado: “Habida cuenta de las agresivas campañas de marketing que llevan a cabo los monopolios de apuestas estatales, la compatibilidad de dichos monopolios de apuestas con las libertades fundamentales establecidas por el Tribunal Europeo de Justicia es más que cuestionable”. Fundada en 1997 por un tal Simón Bold, quien en 1999 decidió trasladarla al peñón de Gibraltar, allí consiguió inicialmente una licencia para ofrecer apuestas telefónicas. En el 2000 dio el salto hacia Internet y, un año después, se extendió a la especialidad de casinos virtuales. Su crecimiento le permitió expandirse por distintas naciones de Europa, tener presencia activa en varias disciplinas deportivas y ser el patrocinador de poderosos clubes de fútbol.

Su nombre está asociado al Barcelona de España –le paga 1,5 millón de euros por temporada a cambio de aparecer en las conferencias de prensa y en la página web del club–, al Werder Bremen y el Colonia de Alemania, al Girondins de Francia y al Slovan Liberec de República Checa. Pero las más atractivas marquesinas deportivas de Bwin eran hasta el escándalo de corrupción en el fútbol italiano, la Juventus y el Milan. Aún hoy, la compañía informa que el primero es “el actual ganador de la serie A italiana y que además ostenta el record de títulos de la misma”. Un modo de publicitarse que omite el descenso a la serie B por arreglar partidos.

Con el Milan firmó un contrato hasta el 30 de junio de 2010, mediante el cual publicitará su nombre en la camiseta. El convenio posee una curiosidad adicional: los días en que el equipo juegue como local, los hinchas podrán realizar apuestas a través de su celular guiándose por el tablero electrónico del estadio, donde se les informará sobre otros partidos en vivo. Una verdadera timba en directo. En la Bombonera por ahora sería impracticable. No hay un cartel de ese tipo como en los estadios de River o Vélez.

La desmesurada expansión de Bwin también le ocasionó problemas en algunos países, como en Portugal, donde firmó un contrato con la Federación de Fútbol local para que el campeonato pasara a llamarse “Liga Betandwin.com”, a cambio de 10 millones de euros. Ese acuerdo fue denunciado como “ilegal” por la Asociación de Casinos de Portugal y la Santa Casa de la Misericordia –esta última tenía el control de las apuestas de fútbol en una lotería llamada “totobola”–, basándose en que la empresa opera desde un paraíso fiscal y no puede realizar publicidad en la Unión Europea.

Sin embargo, este tipo de contratiempos no detiene a la compañía que ahora decidió ganar el mercado latinoamericano potenciándose con la fuerza de venta de un club como Boca. Incluso, hasta se cambió el nombre debido a la connotación negativa que tiene la palabra bet (apuesta) en determinados países. Ya apareció como Bwin.com en el Gran Premio de motociclismo de Alemania, una de las tantas actividades deportivas que patrocina.

Como fuere, la publicidad que domina en muchas de las competiciones europeas ya está adherida a la camiseta azul y amarilla, y podría convertirse en un problema para la comisión directiva de Boca. La empresa sabe la natural resistencia que genera en mucha gente el juego por dinero. Y lo reconoce en su página de Internet: “Betandwin es perfectamente consciente de que representa en el mercado un producto cuya aceptación social no carece de controversia”. Pero se contradice cuando sostiene que las ofertas de juegos de casino y otros “gozan de una creciente aceptación del público y son parte de la vida cotidiana y una expresión de la alegría de vivir” (sic).

Su lógica de hacer dinero encontró en el deporte la polea de transmisión para ampliar las fronteras del negocio. Pero si las sospechas que genera una compañía con sede en un paraíso fiscal se robustecen por el incumplimiento de la ley en otros países, el cóctel de apuestas que vende puede ser nocivo. Boca, en ese camino, le vino de primera a Bwin. Habrá que ver si ésta puede cumplir con su parte: “Entretenimiento seguro y responsabilidad social” son sus máximas. En la Argentina no arrancó bien y su estrategia de posicionamiento corre peligro.

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Boca lució su nuevo sponsor durante la gira, pero en la Argentina no podrá hacerlo.
 
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