PSICOLOGíA › REFLEXIóN SOBRE UNA IDEA DE LA SUBJETIVIDAD QUE SE FUNDA EN LO RACIONAL

Aquel "Pienso, luego existo"

La noción cartesiana encierra tensiones útiles, desde el momento que asigna el pensamiento al alma o mente y reserva al cuerpo la mecánica. Aún cuando estudia ambos, este médico filósofo no logra ligar al sujeto con la vida.

 Por María Belén Campero y Cristián Favre*

"La filosofía es el arte de formar, de inventar, de fabricar los conceptos". Gilles Deleuze.

Queremos retomar una cuestión básica en la concepción del sujeto es la de partir de una idea de subjetividad originada en la modernidad que se funda en su facultad racional, relegando la integridad viva. Buscamos con este análisis transformar el concepto y centrarlo, ahora sí, en la experiencia de lo viviente. Para esto podemos comenzar por desentramar la noción cartesiana de sujeto que encierra tensiones útiles.

Descartes asigna el pensamiento al alma o mente (ego) y reserva al cuerpo la mecánica y, aún cuando estudia ambos, este médico filósofo no logra ligar al sujeto, la res cogitans, con la vida. Para él, la mente es inmortal y accede al pensamiento luego de un tiempo de joven y necesaria experiencia: el cogito, afirma Descartes, sobreviene al llegar a una "edad madura", sin la cual las "ideas claras y distintas" pueden confundirse. Curiosamente, también se preocupaba por la finitud del cuerpo. Para retrasar el envejecimiento prescribía, por ejemplo, dietas pobres en grasas, lo que significa una aproximación visionaria a los primeros estudios que prueban que la restricción calórica alarga la vida. Es evidente, al cotejar sus textos, que Descartes (des)cubre que la res cogitans piensa y vive, sin poder salir de ese dualismo. Al revisar la idea de cosa (res) notamos que carga al concepto de una idea de sustancia definida en función de sus propiedades, sin posibilidad de identificarse con su modo de acción. La res cogitans y el mundo permanecen separados y sin relación real, solipsismo éste que ha persistido de algún modo en nuestra idea de sujeto.

Podríamos proponernos la operación de darle vida a la cosa pensante para dar paso a la res computans, cuya característica esencial sea la de ser una cosa viva, sin que ésta sea sólo una cualidad, sino que dependa de la acción de su ser cosa en el mundo. Es decir que si hay una pregunta para definirla no es la clásica ¿qué es?, sino que debería poder responderse ¿cómo hace para ser? Y la respuesta, como veremos, es: computa. Esta cosa computante es tal que necesita a la vez de sí y de lo otro para existir, es individual y distinguible de otras sustancias, estando en el mundo y realizando la relación yo﷓en﷓el﷓mundo con y a través de otros, transformando el entorno y produciendo el devenir de ambos. Para ensayar el concepto planteamos situarlo en ejemplos biológicos echando mano de hallazgos recientes en la biología del envejecimiento, a propósito de mantener una analogía con los dilemas cartesianos.

Cabe preguntarse si, como insinuaba Descartes para el cogito, hay algo que se alcance aquí. Los eventos que componen el cómputo (las vías de representación de la información y las reacciones tomadas) no son exclusivos de la vejez. Presumimos que hay algo singular que está más allá de la representación de la información y de las respuestas: lo distintivo del cómputo en el envejecimiento es cómo se valora adoptar un camino en provecho común. Es interesante saber a qué funciones se asocia esta valoración. Bien puede resultar de una integración de redes bioquímicas que formen un "sistema de toma de decisiones" celular, funciones investigadas por una nueva disciplina, la biología sistémica.

En suma, hablamos de un sujeto no escindido, que sobrevive y madura profundizando su aprehender﷓se en el mundo a partir de su capacidad computante.

*Centro de Investigaciones Filosóficas, CONICET e Instituto de Fisiología Experimental, CONICET﷓UNR. (El texto resume una investigación de los autores publicada recientemente en una revista especializada en ontología y sistemas cognitivos).

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Para Descartes, la mente es inmortal y deviene de la experiencia.
 
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