CONTRATAPA › FOTOGRAFIANDO LA ZONA

Ofenderas mormones

 Por Adrián Abonizio

* En los países dependientes, invadidos o estropeados por las Naciones Unidas y su ariete yanki las elecciones le parecen un chiste de mal gusto, una bravuconada. O algo peor: Un hecho personal hacia él, que nada sabe de aquellos lejanos paisajes pero que siente como propios, doloridos y entramados en su carne. Por eso cuando puede, se acerca y putea a una pareja de mormones. Premio consuelo que le dicen.

* Hay regalos que en sí mismos pesan demasiado. Le habían obsequiado en visita a una provincia una cabeza de indio tallada de cerca de 50 kilogramos. Le pareció una desubicación pero agradeció. Sólo que la dejó en la casa de un amigo: Era imposible cargarla. Cuando a los años le dijeron que se había roto, tres seres vivos lamentaron el suceso: El por la culpa retroactiva, el amigo porque le sostenía con su peso una puerta que siempre se abría por el viento y el gato porque esa obra de arte era el sitio que había elegido donde afilarse las zarpas.

* Con una ingenuidad a prueba de balas se sigue preguntando de dónde salen todos esos coches extraordinarios como carrozas labradas en platino. Le parece magia, objetos siderales: Un milagro económico de alguien que no sabe salir ganancioso de una empresa y se detiene en los márgenes, en la delicadeza, en el respeto y la honestidad. Pierde el tiempo mientras otros lo ganan. Se lo han dicho y a veces lo admite pero se sabe salvado de algo más horroroso que llegar justo a fin de mes. Ser invisible, su máximo anhelo.

* El tipo en la cola de la consecionaria mientras esperan por repuestos administra el relato. -El pibe que en el semáforo te limpia el vidrio se fija si hay algo de valor a mano. De ser así te pega un chicle en el costado: Esa es la señal de "Auto marcado", para que en el próximo semáforo o en el otro te choreen. Lo dice con la convicción del que ha estado en la guerra y ha vuelto vivo para contarlo.

* Ella narra en detalle el flirt veloz que sostuvo con un rodwailler. ﷓Es de una amiga. Se me acercó y al darle un beso, el perro me agarró con su pata por la cintura...!mejor que un hombre!. El, quien es su amigo y la desea desde siempre, se sonríe y admite la escena. Pero envidia al perro. Sin pensarlo se mira la mano, el brazo: Ella lo sorprende pero nada dice.

* Hay un barco en el canal que empieza a girar en redondo como arrepentido, volviendo a Buenos Aires. Tiene un color amarillo viejo. Las gaviotas revolotean sobre él como si fuese el fantástico cadáver a la deriva que olvidara la Morgue del Paraná, movido por las corrientes. Dice Stolt Tankers en su costado y parece el tatuaje de un ahogado gigantesco.

* En el momento previo a la tormenta empiezan a cantar adivinándola, los pájaros de todas las copas cercanas. Cerca, en un auto alguien escucha ruidosamente al cantante de Maná al que parece rompérsele la voz. -Por favor que llueva de una vez, se dice al borde de la cefalea. La lluvia suele ser justiciera.

* Tiene ideas extravagantes sobre el descanso: Un pelado húngaro de manos recias, un italiano que lo afeite con fondo de óperas y dos chinitas con masajes delicados mientras sorbe un daikiri. Al caer la tarde, una chica de la que ignora su nombre comparte la cama. Por la noche, tras el baño donde lo enjabonan, se pone ropa oscura y parte hacia hondanadas de luces y música tranquila. Decide algunas muertes y absuelve otras. Pero son las 20.10 y debe entregar el importe de las cobranzas de la empresa. Mira el fajo de billetes. -Con esto me iría lejos. Pero lo aturde la fiaca y el placer de sentir que en su casa lo esperan las sombras, una novela y el celular desconectado. La riqueza, en suma.

* Ella camina por una senda rural buscando tunas. Se detiene cerca de una planta y descubre el hilo de baba de un caracol que forma un rectángulo perfecto. No tiene testigos ni máquina de fotos que atestigue ese milagro geométrico. -Es la vida, se dice fatalista. Un carancho que oficiaba de testigo se lleva al bicho en sus patas. ﷓Ha muerto un Da Vinci de las zanjas y el mundo sigue andando, piensa.

* "Flor de cactus ya que naces y mueres en un día explicame que se siente vivir tan poquito la vida. Cuando naces todos alegres cuando mueres duele y duele", escribe Emilia Barrera de trece años ante la muerte de su gatito. Sólo un día le duró el minino. Su padre se consuela explicando. -Al menos escribe mejor que yo. Y abandona por un tiempo su intrincado libro de poesía.

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