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Jueves, 7 de junio de 2012

CULTURA / ESPECTáCULOS › TEATRO. ESTE SáBADO LLEGA A LA COMEDIA SOUVENIR, CON KARINA K

La pasión desafinada

Escrita por Stephen Temperley, la obra retrata la historia de Florence Foster Jenkins, artista perseverante que a pesar de sus limitaciones logró convertirse en una cantante convocante. El trabajo es dirigido por el prestigioso Ricky Pashkus.

Poseedor de un historial artístico vasto y destacado, Ricky Pashkus se define como un "coordinador de grandes barcos". En ese rol de coordinación, el prestigioso coreógrafo y director decide destacar una habilidad para potenciar equipos de trabajo que alcanzan el centenar de miembros, producto de la magnitud de proyectos como Los Productores o Sweeney Todd, o bien junto a Julio Bocca y el Ballet Argentino. Sin embargo, en 2009 Pashkus se puso al frente de Souvenir, pequeño si de despliegue de personal se trata, pero con el que siguió en una primera plana a nivel de reconocimientos, y que le permitió destacarse también como director de actores.

Escrita por Stephen Temperley, Souvenir --que este sábado, a las 21, se presentará en La Comedia de Mitre y Ricardone-- retrata la historia de Florence Foster Jenkins, una mujer que logró convertirse en una artista reconocida aún cuando sus condiciones musicales eran pésimas. En la versión teatral que dirige Pashkus, Foster Jenkins es encarnada por Karina K, que obtuvo un premio ACE por su interpretación de ese personaje peculiar.

"Entre la primera y segunda guerra Foster Jenkins encuentra un público en el que estaba hasta Greta Garbo --apunta en ese sentido Pashkus--. Se encuentra en esa situación porque tenía plata, porque convocaba a la high society de la época, y porque había un disfrute por lo bizarro. Una liturgia que revela que la admiración y el gusto por lo bizarro fue eterna". En su rol de director, Pashkus acompañó a K en la construcción de un papel complejo, a partir de esa peculiaridad vocal que hacía de Foster Jenkins la peor cantante de la historia. "Lo que hace Karina es maravilloso, porque logra que uno se aguante el show sin sentir que desafina, sino que incluso hace que uno quiera más. Porque esta mujer, a través de esa desafinación, está contando una convicción, una pasión. Pero, además, el trabajo que hizo Karina tuvo que ver con que cada nota que desafinó la buscó para que no sea insoportable al oído. Hizo un trabajo meticulosísimo. Yo la acompañé en su búsqueda, pero no voy a quitarle ningún mérito".

Como dupla creativa, Pashkus y K ya están elaborando un nuevo proyecto, también vinculado con lo musical, según el adelanto realizado por el director a este medio: "Es un trabajo sobre el último año de vida de Judy Garland, que está más cercano a lo que hemos visto acá de Elena Roger sobre Edith Piaf. Karina va a cantar entonces como los dioses, y muy parecido a Garland".

- Ese nuevo espectáculo le permitirá al público valorar aún más el trabajo que Karina K tuvo que realizar para afrontar una obra como Souvenir...

- Sí, pero incluso la misma obra lo permite. Porque la última canción que propone Temperley, el autor, es el "Ave María" de Schubert, que Foster Jenkins cantaba muy mal, pero aquí, al final, está fascinantemente interpretado por Karina. Esta es una licencia poética, porque lo que el personaje dice durante varios momentos es que la única música que importa es la que escuchan nuestros oídos. Es decir, Foster Jenkins no se escuchaba desafinar. Así que en la misma obra uno puede apreciar el trabajo terrible que tuvo que hacer Karina para lograr lo desafinado, y al mismo tiempo esa versión maravillosa.

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El director Ricky Pashkus junto a los protagonistas de la obra: Karina K y Pablo Rotemberg
 
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