radar

Domingo, 26 de abril de 2009

El Imperio del Sol

 Por Steven Spielberg

Mi padre solía contarme historias de guerra, y me fascinaban. Sobre todo las de la Segunda Guerra. Siempre quise hacer una película de guerra. Y la primera fue El Imperio del Sol. Es la idealización de la capacidad de volar, de dejar la tierra. La novela de J. G. Ballard es casi autobiográfica. Le pregunté sobre lo real de las situaciones cuando estaba haciendo la película, y él afirmó que la novela es bastante adecuada a sus percepciones, aun cuando todos los niños tienden a exagerar. Yo simplemente quería asumir el punto de vista de un niño. Jim es un pájaro extraño. Vive bajo la protección de sus padres con una cuchara de plata saliéndole de la boca. Confunde a su madre cuando le dice: “He tenido un sueño en el que jugaba al tenis con Dios”. Así que comienza siendo un chico peculiar, único. Antes de Pearl Harbour, los japoneses esperaban a las afueras de Shanghai, que se llamaba la “zona internacional”: era inglesa, francesa y holandesa. Pero después de Pearl Harbour, los japoneses invadieron Shanghai. Así que Jim perdió todo y acabó en un campo de prisioneros. Es un chico muy rico que pasaba de la opulencia a la miseria. Y así de pronto tendrá que aprender quién es. Así que Jim siempre mira el cielo y usa su inteligencia para sobrevivir. Presta sus servicios a aquellos que pueden alimentarlo o protegerlo, y eventualmente llevarlo hasta sus padres. Una de las cosas que me gustaron del libro es que hacía selecciones sobre lo que un chico elige ver comparado con lo que un adulto decide ver. Un chico puede encontrar fascinante la cola de un B-29 que acaba de estrellarse cerca del campo de prisioneros. Un chico puede mirar esa cola y pensar que es muy interesante, mientras que un adulto sólo puede pensar de dónde vendrán las papas para alimentarse ahora. Además, se trata de la muerte de la infancia: en esta película me ocupo de la pérdida de la inocencia más que en cualquier otra que haya hecho antes o después. Cuando la película termina, y él cierra los ojos en brazos de su madre, con la que se acaba de reunir, ésos son los ojos de un viejo. No creo que Jim se quede mucho con sus padres. Creo que se irá por el mundo, quizá para convertirse en novelista. Que es lo que Ballard hizo en la vida real.

Compartir: 

Twitter
 

SUBNOTAS
 
RADAR
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2018 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.