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Lunes, 11 de mayo de 2009

FúTBOL › NEWELL’S NO LOGRó DEFINIRLO Y NO LE CAYó BIEN EL EMPATE

Central lo disfrutó algo más

El clásico rosarino terminó en igualdad, como la mitad de los clásicos de la última década, pero fue un partido con muchas situaciones de gol. El equipo rojinegro pudo haberlo ganado, pero no estuvo acertado en la definición.

 Por Alejo Diz

Desde Rosario

Alrededor del Gigante de Arroyito se alzó un fortín, amurallado con un centenar de vallas, un millar de policías, perros, caballos, motocicletas y patrulleros, todos ordenados detrás de un operativo de seguridad diagramado para que se pudiera jugar el clásico entre Central y Newell’s. Los presidentes de uno y otro club se enfrentaron verbalmente en la semana, discutiendo por entradas. A Horacio Usandizaga, titular auriazul, lo movilizaba su urgencia por alzarse con el primer triunfo clásico de su gestión; Guillermo Lorente, presidente de Newell’s, debutaba en esto del cruce con el rival de barrio. Pero los jugadores atendieron que la pelea era sólo por la pelota, dentro de la cancha, animando un partido con emociones, donde tuvo a los auriazules corriendo mucho tiempo detrás de un marcador adverso, y a los rojinegros padeciendo por la impericia de sus delanteros para definir.

Por primera vez en el Gigante, la escenografía de las tribunas tenía a la visita (Newell’s) con una sola bandeja a disposición, lo que libró una batalla verbal entre las directivas que había convulsionado la semana, obligando la intervención de autoridades provinciales para resolver el diferendo. El miedo a los incidentes obligó a un operativo de prevención de características inéditas. Ajenos al temor reinante estuvieron los jugadores, artífices de un partido con emociones y donde la sensación de gol convivió en las tribunas durante los 90 minutos.

Aquel aroma a grito siempre estuvo en la bandeja visitante, consecuencia de un Newell’s que jugó como lo hizo a lo largo de todo el torneo: siendo agresivo, mostrando talento para construir paredes y opciones de gol, pero siendo también imperfecto en la definición. Broun le tapó un mano a mano a Armani, vio cómo Salcedo la tiró afuera y vio también cómo Formica la metió adentro, con un derechazo desde 30 metros para marcar la diferencia. Bernardello en el medio, Schiavi abajo marcando a Caraglio y Formica en la conducción, hicieron de Central un equipo sin expresión deportiva, plagado de defensores, y con sus delanteros penando ante los centrales leprosos.

Newell’s siguió fallando en el segundo tiempo, que tuvo como figura en Central a Cristian González, sacando al equipo del papel secundario que asumía con carácter y lucidez para señalar el camino. Usandizaga lo echó en diciembre de Central, pero el jugador no le hizo caso: ayer transmitió ilusión con su tozudez y transformó el paisaje del partido llenando de centros el área de Peratta. Uno de esos pelotazos llegó a la cabeza de Zelaya y sirvió para marcar el empate a diez del final.

Armani volvió a perder un mano a mano con Broun y Cristian González siguió insistiendo, para ver si su bravura valía tres puntos. Virtudes y debilidades al margen, a las palabras de Usandizaga y Lorente se las llevó el fútbol, ofrecido por 22 jugadores que no animaron un sola escaramuza, enseñando a los que dirigen los clubes de la ciudad de qué se trata cuando se habla de un clásico.


Estadio: Central.

Arbitro: Héctor Baldassi.

Goles: 21m, Formica (N); 80m, Zelaya (C).

Cambios: 57m, Franzoia por Danelón (C); 66m, Vizcarra por Caraglio (C) y Quiroga por Formica (N); 71m, Lima por Alvarez (C); 88m, L. Torres por Armani (N).

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- Armani pelea contra Burdisso. A los delanteros de Newell’s les faltó precisión.
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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