SANTA FE › CORRAL PIDIó REPRIMIR LOS CORTES DE CALLES INUNDADAS DE SANTA FE

El intendente se victimizó

La bronca empujó a los vecinos a cortar las principales avenidas de una zona muy complicada por una masa líquida que la invade desde los campos. La respuesta del intendente fue pedir a la policía que reprima a "profesionales de la protesta".

Desde Santa Fe

A tres días de la gran lluvia, el agua no baja en el norte de la ciudad, donde miles de santafesinos ya viven en un barrial con agua podrida hasta las rodillas y alimañas en los alrededores, pero se resisten a abandonar sus viviendas por miedo a los saqueos. De noche se escuchan tiros. La bronca empujó a los vecinos a cortar las principales avenidas de una zona muy complicada por una masa líquida que la invade desde los campos de Recreo y Monte Vera. Reclaman más bombas para desaguar la laguna estancada. Y ante los piquetes, la primera reacción del intendente José Corral fue victimizarse: llamó al fiscal general de la provincia Julio de Olazábal y le pidió que mande a los fiscales a reprimir los cortes de calles con la Policía y acusar ante la justicia a los desesperados por la inundación, el desabastecimimiento, los apagones y las amenazas de robos. Son "profesionales de la protesta", los descalificó Corral. Ayer, el Ministerio de Seguridad había reforzado la vigilancia en los supermercados después de que veinte personas intentaron saquear uno de ellos y provocaron destrozos en un episodio que dejó ocho detenidos, entre ellos tres menores de edad.

Los piquetes se multiplicaron en las avenidas a pesar de que ayer se habilitó el tránsito por Facundo Zuviría que el martes de la lluvia era un mar, pero Gorriti seguía intransitable y, desde allí hacia el norte, los barrios estaban bajo agua. Los pozos negros colapsaron hace rato. El intendente Corral admitió que el sistema de bombeos es insuficiente para evacuar esa inmensa laguna en un tiempo prudencial porque el agua que sale es la misma cantidad que entra desde los campos. El miércoles, Corral mandó camiones atmosféricos para aliviar puntos bajos y ayer, sumó camiones volcadores porque son los únicos que pueden ingresar a los barrios inundados por la altura del agua para transportar vecinos y víveres.

El intendente se victimizó ante los piquetes de vecinos en las avenidas que protestan porque el agua no baja. Llamó por teléfono al fiscal general De Olazábal y le pidió que saque sus fiscales a la calle con la Policía para reprimir los reclamos. "Tenemos problemas adicionales a los que trae el agua provocados por cortes" de vecinos "en las avenidas que son las únicas para el recorrido de los colectivos y en la ruta 1, que es el único recorrido de la gente de la costa. Problemas que tuvieron los trabajadores, la gente que regresaba a su casa y los propios servicios de emergencia", dramatizó.

"Nosotros defendemos el derecho a manifestarse de todos, pero de ninguna manera aceptamos que se corten las calles y se traigan problemas adicionales y serios como los que hubo en un corte en avenida Peñaloza y Estanislao Zeballos, que no tenía ninguna relación con vecinos reclamando, sino que se eran conocidos personajes de la ciudad a los que hay que aplicarles el Código Penal", amenazó Corral.

Y repasó los supuestos delitos que los fiscales deberían reprochar a los santafesinos que protestan. "Estuvimos revisando el Código, hay capítulos dedicados a la seguridad de los medios de transporte, a la resistencia a la autoridad pública", enumeró.

"No hubo ningún fiscal -enfatizó- que se presentara en los cortes. Nosotros queremos decir con toda claridad que cada uno tiene que hacer su trabajo. Y que los fiscales tienen que acusar a estas personas. Tendrán sus elementos los defensores (para defenderlos) que es otra función, pero le pedimos que intervengan".

"Por eso, nos comunicamos con el fiscal De Olazábal para que los fiscales acompañen a la Policía" a reprimir los piquetes y que "las avenidas de la ciudad estén libres y transitables porque lo necesitan los equipos de emergencia, la gente que trabaja y la gente que ha vuelto a la actividad normal. Es intolerable que en nombre de vaya a saber qué cuestión se altere la situación tan compleja que vive la ciudad de Santa Fe", acusó Corral.

Hasta ayer, había 120 familias evacuadas, unas 469 personas. Otros miles de santafesinos se niegan a abandonar sus hogares por miedo a que cuando vuelvan no les quede nada, por que prefieren soportar la inundación como puedan. Uno de los problemas es la inseguridad. "De noche se escuchan tiros", es uno de los relatos cotidianos.

Los operativos de seguridad se han concentrado en los supermercados de los barrios inundados después del intento de saqueo a uno de ellos, en Estanislao Zeballos y avenida Peñaloza. Uno de los más custodiado era el de Blas Parera y J. R Méndez.

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Los vecinos resisten a abandonar sus viviendas por miedo a los saqueos.
Imagen: Télam
 
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