OPINIóN › PANORAMA POLITICO

Todo se juega en Santa Fe

 Por Pablo Feldman

Los últimos días permitieron observar un clima político más distendido. Salvo el episodio protagonizado por Cleto Cobos pretendiendo validar una votación que requería mayoría especial las aguas parecen haberse aquietado y los pronósticos agoreros acerca de cataclismos y desastres una vez más fueron desmentidos por los acontecimientos. Esto no quiere decir que el gobierno acierta cada vez que hace algo, pero sí que la oposición no da pie con bola. Pero a diferencia de lo que ocurría meses atrás, no se insiste en el error, se retraen posiciones y al parecer se estudian nuevas alternativas. Después de las últimas votaciones en el Parlamento especialmente en el Senado ya nadie se atreve a hablar del "arco opositor" como un elemento sólido y duradero. Legisladores no kirchneristas fueron y vinieron según el tema y sus conveniencias desarmando lo que en los papeles era una mayoría opositora.

A eso se suman los almuerzos de la Presidenta con todos los gobernadores aunque por separado en la que los mandatarios no sostuvieron frente a la jefa de Estado la mayoría de sus reclamos y lamentos que expresan a la prensa o en privado. Entre ellos, Hermes Binner, que fue en la segunda tanda y que fue muy prudente a la hora de "evaluar" el encuentro. Esto que en el gobierno nacional es considerado una buena plataforma para relanzar su proyecto hasta el 2020 como lo dijo Néstor Kirchner después de la operación de carótida es en términos de perspectivas políticas un llamado de atención a los referentes de la oposición, que como se dijo más arriba no se los puede considerar ni unidos ni aliados. Hasta hace unas semanas Cleto Cobos número dos del gobierno era la principal figura opositora. Así lo decían las encuestas, seguido por Ricardo Alfonsín, Mauricio Macri, Elisa Carrió y Pino Solanas. Eso en el espectro no peronista. En el reciclaje del PJ, no se sabe si Carlos Reutemann se va a animar, Eduardo Duhalde insiste y Francisco de Nárvaez sigue diciendo que "me trajeron de Colombia cuando tenía un mes". Un panorama cuanto menos preocupante. Que lejos de mejorar en adelante se va a ir descomponiendo al extremo de limitar las alternativas electorales a su mínima expresión.

Pero este fenómeno no es únicamente advertido en el plano nacional, donde el gobierno muestra indicadores económicos que le favorecen. En las principales provincias sucede algo parecido. Si uno se toma el trabajo de analizar lo que puede suceder en el futuro en la ciudad de Buenos Aires, o en la provincia de Córdoba o en Santa Fe, se dará cuenta que las cosas no son más alentadoras. La repetición de nombres, las inquinas personales y la falta de una proyección de futuro son una constante. El peronismo que cuando todavía faltan 20 meses de gestión ya "huele la sangre", está haciendo lo que está a su alcance para cimentar su regreso al poder en el fracaso de la gestión socialista y no en una oferta superadora.

Probablemente invertidos los roles, los socialistas harían lo mismo. No se puede asegurar, pero lo que sí está a la vista es lo que hace el peronismo en sus diferentes versiones, logrando únicamente consenso en obstruir la gestión de Hermes Binner. En este punto hay que decir que los socialistas "ayudan bastante" a esa tarea. Los nombres que aparecen son los del ex ministro de Carlos Reutemann y antes funcionario de la dictadura Juan Carlos Mercier, del senador y ex secretario del piloto Ricardo Spinozzi, y Jorge Obeid que había anunciando su retiro, a lo Duhalde... . Todos ellos quieren ser, siempre y cuando el Lole los deje. Además Agustín Rossi no ceja en sus intenciones y es por eso que cada tanto hace bajar a Santa Fe a algún funcionario nacional que esté atravesando un buen momento. Hace unos meses Marcó del Pont, la semana pasada Amado Boudou.

En el oficialismo, léase Socialistas y radicales, Rubén Giustiniani quiere, Miguel Lifschitz aparece como el "candidato natural", y ninguno de los dos es el preferido de Binner. Pero se tendrán que poner de acuerdo, porque los radicales creen que les toca a ellos, y Mario Barletta ya está haciendo reuniones en ese sentido. Es poco probable que un radical pueda ganar la gobernación, pero los socialistas saben que sin ellos es imposible retener el poder. Con ellos va a ser muy dificil, sin ellos impensable. De allí que Binner reciba como al príncipe heredero al Ricardito Alfonsín, y no le dé ni la hora Cleto, o Lifschitz salga a cruzarla a Carrió, o ni siquiera haya contactos con Pino Solanas.

El socialismo decidió "jugar en Santa Fe". Para ello se debe consolidar la gestión en Rosario que hasta ahora fue tratada con desdén desde la Casa Gris y llegar a candidaturas de consenso, más allá de las internas abiertas que resultan inevitables. Como están las cosas, y aunque parezca paradójico, ser "oficialismo" hoy otorga una ventaja que no se daba en otras elecciones. A nivel nacional el peronismo ha tomado nota y parece saber cómo aprovecharlo. En Santa Fe, en cambio, no parecen darse cuenta.

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