CULTURA / ESPECTáCULOS › CINE. CLAUDIO LAURíA, PRODUCTOR EJECUTIVO DEL FICMA

Un festival que toma posición

Programador del Festival de Medio Ambiente que se lleva adelante aquí hasta el lunes, dijo que "la idea es convertir a Rosario en referente del cine medioambiental en Argentina y Latinoamérica" con el apoyo de la secretaría de Cultura.

 Por  Leandro Arteaga

De trayectoria extensa, con 18 años que lo sitúan como el más longevo dentro de su temática, el Festival Internacional de Cine del Medio Ambiente (FICMA) abrió sus puertas en Barcelona a través de la tarea empecinada y acertada de un grupo de profesionales entre quienes se cuenta Claudio Lauría, actual Productor Ejecutivo y Programador del Festival. "Yo soy rosarino. Se nota, por el acento", advierte y aclara rápido, aunque con evidentes aires españolizados. "Llevo 24 años en Barcelona y hacía nueve que no venía a Rosario. La idea de realizar el Festival aquí es la de poner en marcha una semillita, que convierta a Rosario en referente del cine medioambiental en Argentina y Latinoamérica. Y lo hemos hecho porque vemos que hay una actitud seria de parte de la Secretaría de Cultura", destaca Lauría a Rosario/12.

"Cuando empezamos, en España había cuatro cadenas de televisión, y el género documental, básicamente, estaba arrinconado, servía más para dormir la siesta que otra cosa. Nosotros nacemos simultáneamente con la primera cadena de programación temática de este tipo, que se llamaba Documanía, una suerte de Discovery Channel a la española. Hicimos una dupla casi perfecta, con la directora de aquel canal trabajábamos a la par: mientras yo buscaba contenidos para el Festival, ella también lo hacía para programar la emisión de 24 horas. Fue así como empezamos a darnos cuenta de que invitando a los directores de compra de las cadenas de televisión los ayudábamos, ya que así se evitaban el proceso de filtro que significa el tener que caminar muchos mercados. Siguiendo esta estrategia, ayudábamos al productor en el encuentro directo con el comprador. Con los años, esto fue creando una situación de necesidad para los productores, sobre todo españoles, ya que no había un festival --a excepción del de Bilbao- que además de mostrar películas generara negocios, y sin la necesidad de que el Festival entrara al mercado, sino oficiando como un puente que facilitara contactos. En el séptimo Festival nos dimos cuenta de que teníamos en la misma mesa a los responsables de Discovery Network, de HBO, de National Geographic Channel. Terminamos por conformar un espacio de encuentro entre las industrias de producción, de distribución, de televisión, y finalmente con el público. Parece que el lugar del público se desdibuja un poco en los festivales, pero es que los festivales no están hechos para el público sino que están hechos para la industria. Para el productor está bien que haya público, ya que para él es una especie de testing, para saber cómo responde su trabajo; pero lo que en verdad le interesa es que su trabajo sea visto en más de 50 países, en función de la cadena a la que representa.

Si bien el Festival funciona como un engranaje, en última instancia, y en función de las preocupaciones del FICMA, el depositario final es el espectador.

Tal cual, sobre todo en cuanto a los contenidos que tratamos. Muchas veces, se nos obliga a tomar postura, y evidentemente nosotros tenemos una línea editorial, que se traduce en la programación, en las películas seleccionadas e invitadas, pero lo que no vamos a salir a hacer es un mitin. El Festival tiene un premio simbólico, que es un sol de oro, y que todos los años se entrega a una entidad o persona; en este sentido hicimos un homenaje a Madres de Plaza de Mayo, con Hebe de Bonafini. Es a través de este tipo de gestos que el Festival toma una posición, ante la cual no hace falta explicar nada. Le hemos dado el premio también a Francine Cousteau, Dalai Lama, Martin Sheen, Goldie Hawn, más toda una serie de organizaciones no gubernamentales. Si se trata de temática ecológicas, siempre tenemos manifestaciones de todos los colores en las puertas del Festival, lo que a mí me parece estupendo, porque va en la línea de lo que decimos que somos, si bien la interpretación del político es "nos vienen a reventar el Festival", pero no se trata de eso, sino que mientras esta gente viene a pedir por el cierre de un vertedero, nosotros mostramos las imágenes del vertedero que quieren cerrar.

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Nacido en Rosario, Lauría lleva 24 años viviendo en Barcelona.
 
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