CULTURA / ESPECTACULOS › MUSICA/DANZA. IMUDA SE PRESENTA EN EL ESPACIO CULTURAL UNIVERSITARIO

Improvisar para romper los moldes

Paula Shocron encabeza un proyecto donde combina diversas disciplinas en un marco de creación espontánea. "Creo que las expresiones en su forma más libre siempre estarán luchando contra el sistema que intenta moldearlas", asegura.

 Por Edgardo Pérez Castillo

Para Paula Shocron, el arte debe buscar mecanismos para sobrevivir. Con Imuda, el proyecto que comenzó a gestar en 2012, la talentosa y original pianista rosarina encontró el modo de aportar a esa supervivencia, apostando al cruce de disciplinas en un marco de creación espontánea. En ese camino, Shocron se volcó además a la danza como modo de expresión, coordinando desde ese doble rol a distintas formaciones. En ese marco, esta tarde, será un formato de trío el que permitirá vivenciar una de las infinitas posibilidades de Imuda, que llegará al Espacio Cultural Universitario (a las 19.30, gratis) en versión trío con Shocron, Hernán Samá (saxo tenor) y Pablo Díaz (percusión).

Vinculada desde pequeña a las técnicas de danza y movimiento, Shocron encontró en esas disciplinas una vía para mejorar su relación con la música. A partir de 2006, y desde su trabajo como docente en la carrera de jazz del Conservatorio Manuel de Falla, "algo se activó" en la pianista rosarina, que profundizó la observación sobre sus alumnos. "El foco de estudio fue pasando del instrumento al cuerpo de quien tocaba, y su relación con ese cuerpo y la relación del cuerpo con el ritmo. Y, muchas veces, la falta de relación con el mismo. Quizás fue ese el momento en que sentí la necesidad de volver un poco al principio, a donde todo era una misma cosa, cuerpo en movimiento-sonido", explica.

Luego de entrenarse con distintos bailarines, la pianista se encontró con Laura Monge, y juntas avanzaron en el entrenamiento con músicos con los que luego compartió escenario. "Fue una experiencia corta (apenas un año), pero muy productiva para todos --recuerda--. Supongo que allí fue el comienzo de algo, que fue mutando muchas veces hasta derivar en lo que hoy es Proyecto Imuda".

- En tu propia música has trabajado extensamente en la improvisación, la creación espontánea. ¿De alguna manera esa formación te sirvió como respaldo para el trabajo corporal de improvisación que llevás adelante en Imuda?

- No sólo fue el respaldo, sino que la improvisación es justamente el elemento común a las distintas disciplinas artísticas que intentamos relacionar. Si bien no hablamos un lenguaje particular, la idea es construir en cada presentación en vivo un lenguaje único entre los presentes ese día.

- ¿Cómo viviste el salto de tener protagonismo desde el instrumento a ponerte en un lugar de exposición diferente, en otra rama artística como la danza?

- Justamente no fue un salto, se fue dando muy de a poco. Si bien nunca estuvo en mis planes el hecho de pasar al movimiento fuera del instrumento, fue sucediendo naturalmente, así que dejé que suceda. Como si el piano se ampliase a su periferia, y poco a poco el espacio empezó a ser más grande, hasta poder prescindir de tocar. Pero siento que todo es parte de la misma cosa.

- ¿Qué te interesa de un artista al momento de convocarlo al proyecto?

- Hay dos cosas principalmente, por un lado la relación humana, y por otro el interés por dialogar, sin ningún tipo de prejuicio, con músicos, bailarines, poetas, etc, en una presentación única, espontánea. Cabe destacar que no hay ensayos previos, por eso son tan importantes estas dos cuestiones.

- ¿Considerás que en ocasiones el arte (al menos en sus expresiones más institucionalizadas, mainstream o formales) evita el riesgo, el hecho de ir en busca de nuevos modos de expresión?

- Creo que hay dos direcciones bien opuestas. Por un lado las instituciones siguen con la tendencia a fijar conceptos y reglas. También hay grandes mercados culturales o simplemente personas, referentes artísticos para muchos, que marcan los caminos a seguir, las "tendencias", "lo que está bien y lo que está mal". Hay algunas generaciones que son y fueron víctimas de estas cosas. Es muy difícil abrirse camino, ya que todo se transforma en algo más solitario, todos los que estamos en la búsqueda de un lenguaje más libre, más personal, lo padecemos constantemente. Sin embargo, veo que hay cada vez más artistas, sobre todo los más jóvenes, que se animan a indagar más sobre sus propias particularidades, sin importar tanto lo que está de moda hacer, o sin escuchar tan al pie de la letra a esas voces "pesadas" que aprueban o descalifican según sus propios parámetros. Esa búsqueda más para adentro, más sensible, más particular, da como resultado múltiples maneras de comunicarse artísticamente, llevando a un enriquecimiento muy grande. Supongo que estamos en ese camino, pero también supongo que llevará su tiempo. De todas formas, creo que las expresiones en su forma más libre siempre estarán luchando contra el sistema que intenta moldearlas.

- ¿Qué conocimientos o ideas pudiste elaborar en estos casi cuatro años de trabajo con Imuda?

- Creo que se fue planteando, sin buscarlo, a través del tiempo transcurrido, que las expresiones artísticas, cualesquiera sean, se relacionan íntimamente entre sí, y no sólo eso, sino que también mutan unas con otras constantemente, borroneándose los límites que las dividen. Es una observación compartida entre los distintos participantes y esta observación se ha vuelto más clara en este último tiempo.

- ¿Imuda ha modificado de algún modo tu concepción sobre la manera de seguir desarrollando tu obra como compositora?

- Supongo que sí, es imposible que no influya. Pero también creo que el camino es infinito y todo seguirá mutando, quién sabe hacia dónde.

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La pianista Paula Shocron, creadora de Proyecto Imuda, retratada por Catu Hardoy.
 
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