SOCIEDAD › EL MINISTRO DE LA CORTE ZAFFARONI ESTUVO EN ROSARIO Y HABLó DE MEDIOS E INSEGURIDAD.

"Hay un discurso único de los medios"

El magistrado aseguró que el gobierno y los políticos detectan los problemas de la inseguridad pero "están prisioneros del discurso hegemónico de los medios". Habló de la baja de la edad de imputabilidad y el presidencialismo.

El ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Raúl Zaffaroni estuvo en la ciudad de Rosario, invitado por el Sindicato de Prensa de Rosario. Brindó una disertación en el Centro Cultural Parque de España y por la mañana también estuvo en una actividad en la Facultad de Derecho. Además de la actividad formal, se sabe, mantuvo reuniones con el intendente Miguel Lifschitz y el gobernador Hermes Binner. Inteligente, polémico y respetado; Zaffaroni dejó en su paso por la ciudad varios conceptos relacionados con uno de los temas cruciales hoy en la sociedad argentina: La inseguridad vista a través del discurso hegemónico de los medios, la construcción de esa realidad mediática y la responsabilidad institucional de los poderes del Estado. Pero también, amplió sus declaraciones en torno a lo que ya había adelantado respecto a modificar la Constitución Nacional para ir "hacia un sistema parlamentarista", para salir del "presidencialismo".

El ministro fue terminante al ser consultado sobre el rol de los medios de comunicación en la sociedad argentina hoy. "No hay otra posibilidad política que un cambio de orientación en la comunicación social. Porque ahí se construye la realidad. Además, en general los gobiernos suelen estar prisioneros de los medios, de la construcción de esa realidad, es como que estamos viviendo un mundo virtual no un mundo real. Con consecuencias sobre la realidad altamente catastróficas, como es la fractura social".

Sobre ese mismo rol de los medios en el tema de la inseguridad, Zaffaroni se preguntó "¿qué estamos haciendo?. Estamos visualizando toda una adolescencia pobre y excluida como el enemigo, en definitiva eso es lo que se está haciendo. Cuando en realidad se exalta el hecho aberrante de un chico de 14 años homicida con un arma, pero cuidado: El chico excluido suele ser más veces víctima que victimario, por un lado. Y por el otro, se oculta otro hecho aberrante que es cómo llega un arma a las manos de un niño. Estamos en una sociedad enferma, en una sociedad que está llena de armas", dijo.

Para el ministro de Corte nacional, cambiar esta situación "es un esfuerzo colectivo que debe tratar de aumentar la solidaridad social y darnos cuenta de que fraccionando la sociedad no vamos a ningún lado, vamos hacia una catástrofe y hacia una potenciación de la violencia. La violencia genera más violencia, eso es inevitable. Y sobre todo que estamos generando un chivo expiatorio en adolescentes de los sectores más carenciados, lo que me parece de una enorme crueldad. El hecho de que exista algún pibe psicópata no es justificación para pretender criminalizar a todos los pibes adolescentes, porque ahí lo que se está haciendo es construir un enemigo".

-Ahora, esta situación ¿no la ven los gobiernos?- le preguntaron en rueda prensa.

-Sí, lo ven los operadores políticos pero realmente se encuentran impotentes en este momento. El que contraría el discurso único de medios pierde votos. El que se monta sobre el discurso único de medios gana votos. Yo puedo decir esto libremente porque no necesito que me vote nadie ni voy a ser candidato a nada, ahora y espero que nunca. Pero si necesitara los votos no lo podría decir.

-¿Cree que esta situación es un efecto de la concentración de medios?

-No lo sé. A veces creo que es un efecto de coincidencias, de disputa de rating. Quien hace el discurso más vindicativo, quien logra mostrar más y mejor el dolor de la víctima, quien logra que se solidarice más el destinatario con la víctima; es el que tiene más rating. Y quizás es una competencia entonces. Por ejemplo, usted dentro de un partido político no puede contrariar el discurso único de medios porque le dicen 'andate porque te bajamos de la lista'. Porque sos piantavotos, ese es el efecto.

-Se tituló mucho en los últimos días "Zaffaroni acuerda con la baja de la edad de la imputabilidad de los menores". Pero usted, en realidad, plantea algo más complejo, ¿no?.

-Sí, planteo los postulados de los proyectos que se están discutiendo en el Congreso (fundamentalmente el de Vilma Ibarra y el de García Méndez) que en definitiva están en la línea del Estatuto del Niño de Brasil. Bueno, estamos trabajando sobre esa base en la universidad. Qué es además lo que en última instancia lo que impone la Constitución: Salir de la ideología tutelar e ir a una rejuridización del Derecho Penal Juvenil. La ideología tutelar significa que tratamos de la misma manera al adolescente que no hizo nada, al que cometió alguna cosa de menor monta o al que hizo algo grave. Dicen que hay que tratarlos de la misma manera porque todos son abandonados. Y en definitiva lo que pasa es que se termina institucionalizando a todos por igual y encima de una manera arbitraria. Entonces de repente, se puede institucionalizar al que no hizo nada y soltar al que hizo algo, o viceversa. Es una ideología totalmente autoritaria.

-¿Por qué no hay una infraestructura y una política clara respecto de la institucionalización de los adolescentes?

-Bueno, la idea de la Constitución es reducir al mínimo posible la institucionalización de los adolescentes. Pero para el adolescente infractor hay que llegar a una institucionalización por una excepción y por un tiempo limitado. No nos olvidemos que la institucionalización del adolescente es algo que deja una huella en la personalidad mucho más marcada que en el adulto, por la etapa evolutiva en que se encuentra. Entonces hay que manejarla con muchísimo cuidado, solamente en casos extremos. Y tratar de dotar al tribunal de todo un abanico de medidas que las pueda combinar, sumar, etc.

-Ahora que se está discutiendo una nueva Ley de Radiodifusión, y en virtud de lo que usted dice sobre cómo se construye la realidad, ¿habria que contemplar algún tipo de control?

-No soy partidario de ningún tipo de control. Todo control sobre los medios al final resulta peor la enmienda que el soneto. Lo único que veo es un grave riesgo y es que si no hay una vuelta ética autolimitadora de los medios, va a llegar un momento en el que se van a sobregirar tanto tanto, que van a legitimar censura. Ese es el riesgo, ese es el peligro. Por eso creo que es máxima importancia perfeccionar los códigos de ética periodística.

Los periodistas que lo aguardaban en cada uno de los lugares en los que disertaba, quisieron saber además sobre su posición en torno a lo que había dicho días atrás respecto del sistema presidencialista argentino. En ese marco lo consultaron por "su propuesta para que el sistema argentino deje de ser tan presidencialista...". Fue allí donde el ministro del máximo tribunal corrijió rápidamente: "No, no es que yo quiera que deje de ser tan presidencialista. Yo soy partidario del parlamentarismo directamente. No es ninguna novedad, yo lo digo hace 15 años. El presidencialismo nuestro es más fuerte que el de Estados Unidos, hemos copiado ese sistema pero lo hemos potenciado. Tenemos una enorme concentración de poder en el Ejecutivo, institucionalmente digo. La idea originaria del sistema presidencialista fue el reemplazo del monarca, por otro rey limitado en el tiempo y acotado más o menos por un parlamento. Esa fue la idea por la que en su momento asumió George Washington en Estados Unidos, tras la caída de la corona británica", aseguró.

-¿Cuáles serían las características de esta parlamentarismo que usted propone?

-Ni más ni menos que las características del parlamentarimos en general. Los modelos europeos adaptados a nuestra realidad, a un sistema federal que no sería para nada incompatible. En Alemania, por ejemplo, funciona así. Ahora, el problema que nosotros tenemos también es que tenemos un sistema electoral que va a contramano del presidencialismo que debe funcionar en un sistema de mayorías y minorías, lo cual garantiza al presidente -por lo menos los dos primeros años- mayoría de diputados. Es un sistema muy injusto porque condiciona al electorado a una opción. Tenemos el sistema D'Hont, pero el problema es que si yo tengo votos propios y quiero ser diputado, no tengo por qué someterme a una disciplina de partido. Entonces tiende a la atomización de los partidos, al fraccionamiento. Y ese es un fenómeno grave que está pasando en toda América Latina. En Argentina, nos estamos quedando con un solo partido y con riesgo de que ese partido se atomice y se divida y nos quedemos sin ninguno. En un sistema parlamentarista, son necesarias las alianzas para gobernar y a la vez la oposición también tiene que aglutinarse para ofrecer una opción. Es un sistema que fuerza a la formación de coaliciones y quizás a la formación de partidos fuertes.

-¿Cuál es su mirada respecto de la polémica que hubo entre el Ejecutivo y la Corte por el atraso en los juicios por Terrorismo de Estado?

-Bueno, pedir urgencia después de treinta años no es lo que corresponde. Ya llevamos treinta años de atraso. Hay que tomar conciencia de lo que estamos haciendo, porque estamos trabajando con una magnitud de causas que no tienen antecedentes en el mundo. No estamos valiendo de la justicia ordinaria para todo esto, y así ni siquiera se actuó con los nazis porque lo que funcionó ahí fue Nuremberg que era un tribunal militar y después otro tribunales especiales. Nosotros no estamos manejando con el Código de Procedimiento ordinario que es un Ford T modelo 1930. Tenemos que valernos de un material humano que tiene una deformación instruccionista y por ende, estos juicios arrastran los problemas que arrastra nuestro proceso penal, no tienen una particularidad muy destacada.

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Zaffaroni en la disertación que dió en el teatro Príncipe de Asturias, en el Parque España.
 
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