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Domingo, 2 de septiembre de 2007

SALI

A beber

 Por Natali Schejtman

Entre copas

Puro placer: vinos nacionales de las mejores bodegas

Palermo Soho tiene un espacio para degustar, comprar y hasta contemplar los productos de la pujante industria vitivinícola nacional. Desde abril del año pasado, los dueños del restaurant especializado en vinos Cabernet inauguraron su brazo todavía más específico cuando abrieron Lo de Joaquín Alberdi, nombre del chef que es parte de ambos emprendimientos, una vinoteca que alberga vinos de bodegas tradicionales, bodegas boutiques –menos de 12 mil botellas por línea– y de autor, llamados así por tratarse de bodegas en las que el dueño y enólogo firma la etiqueta.

El lugar cuenta con varios detalles que vale la pena señalar: pequeñas cavas domésticas puestas por cada bodega para mantener sus productos separados y horizontales, un living y mesas dispuestas en un patio techado –salón fumador– para disfrutar in situ de una inmensa carta de vinos (vendidos por botella) y opciones de tablas y snacks, y una enorme mesa de degustación, acomodada en un sótano especialmente refrigerado donde descansan los exclusivos vinos de guarda, algunos de los ejemplares más refinados y cotizados de Lo de Joaquín...

Para quienes quieran sentarse a degustar vinos de alta gama, los lunes, jueves y sábados a las 17 se toman reservas y se prepara el desfile que puede recorrer distintos varietales y regiones, o abocarse a algo más en particular. Pueden ser, además, más o menos técnicas, dependiendo de los requerimientos. Se acompaña por una tabla de quesos y fiambres, dura dos horas y cuesta $ 50. Una buena ocasión para conocer nuevos vinos, experimentar placeres desconocidos y hacerse del vocabulario del momento.

Lo de Joaquín Alberdi queda en J.L. Borges 1772. Los vinos van de los $ 12 a los $ 1000 Reservas al 4831-7720 y 4832-5329

Escocia de locos

La mejor y más completa barra de whiskies de Buenos Aires

Hace 14 años, el hombre que se presenta como dueño de la mayor colección de whisky del mundo, Miguel Angel Reigosa, se hizo del Café de los Incas y se puso como meta tener la mejor barra de whiskies de Buenos Aires. Hoy, el lugar —abierto hasta altas horas de la madrugada— es un centro de reunión obligado para los cultores del whisky que celebran las 230 botellas, entre maltas y blends, barra que recibió más de 20 premios internacionales de distintas destilerías, y se dan cita noctámbula en un ambiente oscuro pero extrañamente familiar por ese tinte que le dan los parroquianos de manual. El bar es apenas una de las patas de un proyecto mucho más ambicioso de Reigosa, el mayor y mejor difusor de la bebida en estas tierras, que incluye la Asociación Whisky Malt Argentina, un emprendimiento que empezó en 1998 como una locura de cinco amigos y hoy bordea los 600 socios, con sus actividades, fiestas nacionales y hasta concursos con un viaje de ensueño por Escocia como premio.

Reigosa cuenta con unas 1800 botellas en su colección privada —que expondrá en marzo— y puede quedarse horas hablando de whisky. Así como en su bar recomienda exquisiteces (como el Single Malt Macallan Kaol Ila, a $ 50 el vaso), explica y hace degustar a quien note realmente interesado en la materia; también la Asociación ofrece cursos gratuitos, como el que empezará en breve en el Casino Trillenium, donde llevarán todos los productos. Reigosa observa cómo aumentó y varió la clientela del bar en los últimos años y celebra esta expansión, por la que viene luchando. Si tuviera que decir por qué elegir el whisky, él señala la etiqueta del Old Parr, cuyo protagonista es un hombre que fue padre a los 80 años y murió a los 152: “¿Qué otra evidencia?”, se ufana.

El Café de los Incas queda en Av. de los Incas 3909. Para más información sobre cursos: www.whiskymaltargentina.com.ar 4553-1727 / 1956

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