DEPORTES › ÑULS APLICó DERECHO DE ADMISIóN, HUBO TIROS AL AIRE EN EL PARQUE

Un partido y muchísimo más

El equipo de Sensini pudo ganarle recién en la última jugada a los suplentes de Estudiantes, que lo complicaron más de la cuenta. En las tribunas, la gente coreó contra los barrabravas "Ñuls es de la gente" y "Que se vayan todos".

 Por Alejo Diz

1 Ñuls: Peratta (7); Machuca (5), Alayes (5), Cichero (5); Vella (5), Mateo (6), Bernardi (4), Estigarribia (4); Formica (5); Sperdutti (6), Borghello (5). DT: Roberto Sensini

0 Estudiantes: Orión (6); Roncaglia (5), Federico Fernández (5), Rojo (5), Iberbia (5); Hoyos (6), Stefanatto (5), Leandro Benítez (5), Núñez (6); Peñalba (6), Leandro González (5). DT: Alejandro Sabella.

Gol: ST: 45m Formica (Ñ) de penal.

Cambios: ST: 10m Salvatierra por Estigarribia (Ñ), 20m Luis Rodríguez por Borghello (Ñ), 21m Enzo Pérez por Peñalba (E), 30m Dolci por Bernardi (Ñ) y 31m Pereyra por Hoyos (E).

Arbitro: Diego Abal

Cancha: Coloso del Parque

Revancha: Miércoles a las 21.15 en cancha de Quilmes


El regreso de Ñuls a las copas internacionales supuso la organización del partido más problemático de los últimos años por las crisis que se desató en barra rojinegra. Un juez debió actuar ante denuncias, se aplicó el derecho de admisión, hubo tiros al aire en las adyacencias del Coloso del Parque horas antes del encuentro, detenidos y un solo gol, que llegó en la última jugada del partido y significó la victoria para los leprosos, que irá con ventaja para el partido de vuelta a jugarse el miércoles próximo. Y la emoción en el epílogo actuó como analgésico para que los violentos se retiren en paz.

El juez que entiende en las denuncias presentadas por la violencia en la barra resolvió a primera hora de ayer restringir el ingreso a cualquier estadio donde juegue la lepra a 25 barras durante los próximos dos meses. A colación, en reunión relámpago la Comisión Directiva dispuso aplicar el derecho de admisión para otros 97 barras, en lista compuesta junto a la policía.

Los irracionales quedaron afuera y quisieron dirimir sus pujas en los alrededores del estadio. Tres horas antes del juego desde un automóvil particular se lanzaron disparos al aire en la cercanías del laguito. La policía desplegó un operativo cerrojo para dar con los hombres armados y detuvo al conductor del vehículo. Los barras que se revelaron al liderazgo del Panadero Ochoa se ubicaron en la vieja popular. En la tribuna oficial los fieles. Se cruzaron amenazas verbales y el público reaccionó: "Ñuls es de la gente", coreó la mayoría, que luego clamó por que "se vayan todos".

Faltaron las banderas porque la policía clausuró con fajas las instalaciones del club donde se guardan los trapos. Pero cuando la pelota empezó a rodar, el público disfrutó del fútbol delirando por la vuelta de Ñuls a torneos internacionales y el presente que atraviesa el histórico rival de barrio.

Pero fue el equipo de Sensini el que no ofreció motivos deportivos para extender las celebraciones en las tribunas. Arrancó con vehemencia la lepra, jugando a seis velocidades, ansioso por imponer de inmediato la diferencia ante un Estudiantes que vino con suplentes. En el vértigo, Sperdutti volvió a ser el mejor. Pero el afán ofensivo le posibilitó a Estudiantes encontrar espacios al jugar de contragolpe, como más le agrada al pincha. Y en dos o tres corridas Peratta la pasó mal, aunque atajó todo lo que fue al arco y tenía destino de gol.

La más clara de Ñuls en todo el partido se vio en el arranque, con Sperdutti estrellando un derechazo al palo al quedar frente a Orión por pase atrás de Formica. Luego el juego se enredó, porque Sperdutti perdió explosión, Estigarribia no aportó nada por la izquierda, tampoco Vella por derecha, y Formica no estuvo preciso en los pases.

Esa imagen se extendió en el complemento, pero Sensini no demoró sus decisiones. Puso rápido a Salvatierra y luego a Luis Rodríguez. Si hasta Bernardi estaba errático y por eso dejó la cancha antes de tiempo. Entre tanto, Estudiantes no se atrevió a buscar más ante la palidez de Ñuls. Se conformó por motivos lógicos: se llevaba el empate jugando con formación alternativa.

A excepción de Salvatierra, que por fuerza y ganas contagiaba ganas, no había motivos para pensar en la llegada del gol. No acertó nunca la lepra. Pero se equivocó Estudiantes, más precisamente Benítez, al querer salir jugando en el área y lo bajó a Salvatierra en su desesperación, no dudando Abal en cobrar el penal que Formica cambió por gol para alimentar las ilusiones de pasar a cuartos de final.

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