rosario

Jueves, 10 de octubre de 2013

PSICOLOGíA › SOBRE CLíNICA PSICOANALíTICA: INFANCIA TERMINABLE E INTERMINABLE

El retorno de los fantasmas

La publicación de Cristina Savid invita a indagar sobre la constitución subjetiva fundada en un deseo parental. El nacimiento de un niño promueve un retorno a lo reprimido en los padres reenviándolos a sus propios mitos de infancia.

 Por Liliana Donzis*

Cristina Savid, autora del libro Clínica Psicoanalítica: Infancia terminable e interminable, nos invita a efectuar nuevos recorridos en la clínica psicoanalítica con niños renovada a la luz del interés que presentan los problemas y los nuevos desafíos del entramado entre niños y padres. Niño, que como nos dice debe surgir desde la legalidad de filiación como hijo de un nombre.

Ya en las primeras páginas nos anuncia que la constitución subjetiva se funda y requiere de un deseo parental que no sea anónimo. Un niño debe buscar y construir su propio enigma a partir de lo que era en el Otro, a partir de su dependencia con y del Otro por ende no será sin trauma ni sin huellas su transición de lo natural a la cultura. Nos dice la autora: "El Aparato Psíquico se ordena a partir de este momento fundante en el que el recién nacido es impresionado por un Real ineludible, la pulsión de vida que opera en el Otro y que busca clausura, vida﷓muerte.

Cuando los cuidados maternales relacionados con el cuerpo de su hijo no están recubiertos por lo simbólico, entendido este último como don, lo materno es vivido como intrusivo, portando vivencias dolorosas, es así que la demanda materna se torna voraz o se instala al servicio del deber y no de la subjetivación". Es en estos andariveles estructurales y estructurantes que se perfilan las diferentes problemáticas clínicas que se desarrollan en este libro: el autismo, la psicosis y la neurosis en la niñez.

Con una perspectiva novedosa, sitúa un mecanismo primario materno que menciona con el nombre de renegación, cuya importancia radica en iniciar el diálogo imaginario de la madre con su bebe, nos plantea que la madre inocula fragmentos que le llegan como torrentes acústicos, esta es una operación subjetivante fundamental y en la que Savid basa el diálogo filiamoroso. Pero el diálogo puede interrumpirse por el deseo encarnado en la madre. Dicho sea de paso, la autora discrimina entre dos modos de la posición materna, por una parte el deseo materno como instancia propiciatoria y por la otra el deseo de la madre en tanto sujeto que puede subsumir y engullir a su hijo como objeto incondicional de goce o como un órgano enfermo.

De diferentes modos, Cristina Savid nos informa que el nacimiento de un niño promueve un retorno a lo reprimido en los padres reenviándolos a sus propios mitos de infancia y como efecto de esta regresión los padres deberán extraer algún rasgo inconsciente que hará a su vez marca en ese hijo, motivo por el cual el niño queda expuesto a todas las capturas fantasmáticas. Los casos presentados nos ilustran de la posición del analista para quien lo primordial es que no se interrumpa el juego. "La clínica, nos dice, se centrará en el montaje de incertidumbres y enigmas combinados con el trabajo de duelo del niño". Duelo que no es sin los duelos de los padres respecto de su propia novela familiar. Ahora bien, para el niño los duelos se cursan a través que la ficción que el juego comporta, descifrando historias y linajes.

La casuística presentada revela en cada una de las curas mencionadas casos que van desde la gravedad del autismo, a las problemáticas de orden narcisística, hasta la desatención escolar, siendo cada caso la ocasión de puntuar el sujeto por advenir gracias a la labor analítica. Cada niño es uno y singular, allí radica lo crucial, y lo que este libro nos enseña.

La clínica se inventa y se descubre en el acto analítico, proposición que se desarrolla a lo largo de la experiencia fecunda de la autora. El libro nos invita a recorrer desde su perspectiva conceptual y a través de la clínica analítica con niños una cuestión crucial: la infancia de los padres incide y no cesa de escribirse en los hijos, desplegando la infancia terminable e interminable de generación en generación.

*Psicoanalista, miembro de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, [email protected].

Compartir: 

Twitter

La infancia de los padres incide y no cesa de escribirse en los hijos.
 
ROSARIO12
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2022 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.