OPINION › PANORAMA POLITICO

Acuerdo para el desacuerdo

 Por Pablo Feldman

El acuerdo para el desacuerdo del peronismo, y la parsimonia del Frente Cívico y Social, cierran una etapa de pre-campaña que probablemente se extrañe en los próximos meses cuando la cercanía de los comicios de junio haga perder la calma a los candidatos cuando no a los funcionarios. El despido de Montoya del gobierno de Daniel Scioli es una muestra de la crispación electoral que se llevó puesto a un funcionario cuyo "pase" intentaron tramitar "ipso facto" las huestes de Francisco De Narváez y Felipe Solá. En Santa Fe para empezar no hay funcionarios de tan alto perfil como el recaudaror eyectado, ni una disputa tan feroz por los votos peronistas entre Carlos Reutemann y Agustín Rossi. Tanto, que María Eugenia Bielsa intentó acercar las partes -fue a contárselo a la Presidenta, y no al revés- sin suerte pero sin pagar el costo del fracaso porque nadie se lo reprochó ni se lo va a reprochar. El armado de las listas para las internas de la semana siguiente a las elecciones legislativas muestra a la ex-vicegobernadora del lado de Rossi, razón por la cual ni siquiera fue recibida por el senador Reutemann.

Sin perjuicio de las calidades de los candidatos de los otros sectores del PJ, la lista que presentó el FPV aparece en principio como la más consolidada, otro tanto sucedió con la oficialización de candidaturas en la ciudad de Santa Fe donde el nombre del vicepresidente del partido, Jorge Fernández aparece con mayor peso que el de sus rivales, independientemente de cuál pueda llegar a ser el resultado del 5 de julio. La construcción del FPV para aquellos comicios está íntimamente relacionada con la elección legislativa de la semana inmediata anterior, en una estrategia diferente a la que se puede apreciar en el reutemismo donde la figura del ex piloto de fórmula uno reemplaza cualquier otro sistema de tracción de votos. Recién cuando se cuenten los votos se sabrá si era para tanto.

En el Socialismo -que presentó listas sin sorpresas para las internas provinciales- la indefinición entorno de la candidaturas nacionales le regala un terreno al peronismo que es explotado -en alguna medida involuntariamente- por sus referentes más allá de las diferencias. Todo el mundo sabe en Santa Fe que Reutemann será candidato a senador Nacional y Rossi a diputado. En el socialismo, si bien nunca se puso en duda, recién esta semana aparecieron afiches con el rostro del senador Rubén Giustiniani que aspira a su reelección. Faltaría ahora que el Presidente del partido se ocupara un poco de su principal adversario, del que han hablado mucho más otros dirigentes que no lo van a enfrentar que él mismo que deberá disputarle el electorado. Cerca de "Pechito" sostienen que su reticiencia obedece más que nada a la imposilidad de confirmar el nombre de su compañera de rubro. Y más aún cuando cobró fuerza -y ya se ha desinflado- la descabellada idea de que María Del Carmen Alarcón fuera la candidata con chances de conventirse en la primera senadora Socialista de la historia de la República.

Superado aparentemente ese dislate, el acuerdo con la UCR hace que los nombres que se barajan tanto para acompañar a Giustiniani como para encabezar la lista de diputados nacionales no sean lo que los jefes de campaña desearían. Los más mentados son prácticamente desconocidos para el electorado y los alternativos no están siquiera en la memoria de este cronista. De este modo es muy difícil enfrentar a figuras de la talla de Rossi y de Reutemann, quienes más allá de sus posiciones políticas y destino, son sin dudas dos "peso pesado" frente a los "peso mosca" que asoman en el Frente Progresista. Si a esto se agrega que Hermes Binner ya se ha ocupado de hacerles saber que no participará de la campaña -y eso podría ser otro error estratégico- la performance de los candidatos del Frente Progresista estará comprometida.

En 20 días se deben oficializar las candidaturas para las elecciones legislativas nacionales. Al parecer el modelo "testionial" que se impone en Buenos Aires no será necesario en Santa Fe. Esta vez Reutemann que será electo Senador -gane o pierda- no será candidato a ningún cargo en la provincia como cuando en el 2003 encabezó la nomina de diputados provinciales. Rossi lo que más quiere es seguir siendo diputado. Y Binner no se presentará a nada. Sin embargo, el choque Reutemann/Binner que vienen esquivando desde hace más de un lustro, va a aparecer en la prensa más allá de los deseos de los protagonistas y de la verosimilitud de los hechos. El Lole lo entendió antes que nadie y exageró que juega "a todo o nada". Binner, en cambio, cree que el resultado de las parlamentarias no lo afectará demasiado. Uno de los dos tiene razón, o tal vez ninguno. Lo que es seguro es que los dos a la vez no pueden estar acertados.

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