CONTRATAPA

Sedes

 Por Homs

--Entonces, si es así la cosa tal cual tú la refieres, el científico, sin el más mínimo pudor, aseveró creer en Dios delante de todos. ¡No creí tener vida para oír esto! ¡Qué manera grosera de supurar ignorancia!

Los optimistas prefieren creer en la reencarnación. La anhelan. No los entiendo. Incapaces de verse a sí mismos empetrolados dentro de dos vidas niegan las verdades que los relámpagos profetizan al caer. Saben que el pasado es sangriento pero lo que sigue es inenarrable. Toda la química que le resta al tiempo enfocará sus energías en lograr píldoras que le resten a lo humano sed.

A falta de agua, pías madreperlas reverberarán.

La raza, compuesta de entes que se moverán sin originar sed, será reflejo y no esencia.

Títeres de la parte de atrás.

Seres de criadero dispersos por un espacio plano y reflejante.

Todo cegará. El remanso será interdicto. Tanta luz, la condena.

Sedienta y con estímulos visuales potenciados por las descargas de mil pantallas auto﷓referenciales, la humanidad será esclava de la exigua ración de agua que les proporcionarán los Estados.

Los Estados, en su totalidad, alcanzarán fulgores extremos, no habrá coerción que escape a sus arbitrios. Las religiones, pocas y tajantes, negarán que la falta de agua induzca a la sed. Parábolas de alacranes sobre la arena reemplazarán a obsoletas ballenas. Se multiplicarán ídolos e idólatras. Los súbditos, felices de no haber intuido nunca qué tan roja podía ser la pulpa de la sabiduría, le bailarán frenéticos a la remota posibilidad de que caiga rocío.

Lo que pueda evaporarse será botín preciado en las próximas guerras.

Nueve soles que tarda el yunque de la nube al suelo.

Perentoria eternidad.

Tantísima reproducción, vuelta epidemia, hará que la sed se suplante por azules de profundidades ficticias. El elemento único, agua dulce, tinta de manuscrito iluminado, adquirirá el galardón supremo de Próximo Oprobio a Destruir.

...Podría haber sido fuego, o astillas de alma, algo molido. Sin embargo, era thinner alambicado por Satán lo que desde el cielo llovía. Tal era la desesperación que la gente, sin cubrirse en lo más mínimo, abría sus brazos y levantaba la cabeza en pos de algo que les recordara la sensación de agua en la cara. Mas al contacto del solvente con la piel un ardor agudo les adormecía la reacción...

Ursos lujuriosos de humillación, generados en los laboratorios del Dios Pecunio, urden entre ellos planes para parecer más pequeños, menos intimidantes, pero igual de eficaces:

He vuelto a ser el rostro de quienes, a lo largo del tiempo, se me han parecido.

Letras hilvanadas a sucesivas convulsiones provocadas por la sed.

Tal vez no sea la correcta manera de expresarme, pero días atrás fui mezcla de predisposición con aturdimiento. Un modo que evocaba a la segunda persona de la Santa Trinidad. Un atolladero pragmático que significó desde lo erróneo. Siento mucha vergüenza por las palabras que usé de manera incorrecta. Siento mucha vergüenza por los vocablos a los que jamás recurrí...

esta tinta es la sangre de un cisne atrapado

era del estaño de los espejos

deshidratado intelecto

espejo neblina, confusión de agua a medio licuar, pero la sed me estrangula

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