CONTRATAPA

La difícil

 Por Marcelo Antonio y María Zulema Amadei

Me cuenta un chico de quinto grado que allá se consigue.

Escuela Luis Pasteur, Boulevard Pellegrini, cerca de la estación.

Boulevar, no calle, estación, no apeadero....Santa Fe, no Rosario. Como pasa con todo niño (¿o no pasa?) la fiebre comienza con las tapitas de botella, que mamá reserva arriba de la mesada.

Aprendo con el viejo los secretos de la "tapadita", de la "arrimadita" y demás variaciones del juego. Calculo exactamente la cantidad de humedad (que le otorgo, perdón, con la lengua...) necesaria y suficiente para darles el peso adecuado, según el caso.

Las ganancias obtenidas en los recreos largos de la escuela son ciudadosamente ordenados en la caja de zapatos que encuentro entre las camisas palchadas de papá.

La leyenda "Milkaut", impresa en rojo, es la referencia clara y precisa para el alineamisnto enfermizo que repaso cada noche.

Pero, un día, sin aviso previo (¿podría haberlo, me pregunto?)

Todo cambia.

Uno de los mellizos (eran bastante diferentes, ya te contaré otro día) me dice al oído: "salen las Olimpia".

Sacrifico monedas, las que tengo, para los primeros sobres que compro en el almacén de la esquina de casa.

Me emociono al pegar las primeras figuritas en el album, con la goma que hago (artesanía universal de hijos de maestros) con harina y agua.

A partir de allí, grandes esfuerzos para llenar los lugares reservados a los cracks del momento (hoy el crack es otra cosa, ¿no?)

"La tengo, la tengo, no la tengo", la música del intercambio en el mercado libre de cada día y a cualquier hora, en cualquier lugar.....

"No la tengo", le digo..Arriesgo: "te doy veinte por esa".....la gloria está cerca....

Un solo espacio vacío, con la incripción "Pellegrini, Estudiantes de La Plata".

A su lado, el Beto Infante, el que me probó en la tercera unos años después.

El Payo, como conozco al wing izquierdo, veloz y potente, del "pincha", pasa a llamarse "La difícil".

Apelo a los posibles modos de búsqueda posible, no mezquino esfuerzos...

Cuando todo me parece perdido, llevo meses en la empresa de conseguir la figurita anhelada, mamá abre una puerta.....

"El sábado vamos a Paraná", anuncia, "vamos a la casa de Tía Teresa...!"

Su hermana dilecta. Pero también el lugar de los rumores.

Paraná era el "Allá"....Donde se conseguía....

Las dos horas de viaje en balsa, que culebrea entre las islas me parecen años, siglos, milenios.....

Luego del picado con el grupo de amigos de mi primo Miguel, grité. "Cambio Figus!!!!!" Wall Street abre sus puertas y el intercambio se generaliza.

Cuando la veo entre el pilón del canje, mi corazón late con fuerza y ofrezco, sin disimulo: "te doy cincuenta, de las que vos elijas!!!!"

El lunes, en la formación de la escuela no me aguanto y por lo bajo le digo al Flaco Canteros: "La tengo!!!". La noticia se extiende como reguero de pólvora y en el primer recreo, todos me rodean.

El Payo Pellegrini, tal vez el nunca lo supo ni lo sabrá, recibe ese día la admiración y el simple y maravilloso homenaje de un puñado de purretes santafesinos. Con "s".

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