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No queda otra que esperar

El gobierno de Bonfatti espera que Diputados avance en el tratamiento de la reforma tributaria que ya tiene media sanción en el Senado. Y a su vez aguarda que la Cámara alta avance con la autorización del endeudamiento por 500 millones de dólares para obras públicas. El Ejecutivo hizo su movida estratégica y dejó todo en manos de la oposición.

 Por Leo Ricciardino

El gobierno de Antonio Bonfatti desoyó el consejo de algunos senadores del radicalismo y decidió desdoblar el paquete económico-financiero que discute la Legislatura. Por un lado sacó rápido por el Senado la reforma tributaria, aunque degradada. Y por el otro mandó el pedido de endeudamiento por 500 millones de dólares para obras públicas. Muchos opositores se enojaron con algunos titulares que pretendieron presentar el pedido de endeudamiento como si fuera "un plan de obras públicas lanzadas por el gobierno". Al menos en las redes sociales, el tema estuvo al rojo vivo. El proyecto original que sugerían los senadores radicales era enviar todo junto y habían calculado títulos públicos por 400 millones de dólares, a los que ahora el socialismo le sumó 100 millones más.

El pedido de algunos sectores del peronismo al respecto parece tan elemental como justo: tener la posibilidad de conocer y consensuar las obras a financiar y tratar de incidir en la selección para "conservar un equilibrio territorial" respecto de a qué regiones de la provincia beneficiaría cada obra, más allá de las generales que serían aprovechadas por la totalidad de los santafesinos.

El desdoblamiento fue elogiado incluso por titular de la Cámara de Diputados de Santa Fe, Luis Rubeo quien aceptó que son "dos debates diferentes". Por un lado, todo lo que tiene que ver con el gasto corriente y de funcionamiento, y la necesidad de incrementar la recaudación tributaria; y por el otro los fondos que son necesarios para dar un salto cualitativo en materia de grandes obras de infraestructura. Nuevamente, quien disiente con esta visión es la diputada María Eugenia Bielsa, quien aseguró que el gobierno socialista ha subejecutado presupuestos de obras públicas, y para quien, si el gobierno produjera los ahorros necesarios, no tendría que salir a pedir al mercado financiero. Para la legisladora es la misma discusión. Todo está relacionado y avisora de alguna manera el arduo debate que habrá en Diputados por ambos temas.

Como sea y más allá de establecer si el gobierno de Bonfatti gasta bien o mal, está claro que en Santa Fe la escala se rompió. Si hace tan sólo cinco años invertir 400 millones de pesos en la Empresa Provincial de la Energía era significativo; ahora serían necesarios más de mil quinientos millones de pesos para que la inversión se note. También está claro que los 400 millones de pesos que necesita Rosario para terminar su plan de cloacas no es posible que sean ahorrados de los 2.700 millones de pesos que es la totalidad del presupuesto. Sobre todo teniendo en cuenta que casi la mitad de ese monto es la masa salarial del municipio. Los presupuestos crecieron pero no en paralelo con las demandas hacia el Estado, con lo cual tomar crédito para obra pública está prácticamente fuera de discusión. Con la salvedad de las visiones que más arriba se consignan. Para esta línea de pensamiento el cálculo es el siguiente: 500 millones de dólares son (incluso calculando al dólar paralelo) unos 3.500 millones de pesos. Es decir, menos del 10 por ciento del total presupuestario provincial. El sector más crítico del peronismo se pregunta si la actual administración no es capaz de producir un ahorro semejante y ahorrarse la posibilidad de recurrir al préstamo.

Es cierto que Santa Fe ha hecho obras importantes en el pasado reciente con su propio presupuesto. Pero también es cierto que hoy no está muy claro que sea un valor en sí mismo no tener deuda provincial a tasas blandas y largo plazo. En ese sentido, el crédito kuwaití para los grandes acueductos del norte se había pactado a una tasa prácticamente inexistente en el mercado, con lo cual no aprovecharlo sería incluso perjudicial para la provincia. Habrá que ver si, como dice el ministro Rubén Galassi, la provincia es tan buena candidata para que le presten a cambio de sus títulos públicos.

Lo que sí está claro es el panorama político. Porque si bien hasta la coalición gobernante tuvo su crisis a la hora de presentar la reforma tributaria; después logró encaminar a toda la tropa detrás del objetivo. Pero en el peronismo las cosas son muy diferentes. Los diputados miran con recelo a los senadores de quienes --en su gran mayoría-- desconfían. No les gusta demasiado la autonomía que tienen y esa cierta jerarquía territorial y representativa que los pone en otro lugar. Pero los problemas continúan en la propia Cámara baja, donde el PJ no pudo evitar la dispersión en nueve bancadas, con intereses e intenciones diferenciadas.

Es evidente que la unidad alcanzada para la renovación de autoridades del Partido Justicialista fue un paso adelante, pero que todavía no alcanza a cristalizar en el terreno porque hay una notoria ausencia de liderazgos excluyentes. Y se sabe que cuando eso sucede, en el peronismo todos se sienten jefes. El entorno del diputado Agustín Rossi salió esta semana a responderle a la diputada Bielsa que había acusado al legislador nacional de "cambiar las reglas" aludiendo a que cuando ella habla de consenso en las últimas elecciones, Rossi le respondió con la interna. Y ahora que ella habla de internas, el legislador del Frente para la Victoria le responde con el consenso. "Hablamos de consenso porque es el proceso que se ha iniciado en el peronismo santafesino. Ahora, si la diputada Bielsa cree que tenemos miedo de enfrentarla en una interna se equivoca", dijeron a este periodista fuentes del sector que orienta Rossi.

Ayuda social

Las desafortunadas declaraciones de esta semana de la directora de Infancias y Familias de Promoción Social de la Municipalidad de Rosario, Alejandra Subirá, dispararon un pedido de informes en el Concejo Municipal. Es que la funcionaria afirmó que la Asignación Universal por Hijo "no sacó a nadie de la pobreza". Después intentó aclarar pero quedó el regusto amargo de una frase en boca de una funcionaria que parecía despreciar o al menos desvalorizar una de las medidas sociales más transparentes, y con más respaldo político de las últimas décadas en el país. Es claro que ningún plan de ayuda social puede sacar por sí mismo a una familia de la pobreza estructural. Tampoco lo hace la Tarjeta de Ciudadanía que implementa la provincia y mucho menos cualquiera de los planes que la señora Subirá desarrolla desde su dirección. Pero son ayudas muy importantes en la práctica, y más aún la AUH que conlleva controles de salud y educación para percibirla.

Hay ciertos funcionarios que no miden ni su incidencia política ni su nivel jerárquico en la estructura administrativa, a la hora de opinar políticamente de los asuntos del Estado. Hay funcionarios que no comprenden que su misión es la trabajar de manera denodada para el puesto que lo designaron y evitar afirmaciones que después comprometen a toda una administración. Para opinar de políticas públicas y de los reclamos a los distintos niveles del Estado está la intendenta Fein y sus principales secretarios. Lo demás queda para el cafecito después del almuerzo. A nadie más puede interesarle lo que digan.

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