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Domingo, 28 de julio de 2013

MúSICA > JAMES COTTON, LA LEGENDARIA ARMóNICA DEL BLUES, EN BUENOS AIRES

UN AIRE DE BLUES

James Cotton es una leyenda viviente: no sólo uno de los mejores armoniquistas de todos los tiempos, sino uno de los representantes clave del blues de Chicago, integrante de la banda de Howlin’ Wolf, ladero de Muddy Waters. Influenciado por Sonny Boy Williamson, este hombre nacido en Mississippi visita por primera vez la Argentina y antes de su único show habló con Radar sobre sus veinte años con Waters, la similitud entre la armónica y la voz humana y cómo es tocar el blues durante casi 70 años.

 Por Santiago Rial Ungaro

James Cotton ya no puede cantar más, pero sí puede hablar. A mediados de los años ’90, “la” armónica del Blues con mayúscula, el ladero de los inefables Muddy Waters, Sonny Boy Williamson y Howlin’ Wolf sufrió un cáncer de garganta, así que ahora lo acompañan en vivo algunos cantantes. Pero la verdad es que es un gusto escucharlo recordar viejas mentiras fundacionales, de esas que terminan definiendo una vida, como aquella vez en que fue a pedirle a Sonny Boy Williamson que lo adoptara, porque era “huérfano”. “Sí, eso fue lo que le dije, pero él nunca me creyó. Aunque sí me aceptó como discípulo”, rememora Cotton. La verdad detrás de la anécdota es ésta, cuenta: “A los 11 o 12 años dejamos la escuela y fuimos con mi tío Little Mack desde Tunica, Mississippi, a West Helena, Arkansas, para conocer a Sonny Boy. Todos los almuerzos nos la pasábamos escuchándolo en la radio, así que un día decidimos encontrarnos con él. Todavía me acuerdo de la primera vez que toqué en vivo en uno de sus shows, mucho antes de nuestra primera gira. Insistí tanto que me dio una oportunidad. Ese día empezó todo para mí”.

Ese “todo” del que habla James Cotton incluye muchas de las mejores partes de la mejor historia del blues: el de Memphis, el de Chicago y de todos lados, desde sus primeras épocas con Sonny Boy Williamson hasta sus colaboraciones junto a Muddy Waters y Howlin’ Wolf, ni hablar de su propia The James Cotton Blues Band. Con 78 años, James Cotton es, junto a B.B King y Buddy Guy, uno de los últimos representantes del blues clásico americano. “Primero toqué con Wolf y después, cuando decidí irme a vivir a Chicago, empecé a tocar con Muddy. Ya nos conocíamos, le caía bien, así que me dio una tarjeta y me dijo que lo llamara. Y por eso me fui a Chicago. En esa época él empezó a tener problemas con Little Walter, entonces pronto tuve mi oportunidad.” Cotton reconoce la influencia de Walter sobre su manera de tocar: “Claro, por supuesto, él me influenció a mí y a todos los que tocamos la armónica. A todos. Además, Muddy me pedía que tocara en su estilo, así que lo tuve que aprender muy bien, pero yo, en verdad, toco la armónica por Sonny Boy Williamson. Le debo todo a él”. Aunque durante años tuvo que alternar en las grabaciones de Muddy Waters con Little Walter, se nota el afecto que tiene por el nombre más grande del blues de Chicago. “Muddy era un buen tipo, era muy bueno con sus músicos, nunca escuché que nadie no hablara con gran respeto acerca de él. Yo estuve tocando con Muddy por casi 20 años y lo puedo afirmar. Me acuerdo que solía ir a visitarlo, a comer una barbacoa, y también nos gustaba salir a pescar juntos, compartíamos esas cosas. Además, cuando le dije que me iba a dedicar a mi carrera solista me dio todo su apoyo. Yo fui el que le dije que grabara ‘Got My Mojo Workin’’, que es un tema de Ann Cole: juntos grabamos muchos hits.”

La historia nos cuenta que la música moderna actual tiene una deuda inmensa con la música que Cotton, al igual que Muddy Waters, Sonny Boy y demás maestros de algún modo crearon. Pero aunque el crédito en muchos casos se lo llevaron las generaciones posteriores de músicos blancos no se escucha resentimiento en la voz de James Cotton: y es que al fin de cuentas son esas aventuras, a estas alturas míticas, las que le permitieron tocar así un instrumento que parece el más fácil, pero que en verdad es el más difícil: la armónica, tan cercana a la voz humana por su visceralidad y capacidad expresiva. “El blues no tiene color, tiene sentimiento, es el sentimiento que viene de la gente. Fuimos nosotros los que lo inventamos, pero la verdad es que nunca me afectó la importancia que la prensa les haya dado a los músicos jóvenes que tocaban nuestra música. Pero sí creo que fue un error no haber recibido nosotros más atención, aunque con el tiempo creo que el blues se fue valorando cada vez más en todo el mundo. El blues aún sigue vivo.” Cabe aclarar que desde principios de los ’60, su James Cotton Blues Band (que durante años contó entre sus integrantes con el pianista Otis Spann, también músico de la banda de Waters) es un grupo impresionante, así que dejemos el final de este “talking blues” con el hombre de la armónica. “Sí, creo que es la música la que me mantiene vivo después de tantos años. Empecé a los 13 y voy a seguir con esto hasta que pueda, pero eso sí: creo que después de casi 70 años soplando mi armónica creo que puedo tocar lo que yo quiera. Y que si no me gusta el rap, nunca lo voy a tocar. Ya me gané mi lugar: puedo hacer lo que quiera.”

James Cotton toca el martes 30 de julio,a las 21, en Balcarce 460. Unica función.

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