SANTA FE › ROSARIO/12 CUENTA CON TESTIMONIOS CóMO LOS PRESOS INCENDIAN LOS CALBOZOS DE CASTIGO.

Cuando el fuego quema en el "buzón"

Son celdas de castigo con sólo una endija, por eso se llaman "buzones". Un preso murió quemado en uno hace poco y ya suman 11 los detenidos muertos en las cárceles santafesinas en lo que va de este año. Los relatos.

 Por José Maggi

Ya son 11 los detenidos que murieron en cárceles santafesinas en lo que va del año. El último hecho ocurrió en los "buzones" de castigo de la Unidad Nº 2 de Las Flores, y resultó el segundo caso en menos de 6 meses. Mariano Soria, de 26 años, falleció el día 7 de noviembre en horas de la madrugada en el hospital José María Cullen, donde había sido trasladado de urgencia el miércoles 5 a la medianoche, momentos después de que su celda se convirtiera en un crematorio y sufriera gravísimas heridas e intoxicaciones productos de las llamas y el monóxido de carbono.

Según el informe oficial, "cerca de las 23.15 del miércoles, los guardias del pabellón detectaron que del interior de la celda ocupada por Soria salía un espeso humo y rápidamente fueron hacia allí con un matafuegos. Tras abrir la puerta se encontraron con que las llamas habían ganado el lugar y que el detenido estaba gravemente lesionado, por lo que lo trasladaron al hospital donde murió ayer. Además, manifestaron que el colchón que tenía el detenido "era ignífugo" y que se trato de un "intento de suicidio".

Sin embargo los detenidos que redactan la revista Ciudad Interna tienen su propia mirada sobre la repetición de estos casos. "A través de nuestra experiencia y razonamiento entendemos que no está muy clara la versión de los muchachos del Servicio Penitenciario la cuál está impregnada de nebulosas actuaciones", dicen Lisandro Arostegui, Osvaldo Guzmán, Jorge Cresillo y Mauricio Martínez, que complentan el staff de la publicación que se edita en el penal de Coronda.

"En caso de que los compañeros posean un encendedor, cosa muy difícil dado que están prohibidos en estos lugares, antes de que se produzca un incendio de estas características que generalmente están apuntados a llevar adelante una actuación, una suerte de simulacro de incendio con la intención de que sean escuchados sus reclamos y, no con la intención de quitarse la vida, motivados a causa de las condiciones inhumanas que se viven en estos lugares. Durante un tiempo prolongado anterior a esto empiezan a alertar sobre la medida que tomaran a los guardias apostados en el lugar, quienes horas antes ya están sabiendo muy bien lo que va a pasar".

Los que conocen de esto saben muy bien que "la puerta no se la abrirán rápidamente y antes del simulacro mojan bien una manta y se envuelven en ella una vez iniciado el fuego y meten la cabeza en la letrina que se encuentra en el interior de la celda para poder respirar, eso a veces les permite zafar, aunque las llamas y el monóxido de carbono los terminan alcanzando igual, como fue el reciente caso de Lucas Arellano en los buzones de Coronda quien recibió gravísimas quemaduras. El que no sabe no toma estas precauciones y realiza estas acciones con las intenciones de que le abran la puerta de esa mazmorra medieval y lo saquen aunque sea a enfermería lo antes posible dado que no soporta más la verdegueada y lamentablemente terminan pasando estas cosas".

La forma en que comienza esta protesta es relatada minuicosmante por lo internos: "Lo primero que hacen es apoyar el colchón sobre la puerta para llamar más rápido la atención, una vez incendiado se empieza a escuchar desde el exterior de la celda el descascarar de la pintura acompañado de finos hilos de un humo muy negro que emana a través de las rendijas y se desprende un asfixiante olor producido por el monóxido de carbono. Luego cuando las llamas se empiezan a extender a gran velocidad los compañeros ante el peligro se asustan e intentan apagarlas, pero ya es tarde, continúan ganando altura, chocan con el techo y empiezan a bajar por las paredes extendiendo sus largos brazos hacia los cuerpos de sus víctimas quienes responden con desgarradores gritos de auxilio y desesperación ante el abrazo mortal. Esto dura aproximadamente 45 largos minutos y todos este proceso es acompañado por los gritos de los demás compañeros que se encuentran alojados en el mismo sector, como ser en los buzones de Las Flores son entre diez y doce celdas".

"Luego ﷓continúa el relato﷓ viene la quietud y el silencio, pero esos gritos de dolor y desesperación que no pudieron penetrar el corazón de los guardias seguirán retumbando en el interior de las mentes de los compañeros que fueron testigos de estos tristes hechos, a quienes también les quedaran marcas de quemaduras muy profundas, recuerdos imborrables".

Los redactores de Ciudad Interna no aceptan la version oficial: que dice que "los guardias fueron hasta allí rápidamente con matafuegos, dado que tienen que estar las 24 horas del día dentro del puesto de guardia que se encuentra en el sector, como tampoco que se trató de un colchón ignífugo dado que no producen grandes llamas y son de lenta combustión, esto saltara a la luz con las pericias, siempre y cuando los muchachos del SPP no lo arreglen como acostumbran, veremos como hacen para justificar el encendedor".

Y por eso esperan que el magistrado actuante en la causa, el juez de Instrucción número 2, José Manuel García Porta lleve bien las actuaciones y actué en consecuencia.

Y dejan asentada su sospecha: "Presumimos que estamos frente a otro de los tantos boicots generados por parte de los sectores retrógrados del Servicio Penitenciario orientado a desbaratar las actuales políticas penitenciarias, las cuáles en idea son buenas, pero también los encargados de gestión tienen que poner en práctica medidas tendiente a desarticular los cuadros generadores de este tipo de acciones y, no es con un cambio de nombre que se terminara con los buzones de castigo como hicieron en Coronda en los cuales en este momento reconocemos que es mínimo el numero de compañeros en el lugar pero hay que trabajar hasta que no quede ninguno y el lugar sea usado para algo positivo".

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Así son los "buzones". Nada de luz y una endija para mirar hacia afuera y recibir la comida.
 
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