CONTRATAPA

Nos respetarán

 Por Lucía Brienza*

Esta es una respuesta a la (no conmovedora) carta "Respetarás tu parto".

Con este llamativo título, cual nuevo mandamiento, hace un mes, comenzó a circular una carta que escribió una médica obstetra luego de recibir en una institución un bebé sin vida, hijo de una pareja que había decidido que ese niño naciera en su hogar. Luego de los sucesos de Neuquén, en los que otro bebé falleció durante el parto domiciliario, esta carta se viralizó y fue reproducida de manera totalmente tendenciosa y desinformada en los principales medios de comunicación, al igual que en las redes sociales. Esa carta puede leerse aquí: https://primumnonnocere75.wordpress.com/2016/06/24/respetaras-tu-parto/

Las mujeres y los hombres que, desde hace años, venimos peleando por los partos respetados, sean estos en domicilio o en instituciones, venimos también librando luchas altamente desiguales, en donde en general somos juzgadxs especialmente por aquellas personas desinformadas que opinan guiadas casi siempre por sus prejuicios y por un "sentido común" médicamente establecido y pocas veces deconstruido, y también, por supuesto, por la mayoría de los profesionales de la salud.

En este contexto, en el cual se decide llevar a juicio a una pareja atravesada por el tremendo dolor de perder un hijo -en lugar de ser respetuosos con ese dolor y no convertirlo en una mercancía televisiva-, y en el que se espera una sentencia "ejemplificadora", no puedo dejar de decir algunas breves palabras al tiempo que contesto aquella horrorosa carta de esta médica.

Estimada Doctora: en nuestro país existe una ley de parto humanizado, la N° 25929, que fue reglamentada recién hace un año. La mayoría de los obstetras y profesionales de la salud no sólo no la cumplen sino que, con desdén, piensan que es producto de una moda o capricho, en lugar de un derecho adquirido después de años de luchas, y sobre todo, de información.

En relación a las afirmaciones que usted manifiesta como verdades irrefutables, me siento en la obligación de contestarlas una a una. Si usted me pone un suero sin mi consentimiento, casi siempre me está quitando movilidad. En la mayoría de los casos, además, me está colocando occitocina sintética que sólo con mucha suerte me informará que la está poniendo, ya que casi siempre usted y sus colegas toman decisiones dando por sentada la ignorancia de la paciente, ignorancia que, de existir, ustedes en general contribuyen a sostener: no consideran relevante decirnos qué van a hacer ni para qué, con qué objetivo, etc. Ser informada de las distintas intervenciones médicas es el primer derecho que afirma la mencionada ley.

Si usted me da medicación, debe informarme qué medicación y por qué, ya que el parto es un proceso natural y sano que no debiera ser interferido por ninguna medicación específica salvo casos puntuales como un estreptococo positivo (y hay discusiones sobre este punto a nivel mundial, en muchos países del primer mundo no hacen de rutina dicho análisis) u otros particulares. Sobre esos casos puntuales, también debo ser informada.

Si usted me rompe la bolsa puede no sólo eventualmente saber cómo está mi bebé en mi panza, sino también ponerme en riesgo a mí y a mi bebé al aumentar los casos de prolapso de cordón. Puede aumentar el dolor que siento de forma innecesaria, llevándome también a solicitar una analgesia que de otro modo quizás también sería innecesaria. Normalmente, la ruptura de bolsa, se realiza para acelerar el trabajo de parto y no para saber cómo está el bebé. Tanto usted como yo sabemos que hay otros modos de saber cómo está mi bebé en mi panza. Si lo considerara estrictamente necesario, debería informarme y explicarme por qué lo hará. Ya que aún los partos más intervenidos no siempre conllevan un rompimiento de bolsa, debería usted informar las razones por las que lo cree necesario, contradiciendo lo que sostiene la Organización Mundial de la Salud en sus recomendaciones.

Si usted me dice que necesito una cesárea en un país en donde la tasa de cesáreas está altamente por encima de lo recomendado por la OMS, es muy probable que yo acierte al creer que usted me quiere sacar de encima pronto. Por más que usted -que claramente está haciendo una guardia, si es que está allí 24 horas- tenga que quedarse igual, puede querer terminar rápido con el "trámite". Ni hablar si se trata de médicos particulares que, con honrosas y por suerte numerosas excepciones, acomodan su agenda según su necesidad y conveniencia, sin considerar los deseos de la madre y los riesgos para ella y su bebé que implica una cesárea en tanto cirugía mayor.

El embarazo y el parto son hechos naturales y fisiológicos. Por fin tenemos un acuerdo. Pero si se trata de un embarazo sano, ambos tienen la misma posibilidad de convertirse en patológicos y potencialmente mortales que la que tengo yo de morir atropellada en la ruta. Ah, no: las estadísticas señalan que hay más chances de morir en un accidente de auto.

Otra vez coincidimos: hoy por suerte podemos elegir. Nuestras antecesoras no. Elegimos informadas, aunque usted todavía no pueda creerlo... Un enorme movimiento presente en muchísimos países, cuyas manifestaciones son múltiples, hace años que se dedica a investigar e informar a las mujeres acerca de los procesos de embarazo, parto y puerperio.

Sí, señora: mi cuerpo, mi parto, mi decisión. Claro que sí. Y el de mi hijx, por supuesto, que está contemplado en cada una de estas decisiones, y no así en las que muchxs médicxs toman por nosotras casi a diario. Claro que soy la protagonista de mi parto, al igual que mi bebé. La misma ley que ya le mencioné lo recuerda, por si cabe alguna duda. Ambos lo somos. Y tenemos mucha más información de la que usted cree, quizás incluso más de la que usted misma tiene. Usted debería ser una espectadora secundaria por si algo se complica... cosa que rara vez sucede si no se interviene de manera innecesaria. Allí están las recomendaciones de la OMS, por si las ha olvidado.

Si algo sabemos, finalmente, es acerca de los daños. Claro que sí. Porque hemos sido dañadas, maltratadas, injuriadas, violentadas, menospreciadas, infantilizadas, mutiladas, es que hemos luchado por tener el parto que queremos, con información, con poder.

Usted dice Respetarás tu parto. Empiece usted por respetar a todas las mujeres y hombres que saben lo que deciden y por qué lo han hecho, en lugar de caer en los lugares comunes de los prejuicios y la desinformación. Si hay dos personas en el mundo que desean que todo salga más que bien, esas personas son los padres y madres de esos bebés. Por favor, al menos tómese el trabajo de no menoscabar un amor tan poderoso como el de los padres y madres. Y de no seguir cargándonos de mandamientos innecesarios.

Agrego, finalmente: no se trata de parto domiciliario versus parto en institución. Se trata de que nos dejen parir en paz donde sea. Se trata de que alguna vez se pregunten por qué tantas mujeres deciden refugiarse en su hogar. Qué situaciones de violencia se viven diariamente en muchísimas instituciones para que tantas parejas decidan dar a sus hijos un recibimiento más amoroso, que pocas veces pueden darles allí.Y que si de verdad quieren abrir este debate, empiecen por contarnos cuántos bebés mueren en instituciones... lugares en donde tampoco todo se puede evitar.

*Psicóloga, Historiadora, Especialista en Psicología, Doctora en Historia, Madre, Mujer, Militante por los derechos de las mujeres a parir en libertad, con información, con poder. Una de las administradoras de la página "Para saber con quién parimos - Rosario". Integrante del colectivo Mujeres en Tribu. Formación en embarazo y parto con Michel Odent y Raquel Schallmann, entre otros.

Nota: las recomendaciones de la OMS sobre las intervenciones en el parto pueden consultarse en el sitio oficial de la Organización Mundial de la Salud, en el siguiente link: http://www.who.int/topics/maternal_health/directrices_OMS_parto_es.pdf

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