CULTURA / ESPECTáCULOS › FLORES AL DESNUDO, DE HUGO DIZ

Las mujeres del poeta

Aunque fueron las letras las que le dieron mayor trascendencia artística, Hugo Diz siempre sostuvo un vínculo con la música, el dibujo y la carpintería, expresiones en las que comenzó a formarse durante su paso por la escuela primaria. De hecho, su labor plástica tuvo una primera exposición pública en 1992, cuando reunió sus collages y, bajo el título de Montalages, los presentó en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia. El mismo espacio en el que mañana, a las 19.30, inaugurará Flores al desnudo, muestra de pinturas a las que Adolfo Nigro apunta como "portadoras de silencios".

Es el catálogo de Flores al desnudo desde donde Nigro anticipa: "En estas pinturas no se percibe el trabajo y el esfuerzo puesto en ellas. Nos llegan, transformadas en imágenes, para que las contemplemos como obras, un hecho pictórico autónomo. Pero --es pertinente agregar-- a través de ellas Hugo Diz nos quiere comunicar una experiencia; transformar un cuerpo de mujer en luz. Como pintor es la obra de un poeta, de un poeta que escribió: `Una palabra, la luz. Otra palabra, otra luz`".

De esa manera, la labor literaria de Diz se cruza nuevamente con su faceta plástica, sobre la que él mismo expresa: "En apariencia, la escritura es lo que he hecho con mayor facilidad, pero, por ejemplo, publiqué collages en el suplemento cultural de La opinión. Después hice una muestra de collages en colores y en los que nadie podía saber dónde estaba la unión. Porque pegar un papel sobre otro a mí me da la impresión de que es fácil, uno forma figuras como los chicos. Pero lograr que no se note la unión, como si fuera una pintura... eso no es fácil. Estuve años, y noches sin dormir, para armar esa muestra de cincuenta obras".

Sin embargo, la inquietud de Diz evitó que se atara a los logros conseguidos con esa técnica: "Tenía que dar el salto a otra cosa. Y el salto implicaba retomar el pincel. Y en esta muestra trabajo con una técnica que es bastante física, que da mucho trabajo". Es que, después de un prolongado proceso de preparación de la base sobre la que finalmente se eternizará el trabajo, Diz sale a la búsqueda de las figuras que dispararán cada una de sus obras.

"Lo más difícil es pensar en la figura --analiza--. Por ahí veo una mujer sentada en una plaza y de ahí saco la figura, entonces empiezo a dibujarla en un cartón pequeño. Después la agrando un poco más, aunque en ningún momento le pongo ropa a la figura. Hago el movimiento, la pose, y después que dibujé en el papel lo llevo a la base. Una vez que tengo listo todo éso, me fijo en qué veo en esa imagen, qué me conviene y qué me resulta fácil hacer". Con esa metodología nacieron los primeros cuadros, y con ellos el objetivo de crear la muestra. Un espacio disponible en el Bernardino Rivadavia completó el proceso y, así, Diz volverá a exhibir sus poéticas pinturas.

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